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Artículo de Sergio Cortés Sánchez

Artículo de Sergio Cortés Sánchez

Devaluada gestión

 

SERGIO CORTÉS SÁNCHEZ

 

ENCUESTAS

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A  mitad del sexenio, el producto interno por habitante será, en el mejor de los casos, igual al que existía cuando Felipe Calderón asumió la presidencia. La diferencia es que ahora hay más pobres, más desempleados y subocupados, más endeudados, más delincuencia e inseguridad, menores reservas internacionales en el banco central, la moneda se ha desvalorizado, los excedentes petroleros se han esfumado, se ha descampesinado el agro, el gasto social se ha contraído y la carga fiscal está por incrementarse. No hay rectificación de la estrategia ni de la política económica; los excluidos y despojados de siempre han de esperar la agonía del sexenio.

Las familias del municipio de Puebla que consideran que su actual situación económica es peor que la del año anterior son ahora casi el 70 por ciento, cuando dos años antes era la mitad. Ante ese deterioro en la calidad de vida, las valoraciones de la gestión presidencial van de picada; hace dos años el 52 por ciento de los ciudadanos desconfiaba de Felipe Calderón Hinojosa y el 28 por ciento decía que era incapaz de gobernar, hoy es el 70 por ciento y el 49 por ciento respectivamente quien eso afirma.

La semana previa a la presentación del Informe de labores del presidente aplicamos una encuesta de opinión para conocer la valoración que la ciudadanía del municipio de Puebla tiene de dicha gestión. A través de una batería de 33 preguntas indagamos cinco rubros relacionados con el ejercicio del cargo presidencial: eficiencia en temas relacionados con el empleo, la pobreza, la salud, la educación, el campo, la seguridad, los conflictos, la corrupción y narcotráfico; las cualidades deseadas del gobernante: honradez, capacidad, credibilidad, tolerancia, sencillez y liderato; otro rubro son sus relaciones con los partidos políticos, el Congreso de la Unión, los gobernadores y los medios de comunicación; otro se refiere al trato con los poderes reales (iglesia, organizaciones patronales, narcotráfico y gobierno de Estados Unidos y otro, a los apoyos proporcionados a los ancianos, niños, mujeres, estudiantes, deportistas, campesinos, indígenas, migrantes, pobres y empresarios. La escala de valoración va del cero –valoración totalmente negativa– al uno –valoración totalmente positiva–. Valoraciones menores a 0.5 (reprobado) se registran en los contenidos e instrumentos de las políticas, y en cuanto a los destinatarios de ellas; valoraciones mayores a 0.5 (aprobatorias) se le dan a los atributos de Felipe Calderón para gobernar, a sus relaciones con los poderes fácticos así como con los otros poderes. En promedio, la valoración de la eficiencia de la gestión presidencial fue de 0.57 en agosto de 2007, 0.51 el agosto del año pasado y 0.50  la semana pasada; en dos años, el índice de eficiencia cayó en 12 por ciento.

Traducido en calificación, Felipe Calderón hoy tiene 6.3 puntos, cuando dos años antes tenía 6.8, en una escala del uno al 10. En dos años, pasó de 41 valoraciones positivas por 10 negativas a otra de 24 positivas por 10 negativas. Los ciudadanos que hace dos años opinaban bien o muy bien del presidente eran 56 por ciento, hoy son 34 por ciento y los que aprobaban su gestión pasaron de 74 por ciento a 49 por ciento en sólo dos años. Nada bueno se espera del plusmarquista del empleo y la estabilidad y, a 10 meses de la elección del gobernador de la entidad,  la intención del voto tiene ya destinatarios que no son azules.

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