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Artículo de José Luis Sánchez González

Artículo de José Luis Sánchez González

El desprecio de un usurpador
2009-09-03

José Luis Sánchez González

Incapaz, cobarde y soberbio, así leyó el pueblo de México el acto en donde el chalán de fecal acudió al Palacio Legislativo a entregar un mamotreto plagado de mentiras al que le han querido llamar “informe”.
Sabedor que en sus tres años de desastrosa actuación el país se ha sumido en un nivel jamás visto en muchas décadas, ruin y cobardemente fecal utilizó la tecnología para que a través de un call center, como lo hiciera en el 2006, se difundieran sus mentiras a las que él quiere darles el nombre de “informe”, sin valor para decirlo de frente a la Nación.

 

Con este sistema de difusión, el espurio se exhibió una vez más como un gran mentiroso. Recordemos que hace solamente unos días, pregonó que era necesaria la austeridad y que en consecuencia se tendrían que hacer recortes (léanse despidos de trabajadores); pero ante esta exhibición hecha para entregar su “informe”, cabe la pregunta: ¿Qué acaso no ha sido extremadamente caro para el país haber invertido cientos de millones de pesos para exhibir la imagen cultivada de un inepto en la administración pública?
En la política, la cobardía no tiene espacio. Si FECAL es incapaz de calzarse un par de pantalones para plantarse ante el pleno de la máxima jerarquía de nuestro país, entonces quiere decir que está consciente de que no ha podido con el paquete y que lo único que le queda es RETIRARSE de Los Pinos.
Ha sido una total falta de respeto a uno de nuestros tres poderes la acción emprendida por fecal y dirigida precisamente al poder que alberga la representatividad real del pueblo mexicano: El Poder Legislativo.
Con esta acción, el espurio deja muy claro que el pueblo mexicano le vale un verdadero cacahuate, que no le interesa en absoluto y por eso el país está como está.
El panista fecal deja muy claro también que solamente está sentado ahí en Los Pinos, cobrando como que fuera Presidente, sólo para servir a los potentados que no saben lo que es pagar impuestos, que sólo saben lo que es ganar sin invertir y que se están beneficiando grandemente con las políticas del conservador michoacano.
Y no se trata de que el pueblo mexicano goce con las mentadas de madre que el espurio seguramente hubiera recibido en el estrado de la Cámara de Diputados (actos antidemocráticos que los mismos panistas alimentaron cuando fueron oposición), se trata de un acto Republicano, cuajado de Democracia, en donde el que se exhibe en el extranjero como titular de nuestro Poder Ejecutivo, muestre el valor de enfrentar a la historia que ha venido tejiendo (aguantar vara, como se dice en mi colonia) y ofrecer soluciones reales a todo este desmadre que han hecho los panistas.
Pero eso es mucho pedir, lo sabemos. Durante estos nueve años de pesadilla para México, se han venido cometiendo error tras error y sin ningún viso de solución, desde el payaso demente de Vicente Fox Quesada, hasta este pobre que se encuentra usurpando la Presidencia.
Los únicos felices con este show montado como en los mejores tiempos de Hollywood, son las televisoras que nuevamente ven caer en sus arcas cientos de millones de pesos provenientes de los impuestos que pagamos los contribuyentes y que con gusto les ha dado fecal con tal de que le tejan una imagen a modo.
¿Y la austeridad, esa no existe para los inquilinos de Los Pinos?, además del call center, ¿cuánto nos están costando sus mentiras difundidas tiernamente por la televisión?
Desempleo, sangre, pobreza, incremento a la gasolina, aumento a la leche y al frijol, cierre de empresas y maestros reprobados en sus evaluaciones, es lo único de lo que puede hablar el espurio, nada más. Esos son sus logros. Todo lo que cita en sus comerciales, es la demagogia pura, es la mentira más ruin.
Es por eso que, en un acto totalmente reprobable, anticonstitucional y cobarde, ha preferido darle la espalda a la representatividad del pueblo mexicano en su edición 61ª.
El desprecio que los panistas muestran en todos sus actos hacia el pueblo mexicano, les habrá de ser recordado en los procesos electorales que están por venir de aquí hasta el año dos mil doce; sus mentiras seguramente habrán de ser develadas por numerosos analistas, columnistas y colaboradores comprometidos con la razón social. Se irán desmintiendo por la propia voz del pueblo.
¿Tercer Informe?, ¡informe de qué! Este ha sido sólo el acto más deleznable que hayamos podido presenciar, un acto circense que surge ante la falta de hechos, de realidades.
Nunca habían habido tantas plazas laborales cercenadas como ahora; jamás nuestra economía había caído a niveles tan desesperantes como los de hoy día y si no que lo digan los hoteleros de los principales centros turísticos del país.
La población está angustiada y ya no sabe qué hacer ante esta falta de sensibilidad de las autoridades federales que sólo saben arropar el dinero para luego llevárselo y construir sus hoteles como lo está haciendo Fox.
Es por ello que fecal debió de haberse presentado ante el Poder Legislativo, para rendir cuentas de porqué está el país como está y sobre todo que explique porqué se han perdido tantas plazas laborales en tan corto tiempo.
Pero la mentira ha sido la fiel acompañante del espurio. Seguramente, nuevas realidades habrán de cimbrar a los mexicanos cuando se anuncie en pocos días un nuevo incremento en el costo de las gasolinas (entre otras cosas), cuando se había dicho que ya no se darían más alzas.
Este acto de irreverencia hacia el Poder Legislativo, aunque constitucionalmente ya no esté arropada la presencia física del titular del Ejecutivo, no se debió de dar si tuviéramos a un mandatario congruente, preocupado por la justicia social y que, humildemente, pudiera reconocer que la partida de inútiles que tiene a su alrededor cobrando millonarios sueldos, serán removidos porque no han dado los resultados que el pueblo necesita.
Tal vez, y solamente tal vez, ahí hubiera sido menos la rebatinga de mentadas que seguramente hubiera recibido fecal en el Congreso de la Unión y que ahora recibe directo del pueblo desde los cuatro puntos cardinales del país. Y el populacho le grita a los ilusos y fanáticos políticos: ¿no que querían PAN?, ¡pues tengan su pan!

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