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Artículo de José Agustín Ortíz Pinchetti

Artículo de José Agustín Ortíz Pinchetti

El despertar

José Agustín Ortiz Pinchetti
jaorpin@yahoo.com.mx

■ ¿Plaza llena, urnas vacías?

El domingo pasado AMLO presentó su programa de defensa de la economía popular ante unas 200 mil personas que colmaron el Zócalo y las plazas vecinas. No dijo una palabra de los líos electorales y se concentró en lo que para él es lo fundamental: ratificar su alternativa (anticipada desde 2007) al tardío e incompleto programa del gobierno de Calderón para afrontar la “crisis”.

El acto tuvo enorme éxito, contra los pronósticos de ciertos analistas que esperaban una plaza semivacía. Suponían que los seguidores de AMLO, desgastados, serían menos que nunca y que éste sería signo del declive del movimiento. Ahora, cuando es irrefutable el éxito de la concentración, nos dicen que hay que recordar que las plazas llenas son urnas vacías.

Lo que ocultan estos críticos es que el mitin significa el triunfo de la resistencia. La odisea de López Obrador fue la asamblea número 31 en el Zócalo. También deben recordar que entre esa multitud están las brigadas que frenaron la reforma petrolera. Es interesante pensar que AMLO, en su gira que ya llega casi a 2 mil municipios, es recibido con igual entusiasmo e interés en todas las regiones del país. Lo que no se quiere ver es que los comités y las brigadas presentes reflejan una organización cada vez más madura. En 2009 no se va a disputar la Presidencia. Para ganarla se necesita una fuerza articulada que promueva y defienda el voto mucho mejor de lo que se pudo en 2006. Éste es el sentido de las giras, de los mítines y de la constitución de decenas de brigadas y centenares de comités en todo el país. Hacia allá se orienta el movimiento.

México pasa por una etapa muy difícil. En realidad no vivimos una “crisis”, sino un proceso de descomposición. La violencia, la corrupción, la ineficacia de las instituciones y la decrepitud del programa económico oficial no son episódicos. Son parte de un proceso que empezó hace casi 30 años.

Frente a estos hechos ominosos sólo hay dos elementos que pudieran contener el declive y provocar un resurgimiento nacional: un cambio en la cultura política, el crecimiento de la conciencia para exigir información veraz para inconformarse, para reclamar el respeto a los derechos, para participar. Este despertar llevaría a la movilidad social y a la lucha cívica y de ahí al cambio político. Este fenómeno es el más importante cambio en nuestra época.

No bastaría que esta conciencia se extendiera a la mayor parte de la población. Sería necesario que tomaran la forma de una organización permanente. Sin organización no podrá haber resultados. Sin organización popular, las mafias que controlan la partidocracia se opondrían con éxito a los cambios democráticos.

Discurso de la Doctora Denise Dresser

Discurso de la Doctora Denise Dresser

Es un gran placer estar aquí como académica, como ciudadana, como mujer, lamentablemente la única invitada a este foro.

 

México es un país privilegiado. Tiene una ubicación geográfica extraordinaria y cuenta con grandes riquezas naturales. Está poblado por millones de personas talentosas y trabajadoras. Pero a pesar de ello la pregunta perenne sigue siendo: ¿Por qué no crecemos a la velocidad que podríamos y deberíamos? ¿Por qué seguimos discutiendo este tema año tras año, foro tras foro?

Aventuro algunas respuestas y les pediría que me acompañaran en un ejercicio intelectual recordando aquel famoso libro de madame Calderón de la Barca, llamado La vida en México, escrito en el siglo XVII, en el cual intenta describir las principales características del país.

Si madame Calderón de la Barca escribiera su famoso libro hoy tendría que cambiarle el título a Oligopolilandia porque desde el primer momento en el que pisara el país se enfrentaría a los síntomas de una economía política disfuncional que la crisis tan sólo agrava.

Aterrizaría en uno de los aeropuertos más caros del mundo, se vería asediada por maleteros que controlan el servicio, tomaría un taxi de una compañía que se ha autodecretado un aumento del 30 por ciento, ante el pasmo de las autoridades y si tuviera que cargar gasolina, podría hacerlo tan sólo en Pemex.

En el hotel habría 75 por ciento de probabilidades de que consumiera una tortilla vendida por un solo distribuidor; y si se enfermara del estómago y necesitara ir a una farmacia descubriría que las medicinas ahí cuestan más que en muchas partes del mundo. Y si le hablara a su esposo de larga distancia para quejarse de la situación pagaría entre las tarifas más elevadas de la OCDE. Y si prendiera la televisión para distraerse ante el mal rato, descubriría que sólo existen dos cadenas.

Para entender la situación en la que se encuentra tendría que recordar lo que dijo Guillermo Ortiz hace unos días: "no hemos creado las condiciones para que los recursos se usen de manera eficiente", o tendría que leer el libro Good Capitalism, Bad Capitalism, que explica por qué algunos países prosperan y otros se estancan; por qué algunos promueven la equidad y otros no logran hacerlo.

La respuesta se halla en la mezcla correcta de Estado y mercado; de regulación e innovación. Y hoy México es un ejemplo clásico de lo que el premio Nobel de Economía, Joseph E. Stiglitz, llama "una mala encarnación del capitalismo", el capitalismo de cuate, honey capitalism, el capitalismo de cómplices, el capitalismo que no se basa en la competencia o en la innovación, sino en su obstaculización.

Ese andamiaje de privilegios y de posiciones dominantes y nudos sindicales en sectores cruciales para el desarrollo de cualquier país, y México no es la excepción.

¿Cuáles son esos sectores? Telecomunicaciones, servicios financieros, transporte, energía. Nudos que aprisionan a la economía y la vuelven ineficiente. Una mezcla de capitalismo de Estado y capitalismo oligárquico.

Hoy México, inmerso en esta crisis, está aún lejos de acceder a ese capitalismo exitoso, dinámico, democrático, donde el Estado no protege privilegios, no defiende cotos, no elige ganadores, no permite la perpetuación de un pequeño grupo de oligarcas con el poder de vetar las reformas que los perjudican. Ese capitalismo abierto donde las autoridades crean condiciones para los mercados abiertos, competitivos, innovadores que proveen mejores productos a precios más baratos para los consumidores, para los ciudadanos.

Y hoy México, lamentablemente, carga con los resultados de esfuerzos fallidos por modernizar esta economía durante los últimos 20 años. Las reformas de los ochenta y noventa entrañaron la privatización, la liberalización comercial, pero esas reformas no produjeron una economía dinámica de mercado, con regulación gubernamental eficaz, capaz de crear mercados funcionales y competitivos, porque en vez de transparencia y reglas claras prevaleció la discrecionalidad entre los empresarios que se beneficiaron de las privatizaciones y los funcionarios del gobierno encargados de regularlos.

Las declaraciones de Agustín Carstens, el martes pasado, en torno a la necesidad de combatir los monopolios en telefonía son bienvenidas. Lamentablemente se dan 18 años tarde y ahí están los resultados: una economía que no crece lo suficiente; una elite empresarial que no compite lo suficiente, un modelo económico que concentra la riqueza y distribuye mal la que hay.

México está atrapado por una red intrincada de privilegios y vetos empresariales y posiciones dominantes que inhiben un terreno más nivelado de juego. Una red que opera a base de favores y concesiones y protección regulatoria que el gobierno ofrece y los miembros de la cúpula empresarial de este país exigen para invertir.

¿Quién? Alguien como el dueño de una distribuidora de maíz o el concesionario de una carretera privada o el comprador de un banco rescatado por el Fobaproa o el principal accionista de Telmex o el operador de un Afore.

Estos actores capturan rentas a través de la explotación o la manipulación del entorno económico en vez de generar ganancias legítimas a través de la innovación y la creación de riqueza.

Y los consumidores, los ciudadanos de México contribuyen a la fortuna de los rentistas cada vez que pagan la cuenta telefónica, la conexión a Internet, la cuota en la carretera, la tortilla a un precio fijo, la comisión de las Afore, la comisión por una tarjeta de crédito; ejemplo tras ejemplo de rentas extraídas a través de la manipulación de los mercados. Y el rentismo acentúa la desigualdad, produce costos sociales, disminuye la productividad, aumenta los costos de transacción en una economía que para competir globalmente necesita disminuirlos.

