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Demagogo, espurio y pelele

Demagogo, espurio y pelele

El demagogo al desnudo

ÁLVARO DELGADO

MÉXICO, D.F., 17 de agosto (apro).- Cuando no se ha cumplido ni la mitad del sexenio, y a dos semanas del tercer Informe de Gobierno, es fácil entender por qué fecal ordenó borrar todo vestigio de sus promesas de campaña: En un país ensangrentado, económicamente en quiebra y roto socialmente, en el desfiladero, no hay un solo dato del que pueda ufanarse.

         Ni siquiera Vicente Fox, que fue una nulidad y sigue siendo un fardo presupuestal para el país con su sueldo vitalicio, hizo lo que fecal: Mandar cancelar la página de internet de su campaña y disponer que en la del Partido Acción Nacional (PAN) desapareciera todo discurso comprometedor.

         Todo para evitar el escrutinio de sus ofertas y el cotejo entre lo que ofreció y la atroz realidad.

El objetivo era muy claro: Apostarle a la amnesia de los ciudadanos. Porque, al cabo de casi la mitad de su gestión, no le queda ni vergüenza.

         "fecal es el candidato de las propuestas y será el presidente de las soluciones", anunciaba la propaganda en el inicio de la etapa "de contraste" contra Andrés Manuel López Obrador, en marzo de 2006, que en realidad significó el inicio de la miserable campaña de envenenamiento social.

         Decía fecal, el 6 de marzo, en el hotel María Isabel Sheraton, de la Ciudad de México, sobre el relanzamiento de su campaña: "(será) una etapa precisamente entre la propuesta de futuro, un futuro con crecimiento y empleo que representa Acción Nacional, con la propuesta de pasado económico, de endeudamiento, de devaluación, de crisis económicas, que representa López Obrador".

         Si ya lo había hecho desde enero, al inicio formal de la campaña, fecal desplegó a plenitud la demagogia, es decir, halagó las aspiraciones de un sector de la sociedad y explotó también los prejuicios de otro para presentarse como el candidato del futuro, particularmente en el crecimiento económico y la generación de empleo.

         Cualquier ciudadano con sentido común y medianamente informado, incluidos quienes son panistas o simpatizantes, concluye que fecal es, sencillamente, un fracaso. Las propias cifras oficiales --desprovistas de cualquier tendencia o mala fe-- acreditan tan miserable realidad.

         Vaya, hasta el propio fecal podría deponer su arrogancia y sonrojarse ante lo que escribió en su libro El hijo desobediente, de 2006, y lo que ha sido su gestión. Aquí un fragmento:

         "Imaginemos ahora el 2012. En mi último informe de gobierno hago un balance de seis años muy intensos. Hay, desde luego, enormes desafíos y retos por enfrentar, pero también evidentes logros que se pueden constatar. Resumo los principales. Cuando asumí la presidencia de la República había unos 50 millones de pobres y 22 millones en pobreza extrema. Hoy hay 35 millones de pobres y 10 millones en pobreza extrema.

         "Se ha librado una batalla frontal contra la inseguridad; se ha depurado el Ministerio Público y las policías federales, y hemos encontrado colaboración en algunos estados para depurar los cuerpos policíacos locales; tenemos una policía integrada por elementos de reconocida solvencia moral, que son respetados en sus comunidades y cuyo desempeño vigilan cotidianamente los ciudadanos; ganan un salario digno, son profesionales y saben que van a tener también un reconocimiento digno; por ello hemos bajado los índices de delincuencia considerablemente.

         "México es un país de leyes, un país de plena certidumbre, no sólo en los niveles de convivencia sino en la vida económica. El flujo de inversión ha permitido que los últimos tres años hayan sido los de mayor crecimiento económico en la historia contemporánea del país. Por ello se ha cumplido la meta de crear un millón anual de empleos…

         "México está mejor que antes en términos de varios indicadores. En 2006 México tenía el lugar 79 en el Foro Económico Mundial de Davos en términos de credibilidad, legalidad, estado de derecho, independencia de los jueces, seguridad pública; hoy ocupa el lugar 35. Falta mucho por hacer, pero evidentemente los pasos que hemos dado nos consolidan como una nación segura para vivir y para invertir, y eso nos ha ayudado a mejorar las condiciones de vida…"

         Puede decirse que tiene todavía tres años para concretar estas ofertas, pero él mismo sabe que ni siquiera es seguro que las cumpla…

Apuntes

Eso sí, vienen nuevos impuestos para el hartazgo de la opulenta burocracia que ese individuo encabeza…

Oye fecal, Aquí hay muchas pruebas, solo tienes que abrir los ojos para verlas

Oye fecal, Aquí hay muchas pruebas, solo tienes que abrir los ojos para verlas

Aquí están, fecal

DENISE DRESSER

Escucha fecal, en los últimos dos años las denuncias presentadas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) sobre violaciones de derechos humanos y garantías individuales cometidas por el Ejército han crecido 600%, ascendiendo a 140 por mes. Ante ello, parecería que su posición ha sido ignorar el tema o tratar de minimizarlo. Por ejemplo, al terminar la Cumbre en Guadalajara la semana pasada usted dijo: “Ha habido un escrupuloso esfuerzo por proteger los derechos humanos. Y quienes señalen lo contrario están obligados a probar un caso, un solo caso en que no haya actuado la autoridad, en que se hayan violado los derechos, en que no hayan respondido las autoridades competentes para castigar a quienes hayan abusado: sean policías, soldados o cualquier otra autoridad”.
Pues aquí están los casos:
La detención ilegal y el abuso a 36 civiles y la violación a cuatro menores de edad. En mayo de 2007, después de que un grupo de individuos atacara y matara a cinco soldados, cientos de militares entraron a los municipios de Nocupétaro, Carácuaro y Huetamo en Michoacán. Allí cometieron docenas de abusos, incluyendo detenciones ilegales en una base militar, tortura, golpes, violaciones y cateos irregulares a casas dentro de las cuales también efectuaron robos. En la base ataron las manos y los pies de los 36 detenidos, cubrieron sus cabezas con una bolsa de plástico y los torturaron. Cuatro de las personas detenidas durante más de 20 horas eran mujeres menores de 18 años que fueron violadas repetidamente. A una de ellas los soldados le dijeron: “pinches derechos humanos no existen; te vamos a aventar al mar y serás comida para los tiburones”. A otra le introdujeron en el ano una tarjeta con la imagen de la virgen de Guadalupe. Después de dos años, la Procuraduría General de Justicia Militar “sigue investigando el caso” y no hay culpables identificados o castigados.
La detención ilegal de ocho civiles y la tortura de cuatro más, incluyendo un menor. En mayo de 2007, soldados del 56 Batallón de Infantería detuvieron a seis hombres, una mujer y un menor durante una balacera entre militares y supuestos narcotraficantes en el municipio de Apatzingán, Michoacán. Ninguno de los detenidos participó en el tiroteo y se encontraban en la localidad porque habían ido a comprar productos agrícolas. Se les llevó a la XLIII Zona Militar, donde fueron torturados y detenidos ilegalmente durante más de 15 horas. En menos de un mes, la Procuraduría General de Justicia Militar cerró el caso argumentando que no había evidencia de “actos criminales”. Con base en la evidencia disponible no queda claro si el Ejército investigó la detención, la tortura, o ambos.
El asesinato de dos mujeres y tres niños, junto con heridas provocadas a otros tres. En junio de 2007, militares estacionados en un retén en Sinaloa –en el cual consumían alcohol y drogas– abrieron fuego sobre un camión que transportaba a tres adultos y cinco niños, y mataron a una mujer y a una niña de tres años. La evidencia indica que los soldados dispararon sin motivo y que recibieron órdenes de “plantar” una bolsa de mariguana junto al camión para justificar su conducta. Los militares, según testimonios recabados, demoraron la atención médica a los heridos, tres de los cuales murieron en un trayecto que incluyó paradas en tres retenes más. Los sobrevivientes afirman que fueron obligados a permanecer toda la noche en una base militar, con los muertos dentro del mismo carro. La Procuraduría General de Justicia Militar todavía está investigando los abusos, pero la información disponible indica que ha llevado a cabo una investigación fallida y el caso aún está pendiente en los tribunales militares.
La detención ilegal y tortura de José Fausto Gálvez Murguía. En junio de 2007, José Fausto Gálvez Murguía estaba cerca de la frontera con Estados Unidos, en el estado de Sonora, cuando llegaron dos vehículos del Ejército Mexicano. Los soldados le apuntaron con una pistola, preguntándole quién era su jefe y “dónde estaban las drogas”. Después lo torturaron durante cuatro horas y lo obligaron a tomar una bebida alcohólica que lo hizo vomitar. Insertaron pedazos de madera debajo de sus uñas y le arrancaron una de ellas. Finalmente los soldados lo dejaron inconsciente en el campo. Cuando despertó logró caminar hasta una carretera donde alguien lo recogió y lo llevó al hospital más cercano. Hasta el momento el Ejército le ha pagado una compensación a la víctima, pero no ha concluido la investigación.
La tortura y muerte de Ernesto Murillo Flores. En agosto de 2007, soldados detuvieron a tres hombres en el municipio de Naco en Sonora, pero sólo presentaron a dos ante un fiscal estatal, acusados de posesión ilegal de armas. El cuerpo del tercer hombre, Fausto Ernesto Murillo Flores, fue encontrado al lado de un camino en Sonora, con huellas de tortura. De acuerdo con un testigo, Murillo Flores fue golpeado y torturado hasta que dejó de moverse. La Sedena argumentó que murió de “causas naturales” debido a problemas previos de salud, en franca contradicción con el testimonio del testigo, la autopsia, y el informe de la CNDH, que sugieren una muerte por asfixia. Posteriormente un juez militar determinó la prescripción del delito por “deserción” y cerró el caso. Sedena informó a la CNDH que abriría otra investigación criminal pero hasta la fecha no hay información disponible sobre el curso de esa investigación.
Señor Presidente, este listado es tan sólo un botón de muestra de los casos que involucran violaciones de derechos humanos cometidas por el Ejército en la guerra contra el narcotráfico. Y como hay muchos más, le sugiero que lea el informe de la CNDH al respecto o examine el reporte de Human Rights Watch titulado Impunidad uniformada o escuche los testimonios de las víctimas y sus familiares. Infórmese sobre los casos que hasta el momento insiste en negar, porque en ninguno de ellos ha habido una sola sanción penal a un solo soldado por parte de la justicia militar. Sé que su resistencia a hacerlo estriba en el apoyo irrestricto que desea brindarle a las Fuerzas Armadas. Pero es un apoyo malentendido que está contribuyendo a perpetuar la cultura de la impunidad que prevalece en el país. Sería mejor –tanto para su presidencia como para el Ejército– que en vez de negar el problema se abocara a solucionarlo. Porque cuando un soldado viola los derechos humanos, daña la imagen de la institución a la que pertenece y aliena a la población cuyo apoyo debería fomentar. Y cuando un Presidente cierra los ojos ante aquellos que violan la ley, tiene poca credibilidad para exigir que los demás la obedezcan. 