Y para extraer esas rentas, esos jugadores dominantes, han erigido altas barreras de entrada a nuevos jugadores, creando así cuellos de botella que inhiben el crecimiento de México en un mundo cada vez más globalizado, y la concentración de la riqueza y el poder económico en esos jugadores dominantes ¿en qué se traduce? En ventajas injustas, en captura regulatoria, en políticas públicas que favorecen intereses particulares. Pero, peor aún, convierte a los representantes del interés público, a muchos de los diputados y los senadores sentados aquí, en empleados de los intereses atrincherados. Convierte al gobierno en empleado de las personas más poderosas del país y lleva a las siguientes preguntas:

¿Quién gobierna en México, el Senado de la República o Ricardo Salinas Pliego, cuando logra controlar los vericuetos del proceso legislativo, como lo hizo en el tema de los corresponsales bancarios? ¿Quién gobierna en México, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes o UNEFON, la Comisión Nacional Bancaria o los bancos que se rehusan a cumplir con las obligaciones de transparencia que la ley les exige? ¿Quién gobierna en México, la Secretaría de Educación Pública o Elba Esther Gordillo, la Comisión Federal de Competencia o Carlos Slim, Pemex o Carlos Romero Deschamps, ustedes o una serie de intereses que no logran contener? Porque ante los vacíos de autoridad y la captura regulatoria y las decisiones de política pública que benefician a una minoría, la respuesta parece obvia.

México padece lo que algunos llaman "un Estado dentro del Estado", o lo que otros denominan "una economía sin un gobierno capaz de regularla de manera eficaz". Eso, y no la caída en la producción petrolera es lo que condena a México al subdesempeño crónico. Y una y otra vez el debate en este país sobre cómo promover el crecimiento y cómo fomentar la inversión y cómo generar el empleo se encuentra fuera de foco.

El gobierno piensa que para lograr esos objetivos basta con tenderle la mano al sector privado, para que invierta bajo cualquier condición, y el sector privado, por su parte, piensa que es la panacea que se le permita participar; por ejemplo, en el sector petrolero.

Pero ésa es sólo una solución parcial a un problema mucho más profundo, el meollo detrás de la mediocridad económica de México se encuentra en su estructura económica y en las reglas del juego político que la apuntalan; una estructura demasiado pesada en la punta de la pirámide, una estructura oligopolizada, donde unos cuantos se dedican a la extracción de rentas, una estructura de complicidades y colusiones que el gobierno permite y del cual también se beneficia.

Y claro, muchos de los miembros del gabinete de Felipe Calderón, muchos de los presentes en este foro hablarán del crecimiento como prioridad central; pero más bien, lo perciben como variable residual, más bien parecería que busca ?y duele reconocerlo como ciudadana? asegurar un grado mínimo de avance para mantener la paz social, pero sin alterar la correlación de fuerzas existentes, sin cambiar la estructura económica de una manera fundamental.

Y el problema surge cuando ese modelo que hemos construido comienza a crear monstruos, cuando ese apoyo gubernamental, a ciertos grupos y ciertas personas produce monopolios, duopolios, oligopolios y sindicatos rapaces que ya no pueden ser controlados, cuando las criaturas del Estado, como las llama Moisés Naím, el editor de la revista Foreing Policy, amenazan con devorar a ese Estado.

Sólo así se entiende la devolución gubernamental de 550 millones de dólares a Ricardo Salinas Pliego por intereses supuestamente mal cobrados un día antes del fin del sexenio de Vicente Fox, devolución otorgada por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Sólo así se entiende el comunicado lamentable de la SCT, hace un año, celebrando la alianza entre Telemundo y Televisa, cuando en realidad revelaba una claudicación gubernamental ante la posibilidad de una tercera cadena de televisión.

Sólo así se entiende que nadie en este país levante un dedo para sancionar a Televisión Azteca cuando viola la ley, al rehusarse a transmitir los spot del IFE o se apropia del cerro del Chiquihuite.

Sólo así se entiende la posposición ad infinitum en el Senado de la República de una nueva ley de medios para promover la competencia en el sector.

Sólo así se comprende que la reforma a Pemex deje sin tocar el asunto del sindicato.

Sólo así se entiende la posibilidad de darle entrada a Carlos Slim a la televisión sin obligarlo a cumplir con las condiciones de su concesión original, síntomas de un gobierno ineficaz, síntomas de un gobierno doblegado; con efectos cada vez más obvios y cada vez más onerosos que la crisis pone en evidencia porque no logramos reformarnos a tiempo.

Mucha riqueza, pocos beneficiarios, crecimiento estancado, país aletargado, intereses atrincherados, reformas diluidas, poca competencia, baja competitividad, poder concentrado, democracia puesta en jaque.

Un gobierno que en lugar de domesticar a las criaturas que ha creado, ahora vive aterrorizado por ellas.

¿Y cuáles son las consecuencias de este mal capitalismo mexicano, donde las élites tradicionales son fuertes, la gobernabilidad democrática es poco eficaz, los partidos políticos tienden a estar capturados, las reformas económicas tienden a ser minimalistas?

El incrementalismo de la política pública en México se explica por el poder de veto que tienen aquellos que aseguran la perpetuación de sus intereses.

Si ustedes verdaderamente quieren que México crezca, tendrán que crear la capacidad de regular y reformar en nombre del interés público. Tendrán que mandar señales inequívocas de cómo van a desactivar esos centros de veto que están bloqueando el crecimiento económico y la consolidación democrática.

¿Y de quiénes estamos hablando aquí? Tienen nombre y apellido, los monopolistas abusivos y los sindicatos rapaces, y las televisoras chantajistas, y los empresarios privilegiados y sus aliados en el gobierno.

Si ustedes verdaderamente quieren que México prospere, tendrán que tomar decisiones que desaten el dinamismo económico, que fortalezcan la capacidad regulatoria del Estado y contribuyan a crear mercados que promuevan la competencia y gracias a ellos aumenten la competitividad. En pocas palabras, usar al Estado para contener a aquellos con más poder que el gobierno, con más peso que el electorado, con más intereses que el interés público.

¿Quieren medidas específicas? Se las doy. Los exhorto a leer textos tan incluyentes como: el reporte sobre el crecimiento, el poder de la productividad. A estar conscientes de todo lo que un país interesado en crecer y competir debe hacer para lograrlo.

A saber que ellos requiere una economía capaz de producir bienes y servicios de tal manera que los trabajadores puedan ganar más y más. A entender que ello se basa en la expansión rápida del conocimiento y la innovación. En nuevas formas de hacer cosas y mejorarlas. En técnicas que aumentan la productividad de manera constante. A reconocer que las economías dinámicas suelen ser aquellas capaces de promover la competencia y reducir las barreras de entrada a nuevos jugadores. A entender que es tarea del gobierno a través de la regulación adecuada crear un entorno en el cual las empresas se vean presionadas por sus competidores para innovar y reducir precios y pasar esos beneficios a los consumidores a comprender que si eso no ocurre nadie tiene incentivos para innovar; en lugar de ser motores del crecimiento las empresas protegidas o monopólicas terminan estrangulándolo.

¿Y cómo empezar a empujar eso? Con una tercera cadena de televisión abierta, con el fomento a la competencia en banda ancha usando, por ejemplo, la red de la Comisión Federal de Electricidad.

Con el fortalecimiento de los órganos regulatorios, con sanciones a quienes violen los términos de su concesión, con la creación de mercados funcionales como el que se logró con las aerolíneas de bajo costo, con medidas que empiecen a desmantelar esos cuellos de botella y a domesticar a esas criaturas del Estado.

La respuesta, como dijo Ricardo Lagos el martes, en el fondo es política; no económica. Tiene que ver con la inauguración de un nuevo tipo de relación entre el Estado, el mercado y los ciudadanos de este país.

Porque si la clase política de México, sentada aquí en primera fila de esta foro, no logra construir los cimientos del capitalismo democrático, condenará a México al subdesempeño crónico, a ser un terreno fértil para los movimientos en contra de las instituciones, condenará al país a cojear de lado, saboteado por instituciones políticas que no logra remodelar monopolios públicos y privados, que no logra desmantelar estructuras corporativas, que no logra democratizar.

Y será lo que el presidente Felipe Calderón llama "un país de ganadores", pero un país en el que siempre ganan los mismos, un lugar en que las grandes fortunas empresariales se construyen a base de la protección política y no de la innovación empresarial.

Un lugar en que el crecimiento económico ha sido mucho menos en la última década que en el resto de América Latina debido a esos cuellos de botella que los oligopolistas han diseñado y sus amigos en el gobierno les han permitido defender.

Un lugar en donde las penurias que la señora Calderón de la Barca enfrentó con los aeropuertos y los maleteros y los taxis y las gasolineras y la telefonía y la televisión ?entre tantos sectores más? son las mismas penurias que padecen millones de mexicanos, más.