Artículo de Ricardo Rocha

Artículo de Ricardo Rocha

ACTEAL HERIDA ABIERTA

Al oprobio vergonzante de la matanza más horrenda de que se tenga memoria se añade hoy la infamia. Porque el fallo de la Corte manda tres mensajes perversos: que los hechos no fueron tan graves, que no hay culpables y que el caso está cerrado.

Absolutamente falso e inaceptable. Primero porque la masacre no es un hecho aislado. Para entonces el gobierno de Zedillo ya había roto con Salinas y cambiado la estrategia de diálogo con el zapatismo por una de desgaste y confrontación entre comunidades zapatistas y oficialistas. Con la complicidad del gobierno estatal inventó y provocó enfrentamientos por agua, por tierras o por sacos de granos. A la vez que auspició, formó y entrenó a grupos paramilitares como Máscara Roja y Chinchulines. Durante meses, desde el alzamiento en enero de 1994, documenté con voces e imágenes muchos de estos crímenes de a uno, tres o cinco emboscados aquí y allá en numerosos viajes a Chiapas. Así que lo de Acteal no fue de un día para otro. Tampoco es cierto que de pronto unos se volvieron locos para masacrar a los de enfrente.

Lo que el gobierno zedillista andaba buscando era el momento oportuno para darles un escarmiento a todas aquellas comunidades de base zapatista y aun a las que sin serlo se declaraban insumisas. Era el caso de Las Abejas en Acteal, municipio de Chenalhó, a los que empezaron a perseguir y a amedentrar a punta de pistola. Así los desplazaron de sus comunidades. Así los encontré entre la niebla, la lluvia y el lodo el 7 de diciembre de 1997. Y así los mostré en la televisión con sus recién nacidos en brazos y temblando de frío en una escena que, Carlos Fuentes dijo, era sólo comparable con aquellos judíos de Auschwitz que esperaban entrar a la cámara de gases: “¡Nos quieren matar… los prillistas echan bala y nos quieren matar!”, me dijeron. Y lo hicieron 15 días después, el 22 de diciembre.

Por supuesto que hay culpables. De los 52 cuyo caso llevó el CIDE a la Corte hay por lo menos dos confesos. Pero la pregunta sin respuesta es por qué si había errores jurídicos en su aprehensión y encarcelamiento sólo en seis casos y no en todos se repuso el procedimiento. Desconcierta y ofende que los ministros digan que “tuvimos que dejarlos en libertad por esas fallas procesales y que no nos toca determinar si son o no culpables”. Entonces para qué están. Por qué a ninguno de ellos se le ocurrió ordenar una nueva investigación para hacer justicia de una vez por todas y señalar no sólo a los autores materiales, sino a los intelectuales.

Sobre los culpables de Acteal y lo que yo viví la entrega del próximo jueves.

Artículo de José Blanco

Artículo de José Blanco

Indignante
José Blanco
Indignación, desesperación, de-sesperanza deben invadir a amplios sectores de la sociedad mexicana frente al desenlace legal, probablemente provisional, de la matanza de Acteal. ¿No es éste un Estado fallido? ¿Quién pone la cota con la que comienza a fallar el Estado a tales niveles que pueda llamársele así?

Frente al repugnante asesinato Amnistía Internacional repite lo que hemos oído por lustros. He aquí una muestra más de las graves deficiencias del sistema de justicia mexicano, incapaz de investigar, procesar y sancionar por medio de un juicio justo a los responsables de delitos contra la sociedad o contra los ciudadanos particulares.

¿Qué hacemos frente al río deliberadamente revuelto, noche y día, por los grupos dominantes, por personeros del gobierno federal y locales? ¿Qué hacemos con la complicidad de las televisoras en múltiples trapacerías? ¿Qué podemos hacer frente a los poderes de facto de todo tipo que actúan en un mundo en el que no impera la ley?

Casi nueve años después del asesinato en masa de 45 indígenas de Las Abejas (niños y mujeres, principalmente) no hay culpables. Las procuradurías –señaladamente la Procuraduría General de la República (PGR)–, coludidas con jueces, responsables conjuntos de la justicia en el área de lo penal, no procuran ninguna justicia, y toda injusticia, por perversa que sea, que esas mismas instituciones deban cometer, si así conviene a intereses poderosos, la cometerán con la frialdad absoluta de quien puede operar con máxima premeditación, con poderosa alevosía, con total ventaja, blindadas con la armadura de la impunidad inexpugnable.

La ministra Olga Sánchez Cordero aseguró que fueron detectados casos en los que un juez agregó delitos a los sentenciados que no habían sido consignados por el Ministerio Público; dijo además que se usó como prueba de manera ilícita un listado de personas que elaboró un testigo de nombre Agustín Arias, que en un principio declaró que no hablaba ni entendía el castellano y que 12 horas después entregó una lista de las personas que señaló como responsables. El ministro Juan Silva aseveró que la lista fue elaborada por la PGR y entregada a sus testigos para que acusaran a las personas que ellos aseguraban eran culpables y, al mismo tiempo, la policía judicial elaboró un álbum fotográfico. En México ese infierno aterrador se llama procuración de justicia.

El ministro José Ra-món Cossío Díaz debió decir frente a estos actos que ellos son jueces constitucionales, y que como no pueden saber quiénes son inocentes y quiénes culpables, deben ser liberados todos: los 20 que acaban de serlo, más otros 31 aproximadamente que se hallan en las mismas condiciones.