Ese consumidor, ese ciudadano sin voz, sin alternativa, sin protección, ese hombre invisible, esa mujer sin rostro, esa persona que paga mes tras mes tarifas telefónicas más altas que casi en cualquier parte del mundo, es estudiante que paga mes tras mes una cuenta de Internet superior a la de sus contrapartes en América del Norte.

Esa compañía que paga mes con mes servicios de telecomunicaciones, que elevan sus gastos de operación y reducen sus ganancias, miles de personas con comisiones por servicios financieros que no logran entender, con cobros inusitados que nadie puede explicar, parados en la cola de los bancos, ahí varados, ahí desprotegidos, ahí sin opciones, ahí afuera, víctimas de un sistema económico disfuncional, institucionalizado por una clase política que aplaude la aprobación de reformas que no atacan el corazón del problema, presidentes y secretarios de Estado, y diputados y senadores y empresarios que celebran una y otra vez el consenso para no cambiar.

Y aunque se agradece que este foro acepte la magnitud de la crisis, si de aquí no surgen medidas concretas para mirar más allá de la coyuntura, revelará nuevamente nuestra incapacidad para encarar honestamente los problemas que México viene arrastrando desde hace décadas.

Revelará la pretensión de los sentados aquí, a proponer reformas aisladas, anunciar medidas cortoplacistas, a eludir las distorsiones del sistema económico, a instrumentar políticas públicas a pedacitos para llegar a acuerdos que tan sólo perpetúan el statu quo.

Y con esto termino. Mientras allá afuera la realidad acecha a golpes de 327 mil despedidos, crecimiento negativo, el lugar 60 de 134 en el Índice Global de Competitividad y una nación que dice reformarse mientras evita hacerlo.

México no crece por la forma en la cual se usa y se ejerce y se comparte el poder, ni más ni menos, por las reglas discrecionales y politizadas que rigen al capitalismo de cuates, por la supervivencia de las estructuras corporativas que el gobierno creó y sigue financiando, por un modelo económico que canaliza las rentas del petróleo a demasiadas clientelas, por un sistema político que funciona muy bien para sus partidos, pero muy mal para sus ciudadanos.

Un sistema de extracción sin representación, creando así un país poblado por personas obligadas a diluir la esperanza, a encoger las expectativas, a cruzar la frontera al ritmo de 400 mil personas al año en busca de la movilidad social que no encuentran en su propio país, obligados a vivir con la palma extendida, esperando la próxima dádiva del próximo político, obligados a marchar en las calles, porque piensan que nadie en el gobierno los escucha, a desconfiar de las instituciones, a presenciar la muerte común de los sueños, porque México avanza a la velocidad que podría y debería, que podría y debería. Muchas gracias.

Discurso del Dr. José Narro Robles, Rector de la UNAM

Discurso del Dr. José Narro Robles, Rector de la UNAM

Buenos días tengan todos ustedes. Señor coordinador de este foro maestro Rolando Cordera. Estimados panelistas. Señores presidentes de las juntas de coordinación y de las mesas directivas del Senado y de la Cámara de Diputados. Señoras y señores senadores y diputados. Señor secretario de la ANUIES, es un gusto compartir con ustedes. Estimado y estimados, porque son varios maestros universitarios que están presentes, también un gran gusto estar con ustedes. Señoras y señores. Medios de comunicación.

Quiero agradecer a los presidentes de las juntas de coordinación política del Senado y de la Cámara de Diputados, por invitar a la Universidad Nacional Autónoma de México, a participar en este foro. A los legisladores les felicito sinceramente por la iniciativa que tomaron.

Las instituciones públicas de educación superior siempre han estado comprometidas con la vida académica y a partir de ella con el desarrollo del país. De ahí nuestra asistencia a este foro.

La crisis económica que vive el mundo entero, cuyas repercusiones en México ya empezaron a manifestarse, no constituye un hecho espontáneo. Las crisis, incluidas las de la economía, son en el fondo el resultado de no haber tomado las decisiones adecuadas en el momento oportuno o de haber postergado la solución de problemas importantes, por acción o por omisión pueden generarse grandes problemas.

Por ello, para decidir qué hacer en México ante una crisis que apenas empezamos a experimentar es necesario que tengamos la mayor claridad posible acerca de sus orígenes. La situación amerita medidas de urgencia, pero ello no debe conducir a la puesta en práctica de acciones que a la postre no resuelvan nada, o peor aún, acentúen nuestros problemas de fondo.

Lo que resulta inadmisible es que después de cada crisis en el país se termine acentuando la desigualdad y se debilite la participación de la sociedad.

En México, la contingencia y la inmediatez con frecuencia se imponen sobre las grandes reformas de fondo. El país experimenta una profunda y lacerante desigualdad; pero no se ejecutan las reformas y los programas sociales que ayuden a redistribuir la riqueza.

Todos sabemos que necesitamos invertir más en educación; pero las urgencias se nos imponen. Aceptamos la conveniencia de atender los problemas fundamentales de combate a la pobreza, rezago educativo y atención a la salud de la población; pero el proyecto se pospone. Podría enumerar una larga lista de situaciones y de problemas similares.

Lo que nos pasa en la actualidad debe aprovecharse para establecer medidas que trasciendan la coyuntura. Para ello, junto con las acciones inmediatas dirigidas a paliar los efectos de la crisis se requieren impulsar políticas de largo aliento; políticas que ayuden a perfilar el desarrollo de una sociedad más incluyente, con prioridades diferentes y rumbo claro.

La crisis no es un problema que pueda resolverse de forma inercial y menos con la aplicación de medidas similares a las que la produjeron. O realizamos cambios profundos o estamos condenados a repetir, tarde que temprano, los mismos problemas.

Una de las lecciones derivadas de esta situación es la necesidad de flexibilizar el debate doctrinario. Se requiere romper con dogmas y actuar en consecuencia. Se requiere claridad y sensatez para aceptar que la mano invisible del mercado no es suficiente para la sociedad y que ésta requiere de la mano visible del Estado, como ha sostenido un prestigiado economista aquí presente, Carlos Tello.

No es posible que en plena época de la economía del conocimiento, en plena era de la sociedad de la información, los ciudadanos comunes no tengan idea en torno a hechos que los afectan directamente. Es una paradoja que la información no sirva para prever los problemas y que los trabajadores tengan en riesgo una parte de sus fondos de retiro. Resulta inadmisible que quienes administran esos recursos tengan ganancias, mientras fracasan en su misión de administrar el dinero ajeno.

Para el buen desarrollo de una sociedad democrática y armónica se requiere que el Estado tenga un papel estratégico. El Estado no puede ceder su papel histórico al mercado; sin embargo, no se trata de percibir al Estado y al mercado como entidades antagónicas.

Se trata de aceptar que sin la acción compensadora del Estado, el mercado no puede regularse por sí solo y menos resolver los problemas, rezagos e injusticias sociales que nos abruman. Se trata también de reconocer que el mercado incluso puede llegar a ser un depredador de sí mismo.

En el otro lado de la moneda hay que aceptar que igualmente el Estado no puede tener una intervención tal que acabe ahogando o anulando las iniciativas de la sociedad. Quizá la respuesta está más allá de la contradicción entre los modelos de mercado y de intervención estatal.

La crisis actual es estructural, pero está agravada por un pensamiento dogmático. Es necesario reconocer que no es exclusivamente una crisis de liquidez, y que en su lógica financiera es resultado de una mala administración de riesgos. Es una crisis provocada, en su origen, tanto por la avaricia, la especulación y la falta de prudencia, como por la mala regulación monetaria y financiera.

Pero también, es necesario aceptar que es producto de un planteamiento agotado de un sistema que no responde a las necesidades de las mayorías. Por ello, una recuperación económica basada sólo en la expansión del gasto público es insuficiente. Además de dicho gasto deben considerarse otros aspectos.

En este sentido, no puede obviarse que en la actualidad México es uno de los países que tienen una desigualdad más acentuada, al respecto, conviene recordar que, según los datos oficiales, el 1 por ciento de los hogares mexicanos concentra el 9.2 por ciento del ingreso total nacional. En tanto que en el otro extremo, el 1 por ciento de los hogares más pobres sólo obtienen el 0.07 por ciento de dicho ingreso, 130 veces menos.

Ante la coyuntura originada por la crisis, es innegable que se requieren acciones gubernamentales para impedir una recesión generalizada en el sector productivo, así como establecer prioridades y reglas claras para ayudar a ampliar los efectos negativos y entre los más necesitados.

Es necesario instrumentar programas de empleo emergente masivo para aquellos que pierdan su trabajo y para quienes se deben incorporar al mercado laboral. Incrementar las becas a los jóvenes que están en las universidades, aumentar los programas de capacitación.