Cuando existe impunidad y cuando la premeditación ha estado en las más canallas acciones que por siglos se han cometido contra las comunidades indígenas, pueden ser imaginadas, frente a la incertidumbre total de la legalidad, composiciones de lugar que acaso queden muy por debajo de las bajezas efectivas de los sótanos del poder.

Una oligarquía local y una clase política a sus órdenes, en el escenario. Es necesario mantener a raya a los grupos indígenas que se revelen contra la dominación vil de siglos. Rivalidades y rencillas por tierras, creencias religiosas, costumbres ancestrales, entre grupos indígenas con conocimientos precarios del mundo, son espoleados por los grupos dominantes. Están dadas las condiciones para que miserables del mundo indígena sean convertidos en grupos paramilitares para someter a los que han decidido rebelarse, porque ni la justicia social ni la justicia judicial les llegarán nunca.

Asesinos a sueldo masacran a una comunidad. Los asesinos pueden autoinculparse con promesas de futuro sin hambre. O con la misma promesa se encarga a otros que se autoinculpen. La PGR pergeña los expedientes, y lo hace maliciosamente, de manera deliberada.

Entran en escena los abogados defensores de los asesinos; no se sabe quién les paga. El proceso debe alargarse lo necesario para que cobre legitimidad frente a la sociedad. Llega el momento en que el asunto atraca en la Suprema Corte. El máximo tribunal del país encuentra que las sentencias de los acusados, como en el caso que nos ocupa, se basaron en pruebas obtenidas de manera ilegal y en testimonios que fabricó la PGR. Nadie puede saber si la Corte está dentro o fuera de la jugada.

Los probables asesinos, o parte de ellos (los guardados en las cárceles locales), salen libres y se les propone ser reubicados con casa y lo necesario en otra parte. Los inculpados dejan de serlo. No sabemos quiénes son los asesinos; ni los que usaron las armas ni los asesinos intelectuales: nuevamente la impunidad reina.

Se solicitan nuevas investigaciones para dar con los verdaderos asesinos. Acaso el proceso se reinicie alguna vez en algún punto. En tanto, la oligarquía local, la clase política que le sirve, los grupos paramilitares –carne de cañón indígena– continúan reinando como grupos dominantes que son, apoyados por instituciones federales, si la política así lo demanda, y los indígenas continúan su historia de explotación, de miseria, de desprecio, de discriminación y de muerte.

Es seguro que alguien, dentro de los grupos dominantes, sabe la historia real, y podría decirnos cuántas y cuáles piezas faltan o sobran a este rompecabezas depravado. Es seguro también que por mucho tiempo seguiremos repitiendo que no existen instituciones capaces de llevar la justicia social a las comunidades indígenas, y que no están a la vista los actores capaces de erigirlas.

Indignante.

Artículo de Julio Hernández López

Artículo de Julio Hernández López

Astillero

Falsa bandera blanca

Felipe repartidor

Temas para dialogar

Julio Hernández López
La administración felipista ha comenzado a repartir responsabilidades por la catástrofe en curso. Un funcionario de la secretaría de Hacienda ha reprochado a estados y municipios no haber sabido administrar la abundancia de recursos de años pasados y el propio Calderón ha hecho saber, desde Brasilia, que él no puede solito con la crisis y que son necesarios el diálogo político y la colaboración de los legisladores. De hecho, no hay que esperar a que el sedicente gobierno federal se decida a culpar directamente a los ciudadanos de a pie por el desfonde nacional, pues ya lo planea hacer mediante nuevas formas de recaudación fiscal, de endeudamiento público y de reducción de programas, obras y servicios.

La presunta bandera blanca, en busca de paz y ayuda, es absolutamente falsa, en cuanto pretende socializar un proceso de descomposición que de manera aplicada impulsaron muy en privado los miembros de la banda que asaltó el poder mediante fraude electoral en 2006. Felipe no puede hoy con el gobierno como antes no pudo con los comicios: su incapacidad política, dramáticamente manifiesta en poco más de dos años y medio de ejercicio formal, es una prueba concreta de las limitaciones que, sin embargo, fueron mediática, cibernética y manualmente infladas para aparentar un triunfo que con algo más de un supuesto medio punto de diferencia fue asumido por los titiriteros empresariales y el equipito de gobierno como una victoria verdadera, rotunda, aplastante y suficiente como para pretender la aniquilación de un segmento social activo, crítico y memorioso, que incluso en términos de los adulterados resultados oficiales significaría virtualmente la mitad de las voluntades cívicas actuantes en las urnas (por cierto, durante larguísimo tiempo los jilgueros oficialistas, sobre todo los electrónicos, se la pasaron lamentando el supuesto despilfarro impresionante de capital político que López Obrador habría cometido en tan poco tiempo, pero hoy callan ante la espeluznante caída electoral de F.C. desde las alturas presupuestales).

Calderón llegó al poder de manera ilegítima y se rodeó de un mediocre y pésimo equipo de gobierno (el contralor interno de esta columna pregunta al tecleador si no exageró tamaños al decir que el tal equipo fue mediocre), excluyendo a quienes no formaran parte de una intimidad de club y repartiendo entre los favoritos la riqueza nacional como botín de guerra (Juan Camilo Mouriño fue el ejemplo extremo de esa voracidad consentida, como ahora un abogado de causas de elite maneja la política desde Bucareli. Esas prácticas bucaneras se repiten casi en la totalidad de las secretarías y direcciones).