Es necesario ampliar programas públicos de salud para que se mantenga la cobertura a quienes pierdan la protección de la seguridad social. Estas y otras medidas probablemente serán adoptadas.

Sin embargo, hay que insistir en que las acciones para superar los problemas deben estar enmarcadas en una perspectiva más amplia y en la de perfilar nuevos esquemas para el desarrollo del país que permitan avanzar en la solución de problemas ancestrales.

En la pertinencia de contar con una política industrial, con una política pública que favorezca la generación de riqueza, en el fortalecimiento de nuestro mercado interno y en la necesidad de entender que la época de las aperturas comerciales indiscriminadas no debe repetirse; el bienestar social no debe ser de carácter marginal, tiene que constituirse en el centro de la política económica.

El fin último de la economía no puede ser el control de las variables macroeconómicas, sino la mejoría de los niveles de vida de la población.

Además del rescate económico, el país requiere un gran rescate social; un rescate que permita atacar directamente el asunto de la desigualdad. Por qué no, por ejemplo, se emprenden proyectos de gran magnitud, como el de alfabetizar a los casi 6 millones de mexicanos que no saben leer y escribir. Recuperar a estos mexicanos cuesta menos, mucho menos que otros rescates realizados.

En el mismo sentido, el programa de Apoyo a la Infraestructura debería contemplar también el mantenimiento y remozamiento de los centros de salud y de todas las escuelas públicas ubicadas en las zonas deprimidas, así como la construcción de caminos rurales. Acciones de esa naturaleza permitirían incrementar el empleo en esas áreas del país.

Se hace necesaria una inversión pública sin precedente en educación superior y en salud que mejore significativamente la cobertura y la calidad de los mismos. Estos dos elementos forman parte de los igualadores sociales más efectivos para reducir las disparidades existentes. Permitir que aumente el número de jóvenes sin un sitio en la educación superior o sin una oportunidad de trabajo sería un grave riesgo, un error histórico.

De igual forma, resulta imperativo colocar a la ciencia y la tecnología entre las prioridades del país; la ciencia debe tener un lugar preponderante en nuestro futuro.

La crisis actual no sólo es económica, también es una crisis de valores que afecta de manera diferente a los ciudadanos. Para salir de ella se debe retomar el ritmo de crecimiento que perdimos hace varios lustros, además de trabajar en el fortalecimiento del sistema de valores laicos. Para conseguirlo se requiere un acuerdo social amplio y no sólo un arreglo económico.

Nuestro país requiere de la unidad por encima de todo, al igual que de la aportación de todos sus ciudadanos, especialmente de los más capaces para proponer acciones que permitan superar las grandes carencias que afectan a la población. Lograr un acuerdo social con la unidad que la república demanda es posible. A nadie sirve apostar a la división.

Es necesario crear las condiciones y realizar las acciones pertinentes para devolver la esperanza a los mexicanos. Tenemos que replantear el rumbo del país y definir un nuevo proyecto para la nación.

Sabemos que frente al desafío no hay soluciones fáciles, únicas ni espontáneas. Sabemos que no se debe ocultar la extensión y gravedad de los problemas sociales que nos afectan. Necesitamos aceptarlo, ventilarlo. Debemos alcanzar acuerdos que nos permita atenderlos. Es el momento, aún ante las incertidumbres actuales, de atrevernos a imaginar un México mejor.

Al discutir: qué hacer, es pertinente reconocer que toda crisis es también una oportunidad. Una oportunidad de ver hacia adelante y de extraer lo positivo de otras experiencias, pero también entender que la crisis no debe ser divisa política de nadie y menos en este año electoral. Es, por otra parte, un problema de todos cuya atención requiere de la participación y el acuerdo de la mayoría.

A todos nos conviene que las dificultades se superen. Ello sólo será posible si los sectores con más recursos comprenden que la acción del Estado debe buscar que toda la población sea beneficiada e incorporada.

La pregunta de: qué hacer para salir de la crisis, puede tener muchas respuestas, pero la que conviene al país, es la de mejorar la participación de todos los ciudadanos en la economía y la política de México. Ése es nuestro desafío. Contribuyamos a construir los acuerdos, es urgente.

Artículo de Jaime Ornelas Delgado

Artículo de Jaime Ornelas Delgado

 

 TENDAJÓN MIXTO  

 Estados Unidos no tiene amigos...

 
JAIME ORNELAS DELGADO

El 20 de enero tomó posesión de la presidencia de Estados Unidos Barack Hussein Obama, primer presidente afroamericano, lo cual, según mucha gente, lo hace bueno o por lo menos mejor que George Bush, para lo cual en realidad Obama no tendría que  esforzarse mucho. Termina, así un largo periodo donde se puso al borde del colapso no sólo a Estados Unidos, sino al mundo.   

El señor Obama ha despertado muchas expectativas, aunque haya declarado que se mantendrá el bloqueo a Cuba, sostenga que Hugo Chávez es un obstáculo al desarrollo de América Latina, nombre a Hillary Clinton como jefa del Departamento de Estado y haya sostenido al secretario de la Defensa de Bush.

Entre las prioridades del señor Obama, por lo menos en el primer periodo de su gobierno, no se encuentra América Latina. Su atención, sin duda, se concentrará en atender los problemas de la crisis general de la sociedad estadounidense y en solucionar las guerras que sostiene su gobierno en Irak y Afganistán.

En materia económica, Obama, al parecer junto con muchos estadounidenses, añora la época de la expansión lograda durante el gobierno de Bill Clinton y se propone  repetirla; por lo menos buena parte del equipo de aquel presidente ha sido llamado a ocupar los puestos clave en el gobierno de Obama.

Para los mexicanos, al contrario de lo que “piensa” Felipe Calderón, la solución a nuestros problemas no puede venir de fuera, ni de las acciones que emprenda Obama, que será negro (bueno, afroamericano), pero primero es estadounidense y sujeto de las presiones que sobre él ejerzan los monopolios de todo tipo, incluyendo los de la guerra. Y si Calderón cree que su estrategia de esperar a que le vaya bien a Estados Unidos para que le vaya bien a México (Vicente Fox pedía a los mexicanos hacerle esa petición a la virgen de Guadalupe) es la correcta, allá él y su mala cabeza. Pero entonces, que deje el paso libre a quien sí pueda movilizar los recursos internos para solventar la crisis defendiendo la economía popular. 

Pero más allá de los problemas que enfrenta y enfrentará Obama, las expectativas de su gestión son enormes en todo el mundo, lo cual hace más riesgosa su gestión, pues casi siempre en estos casos cualquier cosa que se haga queda por debajo de las expectativas.

Sin duda, el atractivo que ofrece Obama sorprende. Por ejemplo, se dice que su asunción a la presidencia el martes 20 de este mes, motivó 35 mil historias de su vida en los principales medios de comunicación del mundo (en la toma de posesión de Bush se hicieron apenas mil historia); asimismo, una agencia de monitoreo informó que entre el 31 de diciembre de 2008 y el 20 de enero de este año se hicieron 6 millones de nuevas menciones relativas a Obama en internet; finalmente, a Washington acudieron 2 millones de estadounidenses a la toma de posesión, simplemente por el hecho de poder decir “yo estuve ahí”. Así creen que será de histórica la presidencia de Obama.

En fin, son muchas las expectativas en el mundo por este hombre sonriente y de apariencia relajada que asume la presidencia de Estados Unidos en las peores condiciones que pueda uno imaginar y desear.

 

Hágame usted el favor...

Bajará la pensión pero no la comisión. En efecto, los fondos de pensión de los 29 millones de trabajadores mexicanos afiliados a alguna Afore han disminuido violentamente. Las cifras son espeluznantes: tan sólo en los últimos seis meses del año pasado, los trabajadores que cotizan en el sistema para el retiro perdieron 30 mil 676 millones de pesos; en ese mismo periodo, las empresas financieras que administran los fondos de pensión de los trabajadores cobraron comisiones por 8 mil 834 millones de pesos y 15 mil 42 millones en el año... La economía mexicana sigue dando tumbos, y en el norte del país, donde tanto se presumía de modernidad y cercanía al primer mundo, las cosas empeoran. Según se sabe, en los últimos cuatro meses del año pasado 50 mil personas perdieron su empleo en la industria maquiladora, y los paros técnicos, donde a los trabajadores se les paga la mitad de su salario pero se mantiene el empleo, se extienden por los cinco estados fronterizos con Estados Unidos... Y no es todo; en el país los precios de los granos básicos se han incrementado hasta un 63 por ciento en un año, mientras que las hortalizas lo han hecho entre 66 y 157 por ciento; el desempleo afecta ya a 2 millones de trabajadores de la ciudad, y si a ellos agregamos a quienes no encuentran ocupación en el campo, es probable que en este momento el número de desocupados en toda la República se acerque a 3 millones de personas... Primero, el sector privado, por medio de su Centro de Estudios Económicos, pronostica que el Producto Interno Bruto (PIB) en 2009 decrecerá 1.3 por ciento y se perderán 170 mil empleos. Después, el gobierno anuncia que el PIB decrecerá entre 0.8 y 1.8 por ciento, y 34 mil trabajadores irán al desempleo... Tal vez por estas evidencias, Guillermo Ortiz Martínez, que cobra como “gobernador” del Banco de México, sagazmente descubrió apenas que México está en recesión... Sin duda, nuestro país se acerca a una de las peores situaciones que se pueden presentar en la economía: estancamiento, inflación y desempleo. Mientras tanto, el señor Calderón sigue diciendo discursos sin sentido, vea usted el de Davos, y acude a esas reuniones que ante la situación del país, resultan onerosas.

El Lic. Andrés Manuel López Obrador Presidente Legítimo de México ahora está de gira por municipios de Sonora y de Chihuahua

El Lic. Andrés Manuel López Obrador Presidente Legítimo de México ahora está de gira por municipios de Sonora y de Chihuahua


Recorrerá López Obrador 20 municipios de Chihuahua y Sonora

México, Distrito Federal
Miércoles 28 de enero de 2009



* Inicia nueva etapa del Movimiento en Defensa de la Economía Popular, anunciará el presidente legítimo de México

* Dará a conocer la agenda de actividades del primer trimestre del año para sacar adelante al pueblo de México ante la recesión económica.


A partir de mañana y hasta el próximo domingo, el presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, visitará a los habitantes de 20 municipios de Chihuahua y Sonora, a quienes informará que a partir del 25 de enero inició una nueva etapa del Movimiento en Defensa de la Economía Popular.

Para el jueves, el presidente legítimo de México convivirá con los habitantes de los municipios de Casas Grandes y Janos, pertenecientes a Chihuahua, así como Naco y Agua Prieta, municipios de Sonora.

Al día siguiente, López Obrador acudirá a los municipios: Frontera, Nacozari de García, Cumpas, Moctezuma, Divisaderos, Tepachi y Huasabas correspondientes a Sonora.

Durante el sábado, 31 de enero, tiene contemplado visitar los municipios de Bavispe, Bacerac, Huachinera, Bacadehuachi, Nacori Chico, Villa Hidalgo, y para el domingo recorrerá: Granados, Ures y San Miguel de Horcasitas, municipios sonorences.

En el transcurso de la gira de trabajo por los 20 municipios, Andrés Manuel López Obrador subrayará que el gobierno calderonista sólo sacará de la crisis económica a empresarios y banqueros, mientras que el Movimiento en Defensa de la Economía Popular ayudará a los que menos tienen.

En cada asamblea informativa, López Obrador dará a conocer la agenda de actividades que se realizarán en el primer trimestre del año para sacar adelante al pueblo de México ante la recesión económica.

Informará que del 26 al 30 de enero, se llevará a cabo una campaña de difusión para la defensa de la economía popular y para ello la Comisión de Difusión elaboró 28 mil videos y 200 mil historietas que se repartirán casa por casa.

Explicará que en el transcurso del mes de febrero se abrirán las Casas del Movimiento en los 31 estados y en las 16 delegaciones del Distrito Federal.

Adelantará que el martes, 3 de febrero, a las 5 de la tarde, se realizará un mitin en las oficinas de la Secretaría de Hacienda, ubicadas en la avenida Hidalgo, frente a la Alameda Central, donde se exigirá que el gobierno usurpador cambie el rumbo en la política económica y se demandará que bajen los precios de la gasolina, el diesel, la luz, el gas, así como se derogue el IETU y se protejan los fondos de pensiones de los trabajadores.

Para el miércoles, 17 de febrero, a las 5 de la tarde, continuará, se efectuarán asambleas del movimiento frente a las oficinas de Luz y Fuerza del Centro y de la Comisión Federal de Electricidad, tanto en el Distrito Federal como en todos los estados del país, para protestar por los cobros excesivos en los recibos de luz.

Frente al pueblo de Chihuahua y Sonora, el presidente legítimo de los mexicanos anunciará que el martes 3 de marzo, a las 5 de la tarde, se llevará a cabo un mitin frente a las oficinas de la Asociación Mexicana de Bancos, ubicadas en 16 de septiembre número 27, para protestar por las altas tasas de interés en las tarjetas de crédito, cobros indebidos y analizar la situación de la cartera vencida.

Añadirá que el miércoles 18 de marzo, a las 5 de la tarde, se celebrará una reunión de evaluación sobre la defensa del petróleo, en el Monumento al general Lázaro Cárdenas del Río, ubicado en el Eje Central y finalmente el domingo 22 de marzo, a las 10 de la mañana, se llevará a cabo, en el Zócalo de la Ciudad de México, la Asamblea Nacional de Evaluación de las Acciones en Defensa de la Economía Popular.

El Lic. Andrés Manuel López Obrador Presidente Legítimo de México continúa su gira por tierras de Quintana Roo

El Lic. Andrés Manuel López Obrador Presidente Legítimo de México continúa su gira por tierras de Quintana Roo

Declara AMLO que es una vacilada y un insulto la medida de Calderón de reducir en 75 por ciento el aumento al precio del diesel

Tulum, Quitana Roo
Martes 27 de enero de 2009



*  Andrés Manuel López Obrador anuncia que el próximo martes dará “el remedio y el trapito” al gobierno espurio para que reduzca su gasto corriente

*Fecal debe asumir su responsabilidad ante la crisis económica, llama el presidente legítimo de México


Desde el sureste mexicano, Andrés Manuel López Obrador declaró que “es una vacilada, una tomadura de pelo y un insulto” la medida que dio a conocer fecal, este día, acerca de reducir en 75 por ciento el aumentó mensual al precio del diesel.

En la plaza principal del municipio de Tulum, Quintana Roo, de recién creación, López Obrador llamó a Fecal a asumir su responsabilidad ante la crisis económica que prevalece en el país.

Anunció que presentará el próximo martes una propuesta para reducir el gasto corriente destinado a la alta burocracia panista, es decir: “daré el remedio y el trapito” y de inmediato adelantó algunas medidas del plan de austeridad que anunciará para que el gobierno usurpador las aplique.

El presidente legítimo de México puntualizó que primero, se deben congelar los salarios desde los directores hasta al presidente usurpador, así como de los jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

“No es posible que un ministro de la Corte gane un sueldo de 600 mil pesos en esta época de crisis. No es posible que haya un gobierno rico con pueblo pobre”, manifestó durante el cierre de campaña de la candidata del PRD y Convergencia a la presidencia municipal de Tulum, Euterpe Gutiérrez.

Otra medida, desmenuzó, es eliminar la partida de 6 mil millones de pesos destinada a pagar atención médica privada a los panistas de arriba y al mismo tiempo quitar de inmediato el Impuesto que afecta a los pequeños y medianos comerciantes, principalmente.

Explicó que el gobierno espurio debe aplicar programas sociales en los 2 mil 500 municipios del territorio nacional como son otorgar becas a madres solteras, y estudiantes de preparatoria, así como ayuda económica a adultos mayores del país.

El presidente legítimo de los mexicanos indicó que con la reducción de los privilegios de la alta burocracia se lograría un ahorro de 200 mil millones de pesos para destinarlos a impulsar el desarrollo del país y garantizar el bienestar social de la gente.

“Con la reducción del gasto improductivo del gobierno calderonista, se podrá generar más empleos y garantizar el bienestar del pueblo de México ante la crisis económica mundial”, sostuvo.

En otro orden de ideas, López Obrador manifestó su beneplácito al participar en el cierre de campaña de la candidata del PRD y Convergencia, Euterpe Gutiérrez a la presidencia municipal de Tulum.

Calificó a la aspirante como una mujer joven, inteligente y decidida y se comprometió a que el Gobierno Legítimo de México ayudará a Euterpe Gutiérrez para que se establezcan programas sociales a favor de los que menos tienen en el municipio.

En vísperas de las elecciones del próximo primero de febrero, el presidente legítimo de los mexicanos Invitó a los ciudadanos de Tulum a votar por la candidata del PRD y Convergencia y enfatizó: “Ni un voto al PRI, ni un voto al PAN”.

Con Euterpe, indicó, tendrán la oportunidad de tener una extraordinaria presidenta municipal, honesta y capaz de sacar adelante el desarrollo turístico de Tulum y de sus alrededores.