Desprovisto de poder fáctico real, perseguido por su pecado original que es la ilegitimidad electoral, carente de oficio y equipo políticos, peleado hasta con los de su misma casa ideológica (ayer, un pitazo llevó a soldados en Ciudad Juárez a allanar el domicilio de Manuel Espino), entrampado en la guerra contra el narcotráfico desde siempre sabidamente perdida y antes fanfarrón ante la crisis económica mundial que hoy nos tiene a la cola en la lista de recuperación, el licenciado Felipe ofrece diálogo.

Bien por el súbitamente compartido Felipe, mas un diálogo serio y productivo debería considerar, entre otras cosas, compromisos para cobrar impuestos en términos justos a los grandes empresarios (hayan firmado o no, ayer, acuerdos para garantizar libertades de expresión, como si ese ámbito requiriera de tales tutelajes antitéticos, como si no fueran esos monopolios una fuente de desigualdad social y de su consecuente manipulación mediática); para revisar rubros de saqueo nacional como han sido los programas de rescate a bancos y a constructores de carreteras; para implantar una austeridad verdadera en la administración pública (reducir plantillas, sueldos y privilegios, comenzando por la casa del horror político, Los Vinos, donde los gastos se disparan mientras el pueblo se hunde); para ofrecer cuentas claras a la nación respecto a ingresos petroleros durante el foxismo y parte del calderonismo; para mostrar congruencia en el hablar de Calderón, que días atrás denunció el enriquecimiento de políticos a partir del erario (allí están los ejemplos Fox, Bribiesca, Mouriño y sucesores y Gordillo, para empezar, o algunos de sus acompañantes a Sudamérica, como el Niño Verde, Kawahgi y Cesarín Nava Pemex).

Una remodelación auténtica de este país que va en caída libre debe tomar en cuenta la urgencia de restablecer la viabilidad electoral y la verdadera capacidad de competencia política, limpiando la podredumbre de ife, tribunal electoral federal y fiscalía para delitos electorales, de tal manera que haya una garantía institucional de que los próximos comicios serán equitativos y justos, es decir, con resultados respetados y asumidos por los participantes. Las enmiendas electorales deberían devolver la posibilidad de crear nuevos partidos antes de 2012 (candado especialmente diseñado contra AMLO) y permitir candidaturas ciudadanas, a más de cerrar el paso a la pretensión del duopolio televisivo de anular en los hechos las reformas pasadas que les quitaron el negocio económico y de manipulación de la contratación de propaganda partidista en sus canales. Fundamental sería cancelar el clima de linchamiento contra la parte de la sociedad que no está con el calderonismo y, en especial, contra el movimiento de resistencia civil pacífica y su dirigente. Sólo con pluralidad en los medios y con garantía de acceso para las corrientes importantes del país se podría restaurar un clima de diálogo real y reconstrucción nacional. Lo demás parecen ser simples palabras al aire o ganas de repartir culpas ante el gran fracaso felipesco en lo administrativo, político y moral. Y, ante la posibilidad de que en la delegación Miguel Hidalgo le digan a Demetrio ¡Sorry!, ¡Hasta mañana, en esta columna que escucha a Medina Mora jurar que la violencia pública está mejor que quince años atrás!

Artículo de Marcos Chávez M. aparecido en la revista Fortuna

Artículo de Marcos Chávez M. aparecido en la revista Fortuna

¡Sálvese las finanzas del Estado, húndase la población!

Autor: Marcos Chávez
 
16 Agosto 2009

Un hecho más que deja al desnudo el sistema que domina al mundo. Un sistema del egoísmo, de la avidez, de la injusticia. El débil se jode, como principio. Si es pobre, por algo será, como lema

Osvaldo Bayer, autor de trabajos como La Patagonia rebelde, Rebelión y esperanza o La única salida es la violencia

 

Los neoliberales son irreformables. Forjados a golpes de hacha en el único catecismo económico que conocen, el monetarismo, que ha fracasado una y otra vez en cualquier lugar donde se aplica, siempre vuelven a jugar sus mismas batallas en épocas de crisis, de las cuales son en gran medida responsables, que no sólo resuelven los problemas, sino que terminan complicándolos. Para enfrentar la gran depresión capitalista sistémica, atenuar sus costos sociales y tratar de acelerar la reactivación de sus economías, una gran cantidad de gobiernos, sobre todos los industrializados, decidieron quitarse la “camisa de fuerza” que representa la ortodoxia neoliberal, que exige un Estado autista para mantener las finanzas públicas equilibradas. En su lugar, desempolvaron los antiguos instrumentos keynesianos anticíclicos. Aplican una política monetaria y fiscal activa. Bajaron las tasas de interés reales a cero por ciento o un nivel negativo. Pero como saben que sus efectos esperados –uno de ellos, la recuperación del crédito– pueden tardar demasiado tiempo en manifestarse y que, además, son limitados, recurrieron al otro instrumento conocido cuyos resultados son más rápidos: la ampliación del gasto público en la cantidad que sea necesaria, con el objeto de estimular la demanda (la inversión productiva y el consumo), apoyar a la población afectada por la crisis y contrarrestar el desempleo (seguros contra el desempleo, subsidios para mantener las plazas laborales existentes y otros apoyos sociales), olvidándose temporalmente de la magnitud del déficit público y la deuda estatal que puedan derivarse de esa estrategia contingente, así como sus eventuales efectos inflacionarios.