MITIN EN EL ZÓCALO DEL DF EL 25 DE ENERO

MITIN EN EL ZÓCALO DEL DF EL 25 DE ENERO

ÉSTE ES EL PUEBLO DE LÓPEZ OBRADOR

¿CÚAL ES EL TUYO ESPURIO CALDERÓN?

DISCURSO DEL LIC. ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR PRESIDENTE LEGÍTIMO DE MÉXICO EL DÍA DOMINGO 25 DE ENERO EN EL ZÓCALO DEL DF

DISCURSO DEL LIC. ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR PRESIDENTE LEGÍTIMO DE MÉXICO EL DÍA DOMINGO 25 DE ENERO EN EL ZÓCALO DEL DF


Habrá movilizaciones en febrero y marzo en las sedes de Hacienda, CFE, Luz y Fuerza y Asociación de Bancos de México, anuncia López Obrador

México, Distrito Federal
Domingo 25 de enero de 2009



* Discurso del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, durante la asamblea del Movimiento Nacional por la Defensa del Petróleo, la Economía Popular y la Soberanía Nacional, en el Zócalo de la Ciudad de México

Amigas y amigos:

Gracias a ustedes, a, sus profundas convicciones y a su perseverancia, nos congregamos de nuevo en el Zócalo para dar continuidad a nuestro movimiento.

No podríamos dejar de mencionar el esfuerzo que hacen muchos de ustedes, el sacrificio para estar presentes en esta asamblea nacional.

Hay quienes vienen de muy lejos, que salieron de sus casas desde el viernes por la noche. Y todos, mujeres y hombres, jóvenes y ancianos respetables, familias completas, acuden a nuestro llamado por su propia voluntad. Gracias, muchas gracias de todo corazón.

En particular también les pido paciencia, porque a lo mejor voy a repetir cosas que ya dijeron muy bien otros compañeros, pero creo que es importante, aunque nos lleve tiempo, que queden bien claras las cosas.

Mi reconocimiento a los dirigentes del Frente Amplio Progresista. A todas y a todos los brigadistas, a los miembros de las organizaciones sociales y ciudadanas, en particular quiero agradecer el apoyo de Alberto Anaya, dirigente del PT, y de Luis Maldonado, dirigente de Convergencia.

También quiero agradecer a los dirigentes del PRD en el Distrito Federal, de Alejandra Barrales y de muchos otros y también de Alejandro Encinas.

Llevamos más de dos años resistiendo y avanzando en nuestro propósito de transformar la vida pública de México y poco a poco se ha ido reafirmando la importancia de nuestra lucha.

Actualmente, los que nunca dejaron de creer en nuestro proyecto, están más convencidos y los que dudaban, han empezado a despertar, a reflexionar con más disposición de entender lo que realmente está sucediendo.

Independientemente de nuestra entereza y trabajo cotidiano, mucho ha contribuido en la toma de conciencia de los ciudadanos, la triste realidad que estamos enfrentando la inmensa mayoría de los mexicanos.

Hoy, se padece por el desempleo, la carestía, la pobreza, la inseguridad y la violencia pero, sobre todo, existe incertidumbre y empieza a manifestarse la angustia y la frustración. Y todo ello en un ambiente de inestabilidad, de insensibilidad, de indolencia, de incapacidad y de cinismo de las autoridades.

Por eso, nuestro movimiento tiene que mantener viva la llama de la esperanza. El mensaje debe de ser claro y preciso.

Tenemos que decir a los cuatro vientos que sí podemos, con la participación de todos, encontrar salidas; que sí podemos, con soluciones colectivas, remontar este periodo decadente; que sí podemos devolver la confianza y la felicidad que merece nuestro pueblo; que sí podemos salvar a México.

Nuestro optimismo, no es recurso retórico ni buenos deseos, se sustenta en la enorme fortaleza cultural de nuestro pueblo, en su vocación de trabajo y en su inmensa bondad. También nuestro optimismo se basa en el gran potencial de los recursos naturales del país.

A pesar de que México ha sido saqueado por siglos, todavía tenemos oro, plata, cobre, petróleo, gas, agua en abundancia, buenas tierras para la producción agropecuaria, bosques, selvas, litorales, y nuestro territorio es uno de los más bellos del mundo.

Además, podemos salir adelante porque tenemos un buen diagnóstico de los males que aquejan a la nación y le impiden su prosperidad. Sabemos que la crisis de México se origina por dos grandes problemas: la corrupción y la desigualdad, que al final de cuentas se resumen en uno solo: el mal gobierno.

También sabemos que los responsables de la tragedia nacional son quienes se han apoderado del gobierno y de las instituciones, y han convertido al Estado en un comité al servicio de una minoría, sin importarles el destino del país y mucho menos el sufrimiento de la mayoría de nuestro pueblo.

En nuestro país –como lo hemos dicho en otras ocasiones— existe una república aparente, simulada, falsa; hay poderes constitucionales, pero en los hechos un grupo ha confiscado todos los poderes.

Esta especie de dictadura encubierta, no sólo ha nulificado la vida democrática, sino que ha causado una profunda desigualdad económica y social. Hay pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco.

Es paradójico y, a todas luces, inmoral, que un puñado de barones del dinero y de la política se hayan enriquecido, como nunca, de manera impune y descarada, mientras el país se ha hundido en uno de los periodos más largos de estancamiento económico en toda su historia y el pueblo ha sido condenado a la sobrevivencia.

Esta gran injusticia se ha llevado a cabo al amparo del poder público y mediante el despojo de bienes de la nación y del pueblo, con la protección de monopolios, con la utilización facciosa del presupuesto y con la corrupción en contratos de obras y servicios.

A la par de este gran pillaje, han venido imponiendo una política económica, que lo único que ha ocasionado es la tremenda crisis de bienestar y de seguridad, que hoy agobia a la mayoría de los mexicanos y que amenaza con generar más inestabilidad política y social.

La crisis actual, no olvidemos, se precipita luego de 26 años sin crecimiento económico. En este tiempo, México ha sido uno de los países que menos ha progresado en el mundo.

Este periodo se ha caracterizado por el abandono al campo y por el manejo irresponsable de nuestros recursos energéticos.

Desde 1983, se dejó sin apoyo a los productores del sector agropecuario y se optó absurdamente por comprar los alimentos que consumimos en el extranjero. Y ahora como resultado hay tierras ociosas, potreros abandonados, se ha despoblado el medio rural y millones de campesinos se han visto obligados a emigrar.

En cuanto al sector energético, todo se ha centrado en la sobreexplotación de los yacimientos petroleros para exportar materia prima, petróleo crudo, y comprar afuera gasolinas, diesel y productos petroquímicos, todo ello porque se descuidó deliberadamente la industria petrolera para poder privatizarla.

Tanto por la importación de alimentos, como por la compra de productos derivados del petróleo, el año pasado se tuvieron que destinar 75 mil millones de dólares, lo que ha llevado a incrementar cada vez más el déficit comercial.

En otras palabras, se ha dejado pasar la oportunidad de aprovechar el potencial del campo y del sector energético, que podrían estar siendo los pilares del desarrollo del país y las fuentes principales de crecimiento, empleo y bienestar de la población.

En contraste con la desatención a las actividades productivas, se ha registrado un crecimiento desmesurado del aparato burocrático y se ha creado una clase parasitaria de altos funcionarios públicos y políticos que gozan de privilegios como no sucede en otras partes del mundo.

Durante los dos gobiernos panistas, el gasto corriente aumentó en 72 por ciento y en los dos años del actual gobierno usurpador, ha crecido en 400 mil millones de pesos.

A pesar de la crisis que está golpeando a la mayoría de los mexicanos, los altos funcionarios públicos están ganando hasta 600 mil pesos mensuales, tienen atención médica privada, fondo de ahorro especial y gozan de muchos otros privilegios.

Ahora bien, conviene preguntarnos: si no ha habido crecimiento económico, si existe una profunda desigualdad social y se padece de una dictadura encubierta, cómo es, entonces, que no ha habido un estallido social.

La respuesta tiene que ver con la nobleza y la vocación pacifista de nuestro pueblo y con el papel de válvulas de escape que han jugado la economía informal y el fenómeno migratorio.

Esto último ha sido determinante. Imaginemos: qué hubiese pasado si no salieran del país alrededor de 600 mil mexicanos cada año, a buscarse la vida heroicamente del otro lado de la frontera.

Aún cuando no se ha desbordado el descontento, la manifestación más inequívoca del fracaso, del rotundo fracaso de la actual política económica, es sin duda el crecimiento tan preocupante de la inseguridad y de la violencia.

El flagelo de la delincuencia es producto de la falta de crecimiento económico, de oportunidades de empleo y de bienestar, es el fruto podrido de esas políticas antipopulares que se han venido imponiendo a lo largo de 26 años.