Los “motores” paralizados de la economía: el derrumbe de las exportaciones y del consuimo y la inversión privada

Neoliberalismo foxista-calderonista: aumento de precios y evoluciòn de los salarios reales

 

El dilema es claro ante la grave crisis actual: recesión, inflación y alto desempleo, con un balance fiscal cero, y dejar que la economía se recupere por generación espontánea, cuando pueda, o una intervención activa del Estado, con el gasto contracíclico para acelerar la reactivación y reducir el desempleo, aceptando un mayor déficit público y un nivel de inflación socialmente tolerable. Son los equilibrios macroeconómicos neoliberales contra la sociedad o es la subordinación de aquéllos a los intereses y necesidades de ésta.

 

Felipe Calderón y sus Chicago Boys, con la complicidad de los panistas y priistas del Congreso, vuelven a recurrir al viejo expediente fácil fondomonetarista, tal y como lo hicieron desastrosa y antisocialmente todos los gobiernos neoliberales, de Miguel de la Madrid a Vicente Fox, durante las crisis de 1983, 1985, 1988, 1995 o 2001, para compensar la caída de los ingresos del Estado y contener el déficit fiscal: recortar el gasto programable no el financiero (el costo de la deuda pública) y reducir los subsidios a la población, medidas que serán complementadas con el aumento de los precios de los bienes y servicios públicos y de los impuestos indirectos, los del consumo, no los directos, el de la renta de las empresas y los sectores de altos ingresos.

 

Las secuelas de esas medidas que ya impuso, y que aplicará en lo que resta del año y en 2010, son harto conocidas. Salvarán las precarias finanzas públicas a costa de hundir más a la economía y sacrificar a la sociedad, sin eliminar el riesgo de una crisis fiscal del Estado. Provocarán una mayor recesión y retrasarán la reactivación económica; generarán un mayor desempleo, aumentarán la inflación que, junto con los mayores impuestos y sin aumentos salariales de emergencia, reducirán aún más el poder de compra de los salarios reales y robustecerá la miseria, la pobreza, el malestar social, la delincuencia. Las mayorías se verán obligadas a reducir (o dejar de adquirir) aún más su consumo de bienes y servicios básicos, los duraderos y otros servicios indispensables: salud, educación vivienda, diversión, etcétera.

Un peor nivel de vida para subsidiar los menores ingresos públicos y el equilibrio fiscal.

 

Lo anterior fortalecerá el “círculo vicioso” descendente: menor crecimiento, inversión, empleo y consumo implicarán menores ingresos fiscales y mayor debilidad fiscal que obligaría a nuevos recortes y nuevos aumentos. A menos que se rompa con ese esquema por algún lado.

 

Antes del anunciado recorte del gasto programable por 85 mil millones de pesos, sin tocar el financiero, las medidas contingentes habían sido infecundas. El relajamiento monetario ha colocado los cetes reales a 28 días y la tasa objetivo del banco central en cero por ciento o ligeramente negativas. Pero el crédito real vigente de la banca privada continuó desplomándose. En junio su tasa real anual cayó 4 por ciento (2.3 por ciento en lo que va de 2009). La cartera vencida anual aumentó 25 por ciento. La ineficacia de la medida se debe a la incertidumbre, el desempleo, el menor salario real, pero sobre todo, a la usura bancaria, los altos réditos y el cúmulo de comisiones cobradas que los priistas y panistas del Congreso no quisieron tocar por temor a perder la “confianza” de la oligarquía. En el primer semestre de 2009, el gasto público real total aumentó 5.7 por ciento, el programable, 14.5 por ciento, y la inversión física directa, 73.4 por ciento. Del lado de la demanda, el consumo público real creció 2.2 por ciento en el primer trimestre de 2009 y la inversión estatal, 29 por ciento; en el último de 2008 lo hizo 31 por ciento.

 

Sin embargo, ni la política monetaria ni el gasto y otros supuestos apoyos evitaron la profundización de la recesión. En el último trimestre de 2008 la economía decreció 1.6 por ciento y los dos primeros de 2009, en 8.2, y 10 por ciento-12 por ciento. Ni el desplome del consumo privado en 1.3 por ciento y 9 por ciento en el último trimestre de 2008 y el primero de 2009, ni de la inversión empresarial en 10.4 por ciento y 14.4 por ciento. Tampoco impidieron un mayor subempleo y desempleo abierto o de los desmovilizados disponibles, que pasaron de 10 millones a 11.3 millones entre septiembre de 2008 y marzo de 2009.

 

En ese escenario depresivo era claro que se reduciría la recaudación y se seguirá cayendo por la misma razón… menos para un monetarista. Los ingresos reales presupuestales cayeron 7.8 por ciento en la primera mitad del año, debido a una reducción de los petroleros en 22.2 por ciento –por menores precios de exportación en 52.3 por ciento respecto de los estimados y la baja en la producción y las exportaciones en 6.9 por ciento y 14.6 por ciento– y los no petroleros en 13.6 por ciento. Globalmente, el Impuesto sobre la Renta, el IETU y el IDE se redujeron en 10.4 por ciento y el Impuesto al Valor Agregado, en 20 por ciento. Los petroleros equivalieron a 32.3 por ciento del total. La combinación de un mayor gasto programable y el financiero (17 por ciento mayor al programado, por las devaluaciones) y un menor ingreso arrojó un déficit público por 94.6 miles de millones de pesos o un superávit por 69.3 mil millones si se excluyen las inversiones de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Ahora Hacienda se ve obligada a reconocer que la pérdida anual de los ingresos podría ser de hasta 480 mil millones, que pretende compensar con la reducción del gasto en 2.8 por ciento. Pero esa situación que tendrá que pagar la sociedad es responsabilidad de los calderonistas y de los congresistas que aprobaron las metas de política económica y la presupuestal para 2009, debido a su pésimo diagnóstico de la crisis mundial y local; la desastrosa “planeación” al basarse en supuestos erróneos; el maquillaje electoral; su negligencia por realizar una reforma fiscal integral que hubiera implicado fortalecer estructuralmente los ingresos y egresos del Estado, reducir la petrodependencia fiscal, elevar los impuestos a las empresas y los sectores de altos ingresos, herejía que aterra a la oligarquía y sus siervos del gobierno y el Congreso; la ambición por privatizar a Pemex; controlar la evasión y elusión tributaria del bloque de poder y la corrupción con el erario, y la decisión por convertir en ley el rígido dogma neoliberal del balance fiscal cero que le impide cualquier cosa a los neoliberales, quienes de todos modos no hubieran intentado mancillarlo, merced al horror que le tienen al desequilibrio presupuestal, porque significa mayor intervención estatal en la economía. No hay que olvidar que dicho dogma fue aprobado por el Congreso ante el riesgo de que triunfara Andrés Manuel López Obrador en 2006. Con ellos quisieron atarle previamente las manos.