Es el resultado de haber dejado sin apoyo a los jóvenes, a quienes se les ha cerrado las puertas, que no tienen posibilidad ni de trabajo ni de estudio y, como es obvio, este problema no se va a resolver con policías y soldados, con cárceles, con amenazas de mano dura, con penas más largas, con leyes más severas, sino a partir de un cambio profundo en todos los ordenes de la vida pública de México.

Sin embargo, este cambio no vendrá de la actual clase gobernante, no hay indicios de que quieran rectificar, siguen empecinados en el lucro, en el discurso de la mentira y en el desdén, pensando que con el control que ejercen sobre los medios de comunicación, en particular de la televisión, van a seguir imponiéndose.

Por eso todo apunta, desgraciadamente, a que la situación política, económica y social en nuestro país va a empeorar.

La crisis de Estados Unidos nos va a afectar más de la cuenta por la debilidad de nuestra economía. En pocos meses el peso se devaluó 40 por ciento; este año el crecimiento estará por debajo de cero; ya hay lamentablemente despidos masivos de trabajadores y el desempleo crece de manera alarmante.

Y ante esta difícil situación, el gobierno usurpador –repito— no tiene ni voluntad ni capacidad para enfrentar este desafío. Calderón está atrapado en la red de complicidades y componendas que se tejió desde el fraude electoral, está atado de pies y manos, además, es muy inepto.

Primero habló de que no nos preocupáramos, que si en Estados Unidos les daba pulmonía, a nosotros nada más nos iba a dar gripe, y ahora que los efectos de la crisis son innegables y obligado en mucho por nuestro movimiento, sale a decir que pondrá en marcha un plan anticrisis, claramente insuficiente, de medidas que son un refrito de propuestas anteriores que nunca, nunca ha cumplido.

No fue ni siquiera capaz de anunciar que reduciría el gasto burocrático, que bajaría los precios de la gasolina y del diesel, o que quitaría el Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU).

Algo que siquiera mostrara un poco de voluntad del gobierno por compartir, ante la crisis, el sacrificio con la sociedad.

Por eso, tenemos que seguir presionando al gobierno usurpador para obligarlo a utilizar todos los instrumentos del Estado y proteger al pueblo. Tengamos presente que si no se hace nada, no sólo habrá más pobreza, sino también más inseguridad y violencia.

En el terreno de la acción, nuestro movimiento debe seguir exigiendo el cambio en la política económica, que ya demostró su fracaso, hay que cambiar de modelo, no se puede poner vino nuevo en botellas viejas, hay que cambiar la política económica.

Debemos insistir, una y otra vez, hasta lograr que se apoye a los productores del campo y se alcance la autosuficiencia alimentaria; tenemos que insistir para que se utilice al sector energético como palanca de desarrollo nacional, mediante la construcción de refinerías e impulso a la industria petroquímica para producir gasolinas, aquí en nuestro país, diesel, fertilizantes y otros insumos, que se ofrezcan a precios bajos a los consumidores y a las empresas, y permitan generar empleos e impulsar la industrialización del país.

El objetivo es crecer, generar empleos, producir aquí lo que consumimos, apoyar a productores, a pequeños y a medianos empresarios y proteger nuestro mercado interno.

Debemos seguir demandando que baje el gasto corriente y se supriman todas las partidas destinadas a mantener los privilegios de los altos funcionarios públicos. Le cuesta mucho al pueblo mantener al gobierno.

No puede haber, nunca y menos en épocas de crisis, un gobierno rico con pueblo pobre. Es indispensable la aplicación de un plan de austeridad para ahorrar y destinar fondos al desarrollo.

De manera concreta, como aquí se ha anunciado, tenemos que aplicar acciones de resistencia civil pacífica para lograr que baje el precio de las gasolinas, el diesel, el gas y la electricidad.

Tenemos que luchar para que se elimine el IETU y ese otro impuesto injusto y absurdo, de que por depositar 25 mil pesos en efectivo en el banco, se cobran 500 pesos.

El antecedente de este impuesto se encuentra en la época de aquel dictador Antonio López de Santa Ana, que fue 11 veces presidente de México y que por su culpa perdimos más de la mitad de nuestro territorio.

En ese entonces estableció un impuesto para cobrar por el número de ventanas que tenías las casas y hasta por los perros que tenía la gente.

Ese es el antecedente de este impuesto al dinero en efectivo que se deposita en los bancos, porque no es ni siquiera un impuesto a la utilidad o a la ganancia.

Tenemos también que proteger y defender los fondos de pensiones de los trabajadores, que ya se han venido perdiendo. Primero, en octubre, en el informe oficial, se hablaba de más de 53 mil millones de pesos, ahora ya están maquillando las cifras y hablan nada más de 30 mil millones de pesos.

Tenemos la obligación de exigir que el gobierno proteja los fondos de pensiones de los trabajadores, porque es lo que va a garantizar un retiro digno a los trabajadores de hoy, para que cuando lleguen a una edad madura, puedan vivir el último tramo de su existencia, con un poco de tranquilidad, que no se sigan perdiendo esos fondos de retiro.

También, tenemos que actuar para que se garantice, cuando menos, el derecho a la salud y a la alimentación del pueblo; alimentación y salud, como derechos humanos fundamentales.

En este sentido, reconocemos la decisión del Jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, de establecer 300 comedores populares, para que no haya hambre en la Ciudad de México. También fue importante el que se resolviera ampliar el programa de atención médica y medicamentos gratuitos a todos los habitantes del Distrito Federal.

Este modelo de atención mínima a dos derechos humanos fundamentales del ser humano, lo tenemos que reproducir en todos los gobiernos estatales y municipales surgidos del movimiento de izquierda nacional. Y este ejemplo extenderlo a todo el país, como ha sucedido con la pensión alimentaria para los adultos mayores.

Del mismo modo, tenemos que promover la instalación de las casas del movimiento en defensa de la economía popular.

Se trata –como aquí se ha dicho-- de que haya oficinas donde la gente pueda acudir y ser atendida ante cobros indebidos en recibos de luz, predial, agua, tarjetas de crédito, hipotecas o cualquier otro abuso de autoridad o de prestadores de servicios.

En estas casas del movimiento, no sólo se brindará información y asesoría, sino que se auspiciará la organización y habrá movilizaciones en la búsqueda de soluciones colectivas.

Por cierto, hemos recibido quejas de muchos ciudadanos que son hostigados por teléfono, a horas inapropiadas, para exigirles el pago de supuestas deudas a bancos y a empresas comerciales. También vamos a actuar al respecto. Nada de hostigamientos y nada de abusos.

Para llevar a la práctica todo este plan en defensa de la economía popular, debemos trabajar todos juntos para cumplir la estrategia que aquí ha sido propuesta por la Coordinadora Nacional de nuestro Movimiento.

Les propongo que repasemos el calendario de acciones hasta el 22 de marzo. No le hace que se repita, pero que quede lo suficientemente claro.

1. La semana del 26 al 30 de enero, la próxima semana, se llevará a cabo una campaña de difusión para la defensa de la economía popular. Para ello se hicieron 28 mil videos y 200 mil historietas, que no son suficientes desde luego, pero que tenemos que reproducir, como aquí se ha informado. Los contenidos de estos materiales fueron elaborados por los integrantes de la Comisión de Difusión. Les pedimos que estos materiales se reproduzcan, se difundan y se repartan casa por casa.
2. El martes 3 de febrero, a las 5 de la tarde, llevaremos a cabo un mitin en las oficinas de la Secretaría de Hacienda ubicadas en la avenida Hidalgo, frente a la Alameda Central, para exigir un cambio de rumbo en la política económica y demandar que bajen los precios de la gasolina, el diesel, la luz, el gas, que se derogue el IETU y se protejan los fondos de pensiones de los trabajadores.
3. El miércoles 17 de febrero, a las 5 de la tarde, se realizarán asambleas del movimiento frente a las oficinas de Luz y Fuerza del Centro y de la Comisión Federal de Electricidad, tanto en el Distrito Federal como en todos los estados del país, para protestar por los cobros excesivos en los recibos de luz.
4. En el transcurso del mes de febrero se abrirán las Casas del Movimiento en los 31 estados y en las 16 delegaciones del Distrito Federal.
5. El martes 3 de marzo, a las 5 de la tarde, se llevará a cabo un mitin frente a las oficinas de la Asociación Mexicana de Bancos, ubicadas en 16 de septiembre número 27, para protestar por las altas tasas de interés en las tarjetas de crédito, cobros indebidos y analizar la situación de la cartera vencida.
6. El miércoles 18 de marzo, a las 5 de la tarde, se celebrará una reunión de evaluación sobre la defensa del petróleo, en el Monumento al general Lázaro Cárdenas del Río, ubicado en el Eje Central. Debo informar a ustedes que las comisiones que se crearon para la defensa del petróleo, para darle continuidad a esa lucha han seguido trabajando, vigilando y denunciando la corrupción en Pemex e interponiendo recursos legales.
7. El domingo 22 de marzo, a las 10 de la mañana, se llevará a cabo, en el Hemiciclo a Juárez, la asamblea nacional de evaluación de las acciones en defensa de la economía popular.