 

Los recortes para salvar el rancio fetiche ideológico de los neoliberales, el balance equilibrado, son tendenciosos. No tocan la nociva plaga que saquea el presupuesto, la corrupción (las guarderías, Proárbol, Pemex, el desvío de recursos hacia la iglesia católica, sindicatos como el de los maestros) o los insultantes ingresos de los funcionarios, entre multitud de tropelías. Por ejemplo, los voraces jeques del Tribunal Electoral, María del Carmen Alanís, Flavio Galván, Manuel González y demás podrán seguir ganando sus 410.5 mil pesos mensuales de sueldo base, más sus compensaciones: 837 mil en prestaciones nominales, 59 mil en primas vacacionales, 330 mil de aguinaldo, 745 mil en asignaciones adicionales. Ni la corrupción en las concesiones. Los altos mandos de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y los de los gobiernos estatales y municipales seguirán enriqueciéndose a costa de nuestros impuestos.

 

¡Que se joda el resto!

 

Nada de ese gasto corriente; tampoco el destinado a la seguridad nacional y pública, la base del Estado policiaco empresarial-calderonista-panista-priista, de la estabilidad del sistema. Pero sí se pasará la tijera por el gasto de bienestar, de por sí deteriorado –la educación, la salud pública, las guarderías–, el administrativo (14.6 mil millones), los subsidios (15 mil millones), la inversión (19 mil millones), las participaciones fiscales de los estados, entre otros conceptos. Como no será suficiente, aumentarán los precios de los bienes y servicios públicos. Ya se resiente el de la electricidad que, por cierto, siempre ha sido superior al índice general de precios; las gasolinas, el gas, el agua. ¿Se tocará el dinero escondido en los diversos fondos, alejados del escrutinio público y de la Auditoría Superior de la Federación?

 

Agustín Carstens ya lanzó la otra amenaza: “Estamos pensando en la necesidad de aumentar la recaudación tributaria a través de una reforma tributaria”; “vamos a tener que recurrir a algunos impuestos adicionales sobre todo para reponer la caída de los ingresos petroleros”. ¿Calderón, los panistas y priistas aprobarán la estocada del IVA a alimentos y medicinas? ¿Qué otro nos elevarán o inventarán?

 

Que pague el pueblo lo que resta de 2009 y 2010

 

Porque también Carstens ya nos amenazó con otro año más de “austeridad” fiscal, el próximo presupuesto se definirá por precios más altos, más impuestos, más deuda pública, menos gasto, peores bienes y servicios estatales, equilibrio fiscal. Pura ortodoxia monetarista.

 

Más garrote policiaco-militar por si intenta quejarse

 

Como en este país todos somos “democráticos”, humanistas, todos queremos el bien del prójimo, Calderón tendrá el respaldo de los “representantes” del pueblo, los congresistas panistas, priistas y demás mercenarios. Bajo esos altos principios, salvarán al Estado y joderán a las mayorías que votaron por ellos o contra ellos. Dulce venganza democrática.

 

Hasta antes de julio se habían anunciado recursos adicionales por unos 137 mil millones de pesos, equivalentes a 2.8 por ciento del gasto total, supuestamente para contrarrestar la recesión a la economía, principalmente destinados a la infraestructura, subsidiar a los empresarios víctimas de su obcecada especulación y alguno que otro peso en “beneficio” de la chusma. Ahora hay que restar 85 mil millones, más lo que se vuelva a reducir, lo que abate aquel monto a 50 mil millones, si es que realmente se ejercieron, porque habla de un subejercicio de, al menos, 4.3 mil millones. Una bicoca, comparada al gasto anticíclico ejercido en otras naciones.

Al desinflarse el fantasioso globo del gasto adicional, el recorte invierte sus efectos multiplicadores. Esos sí serán reales. Según César Castro, del Centro de Análisis y Proyecciones Económicas para México, afectarán negativamente al crecimiento en 0.7 puntos porcentuales; es decir, más recesión. Por añadidura, inhibirá la inversión privada y el empleo, el consumo. Se dice que un 83 por ciento de los casi 2 mil 500 municipios están en o al borde de la insolvencia financiera, que afectará a sus habitantes, debido al desplome de las participaciones fiscales. Ya tendrán que ver como resuelven sus problemas.

En otras palabras, los calderonistas reforzaron el ciclo descendente hacia el infierno económico.

El Lic. Andrés Manuel López Obrador Presidente Legítimo de México ahora está de gira por 400 Municipios de Oaxaca

El Lic. Andrés Manuel López Obrador Presidente Legítimo de México ahora está de gira por 400 Municipios de Oaxaca

Culpable la mafia del poder de la debacle económica; no los astros, mucho menos las malas vibras, precisa López Obrador

Guadalupe Apasco, Oaxaca
Domingo 16 de agosto de 2009



* Señala que tanto Calderón como Fox son empleadillos de los potentados

* La oligarquía ya prepara a Peña Nieto como sucesor de Calderón, afirma

* Convoca al pueblo de Oaxaca a votar el próximo 4 de julio por un cambio real


Ni los astros ni las malas vibras, como dice el ex presidente Vicente Fox, son los culpables de la crisis económica que padece México, porque los únicos responsables son los jefes de la oligarquía, aquellos que realmente mandan en el país, aclaró Andrés Manuel López Obrador.

“No es sólo Vicente Fox quien hace ese tipo de declaraciones, sino también el presidente pelele, Felipe Calderón”, subrayó.

En la gira de esta semana por 37 municipios de las regiones mixteca y los valles, el presidente legítimo de México recordó que el presidente usurpador ha expresado “idioteces” del tamaño de los dichos de Fox Quesada.

Acompañado por los senadores Gabino Cué y Salomón Jara, recordó que Calderón se atrevió a decir que la luna llena había provocado la inundación en Tabasco y, en fecha reciente, manifestó que los jóvenes se drogan, porque no creen en Dios.

Las declaraciones tanto de Fox como de Calderón, continuó, solo demuestran que “son gobernantes muy menores, los potentados los hacen grandes, porque tienen el control de los medios de comunicación, pero al final de cuentas ambos personajes son empleadillos de los varones del dinero”.

Ahora, señaló, los medios de comunicación critican a Fox y a Calderón, porque ya no les sirven a los que se creen amos y señores del país y sólo se preocupan por construir a su nuevo pelele en la persona del priista Enrique Peña Nieto, cuyo único atributo es el copete.

“Los medios de comunicación se van a rasgar las vestiduras por la declaración que hizo ayer Vicente Fox”, indicó al mencionar que Televisa es la empresa encargada de construir al relevo de Fox y Calderón.

Tanto en Magdalena Apasco, como en San Juan del Estado, San Juan Bautista Guelache y Reyes Etla, el presidente legítimo de México pidió al pueblo de Oaxaca no dejar pasar la oportunidad de elegir en los comicios de 2010 un gobernador que esté al nivel de la gente.

Confió en que el PRD, PT y Convergencia logren una alianza con organizaciones sociales para postular a un candidato que pueda derrotar en las urnas a quienes han llevado al abandono y la pobreza a Oaxaca.

La entidad vive una involución porque “cada vez gobiernan personas peores que las anteriores, por esa razón es necesario un cambio. ¡Ya chole!, como dicen los jóvenes”, manifestó.

En Guadalupe Acosta, López Obrador fue recibido la banda musical “Puro Magdalena”, integrada por jóvenes entre 13 y 16 años, quienes le dedicaron la canción “El Ausente”.

Artículo de Victor Hernandez en el Sendero del Peje

Artículo de Victor Hernandez en el Sendero del Peje

¿Qué tan jodido está su municipio?

Por
17 de Agosto, 2009 - 00:00
Estos últimos días estuve recorriendo varios de los municipios de Tlaxcala y me pude dar cuenta de por qué están los presidentes municipales tan preocupados por la quiebra que hay en todos los municipios del país.

En Huamantla, por ejemplo, la feria del municipio, una de las más importantes del estado, este año casi no ha tenido ventas. Ni la gente de Huamantla tiene dinero para consumir ni los braceros están mandando remesas. Con todo y el hecho de que Fox declaró a Huamantla "pueblo mágico", el municipio simplemente no va a tener recursos.

En algunos de los sembradíos de maíz de los pueblos que van hacia Cacaxtla y Xochitécatl el maíz no se dió esta temporada como se debió haber dado, por lo cual quienes dependen de ese maíz para vivir no lo van a poder hacer.

En Apizaco (los frijoles no son de ahí, conste) se supone que es donde se da la mayor actividad comercial del estado pero las calles están llenas de baches y de pilón se inundan con la lluvia (me tocó verlo con mis propios ojos).

Y en Tlaxco la iglesia principal puso un letrero pidiendo a la gente que coopere para pagar por unas obras de construcción porque todavía se tiene que pagar 30% de la obra. ¿De dónde quiere la iglesia que la gente saque dinero?

Dudo que la situación sea diferente en la mayoría de los municipios del resto del país.

Ya sale sobrando pitorrearse de la pendejada que dijo Calderón de que "ya pasó lo peor de la crisis" cuando Carstens le está diciendo que México no tendrá recuperación el próximo año. O la igualmente idiota declaración de Fox de que la crisis es por culpa de las "malas vibras y los astros". El hecho concreto es que los municipios del país están en quiebra y ya de por sí bastante amolados. ¿Qué carajos piensa hacer el ejecutivo panista y el legislativo priista para resolver esta crisis que bien podría llevar a un estallido social?

La pregunta va en serio. Inclusive en municipios con más recursos como Cuauhtitlán Izcalli, Edomex, luego no se puede vender una casa en meses porque nadie la quiere comprar. ¿Eso es "vivir mejor"?

Pregunto entonces al lector: ¿Qué tan jodido está su municipio y no le preocupa que gracias al PAN y al PRI esto cause un estallido social o más inseguridad?

Por eso reitero: mejor AMLO 2012.