Pero yo quiero consultar a ustedes, es el domingo 22 de marzo, a las 10 de la mañana, y se está proponiendo, porque no queremos que haya desgastes, implica mucho sacrificio, mucho esfuerzo el estar aquí, en el Zócalo, por eso se propone en el Hemiciclo a Juárez.

Pero cómo ven, lo hacemos en el Hemiciclo o aquí, en el Zócalo.

(La asamblea responde que sea en el Zócalo)

Pero esto implica un compromiso. ¿Vamos a estar de nuevo aquí?

(La asamblea responde sí)

El domingo 22 de marzo, ¿les parece?

(La asamblea responde sí)

Aquí nos volvemos a encontrar. Nos ayudan a informar y a invitar.


Amigas y amigos:

Defender la libertad humana y practicar en todo momento la verdadera solidaridad, debe ser siempre el distintivo de nuestro movimiento.

En consecuencia, desde esta plaza pública, expresamos nuestro apoyo a los familiares de los 65 mineros que perdieron la vida en Pasta de Conchos, Coahuila. El día 19 de febrero se cumplirán tres años de esa tragedia, sin que se haya hecho justicia.

Expresamos, también, nuestro respaldo a los mineros de Cananea, Sonora, que están en huelga desde hace 18 meses, resistiendo con sus familias, como en el porfiriato, el acoso, la represión y la confabulación entre autoridades federales, estatales y el dueño de la acaudalada compañía denominada Grupo México.

Hace poco los visitamos y nos comprometimos a apoyarlos con brigadas médicas y despensas. Ya lo empezamos a hacer con la cooperación de profesionistas y ciudadanos de nuestro movimiento. No los dejaremos solos.

Volvemos a expresar nuestra solidaridad a quienes luchan contra la minera canadiense San Xavier, que está destruyendo el cerro de San Pedro en San Luis Potosí, símbolo de ese estado.

Desde aquí refrendamos nuestro apoyo al pueblo de Zimapán, Hidalgo, que se opone a que una empresa española instale un basurero de residuos tóxicos en ese municipio.

Y como represalia no sólo fueron agredidos por la policía, sino que hace poco el supuesto Tribunal Electoral Federal, que realmente actúa bajo las órdenes de la mafia política del país, resolvió anular las elecciones municipales, desconociendo al presidente municipal electo, José María Lozano Moreno, con la argucia de que un sacerdote había hecho campaña a su favor, cuando en realidad lo que está en el fondo es la obtención de los permisos municipales para la operación de dicho basurero tóxico.

Algo parecido llevó a cabo el Tribunal Electoral Federal, al quitarle el triunfo al presidente municipal electo de San Marcos, Guerrero, y entregárselo al candidato del PRI, porque está de por medio el interés de políticos y empresarios para apropiarse de terrenos con potencial turístico en esa zona.

Exigimos la libertad de los maestros: Héctor Manuel Lara Moreno, Carlos Antonio Castro García y Álvaro K. Escamilla de Mexicali, Baja California, quienes por encabezar un movimiento en contra de Elba Esther Gordillo, fueron encarcelados con la complicidad del gobernador panista José Guadalupe Osuna Millán.

Nuestra solidaridad con todos los maestros que luchan por la democratización sindical, que se oponen a las reformas a la Ley del ISSSTE y a la llamada Alianza Educativa.

Exigimos la libertad de los presos políticos de Atenco y de todos los luchadores sociales que son hostigados o se encuentran privados de su libertad por la defensa de causas populares y del medio ambiente.

Vaya nuestra solidaridad a los periodistas Miguel Badillo y Ana Lilia Pérez, de las revistas Contralínea y Fortuna, quienes son víctimas de la persecución por sus denuncias a empresarios vinculados con Felipe Calderón.

Nuestra solidaridad con los trabajadores y técnicos de Pemex, que fueron despedidos por organizarse y defender sus derechos.

Nuestro reconocimiento a campesinos y pescadores que exigen con justicia que baje el precio del diesel, que les afecta gravemente en su de por sí menguada economía.

Expresamos nuestra protesta por los daños que ya se han ocasionado a la zona arqueológica de Teotihuacán, en aras de intereses políticos mediáticos y mercantiles. Exigimos la cancelación del llamado proyecto “Resplandor Teotihuacán”, impulsado por los gobiernos federal y del estado de México.

Amigas y amigos:

Como es lógico, los cambios que se necesitan para renovar a México, no sólo tienen que ver con lo económico, atañen también a lo político, a lo social y a lo moral.

Lo deseable es que se haga todo al mismo tiempo. Por eso, hablamos de una transformación de la vida pública, que implica una nueva economía en comunión con la naturaleza, orientada a la producción y al trabajo; una verdadera reforma política que haga posible el funcionamiento de las instituciones con pleno apego a la legalidad y al interés general, y una convivencia social más humana, más justa y más igualitaria.

Y todo ello debe ir acompañado del fortalecimiento de nuestros valores individuales y colectivos.

Nada se logrará –que se escuche bien-- si continúa avanzando la falsa creencia de que sólo vale el que tiene y de que se puede triunfar (entre comillas) sin escrúpulos morales de ninguna índole.

Por eso, es indispensable crear una nueva corriente de pensamiento que se sustente en la cultura, en la nobleza y en la generosidad de nuestro pueblo, y que introduzca y refuerce en la sociedad elementos como la tolerancia y el respeto a la diversidad.

En pocas palabras, tenemos que enaltecer la honestidad y la congruencia en el quehacer público.

De modo que es no es poca cosa lo que nos hemos propuesto. A muchos les podrá parecer una utopía, pero nada que verdaderamente valga la pena, se puede realizar en la vida sin ideales, sin sueños.

Cuando pensemos que no se puede, recordemos que Hidalgo enseñó que “el pueblo que quiere ser libre, lo será; que el poder de los reyes es demasiado débil cuando gobiernan contra la voluntad de los pueblos”.

Y cuando no tengamos lo suficientemente claro del por qué estamos en esta lucha, porque hay algunos que a veces se preguntan: Y qué nos proponemos y qué buscamos. Nada más no olvidemos las palabras de Morelos, cuando les dijo a sus allegados: “Quiero que hagamos la declaración de que no hay otra nobleza que la de la virtud, el saber, el patriotismo y la caridad; que todos somos iguales, pues del mismo origen procedemos; que no haya privilegios ni abolengos. Que todo el que se queje con justicia, tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo defienda contra el fuerte y el arbitrario.

Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben de ser tales a que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto. Que se eduque a los hijos del labrador y del barretero, como a los del más rico hacendado y dueño de minas”.

Y cuando –compañeras y compañeros, amigas y amigos-- necesitemos fortalecer nuestras convicciones, emulemos a Juárez cuando decía “que el enemigo nos venza o nos robe, si tal es nuestro destino; pero nosotros no debemos legalizar un atentado, entregándole voluntariamente lo que nos exige por la fuerza”.

Y cuando nos falte idealismo, pensemos en ese extraordinario luchador social, Ricardo Flores Magón, que decía: “Cuando muera, mis amigos quizá escriban en mi tumba: ‘aquí yace un soñador’, y mis enemigos: ‘aquí yace un loco’. Pero no habrá nadie que se atreva a estampar esta inscripción: ‘aquí yace un cobarde y un traidor a sus ideas’”.

Amigas y amigos:

No perdamos la oportunidad histórica de que las nuevas generaciones nos recuerden con todos nuestros errores y defectos, pero que recuerden también que nuestras vidas siempre estuvieron inscritas en ideales nobles, inspiradas en el bien de nuestros semejantes.

La vida es demasiado corta para que la ensuciemos dejándonos dominar por lo superfluo, por lo que no tiene valor.

Sigamos adelante. El camino está lleno de obstáculos, pero no hay nada más humano que ejercer la libertad en pos de causas justas.

¡Triunfaremos!

¡Viva el Movimiento en defensa de la economía popular, del petróleo y de la soberanía!

¡Viva la transformación nacional!

¡Viva el pueblo!

¡Viva México!

¡Viva México!

¡Viva México!