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Artículo de Carlos Fernandez-Vega

Artículo de Carlos Fernandez-Vega

México SA

La nave del olvido

Calderón, promesas incumplidas

SCJN: ¿Y el caso ABC?

Carlos Fernández-Vega
El buque escuela Cuauhtémoc no es un indicador económico. Tampoco un detallado estudio de la realidad nacional. Mucho menos una herramienta para superar la crisis, o cuando menos atemperar la tormenta. No, de ninguna manera. Es una nave construida en astilleros españoles y adquirida por la Armada de México en 1982, para solucionar la carencia de una unidad destinada exclusivamente a la instrucción de capitanes, oficiales, cadetes, y elementos de clases y marinería. Este navegante incansable, de acuerdo con la Secretaría de Marina, ha formado sobre sus cubiertas a 27 generaciones de oficiales egresados de la Heroica Escuela Naval Militar. Ha surcado 532 mil 796 millas en 4 mil 208 singladuras. Su dotación ha jurado ofrendar hasta el último esfuerzo para llevar el mensaje de paz de nuestro país. Hasta allí, todo bien. Para eso sirve el susodicho navío.

En sí, pues, la nao nada tiene que ver con la sacudida económica o su solución. El problema surge cada vez que el referido barco zarpa de o arriba a puertos nacionales, porque en cada una de sus despedidas o bienvenidas siempre aparece el oportuno inquilino de Los Pinos con sus fatuos cuan acomodaticios discursos. El más reciente de los casos se dio el pasado sábado en Acapulco, Guerrero, cuando la nave felizmente retornó a tierras mexicanas tras casi seis meses de travesía, y su tripulación se topó con una realidad mucho más drástica que la a ella prometida por el michoacano casi 180 días antes.

Resulta que el pasado 15 de febrero, cuando el Caballero de los mares (obvio es que el apelativo no es para Calderón) zarpó del mismo puerto de Acapulco, el inquilino de Los Pinos prometió a la tripulación del Cuauhtémoc que a su retorno (se respeta sintaxis calderonista) “estoy seguro de que cuando esté de regreso hacia finales del verano, México también, y por su parte, habrá ya superado el peor momento del entorno económico mundial y estará trabajando afanosamente por recuperar su crecimiento. Y entonces, también pasado el momento de adversidad, lo que perdurará será el haber mantenido el rumbo y las acciones y las obras que los mexicanos realizamos unidos para llevar a nuestra patria a un futuro distinto y mejor… Cuando después de la tempestad venga la calma, lo importante habrá sido no sólo mantener la embarcación en buen estado, sino también haber sostenido el rumbo”.

Eso prometió. El pasado sábado el buque escuela regresó a la patria, y la tripulación se enteró que aquello del México habrá ya superado el peor momento económico resultó totalmente falso –como tantas otras cosas– y que ahora, en el discurso de bienvenida, el mismo personaje aseguró que la promesa fue que esperábamos que a su regreso el país estuviese por superar el peor momento del entorno económico mundial y que se encontraría, aquí lo dije, trabajando afanosamente por recuperar su crecimiento.

Pues bien, el Cuauhtémoc no regresó al final del verano, sino a la mitad de la misma estación, y en ese mismo lapso Calderón pasó del categórico México habrá ya superado el peor momento al humilde esperábamos que el país estuviese por superar el peor momento, y la diferencia es de fondo no sólo de uso de lenguaje. Cuando la tripulación del buque escuela zarpó, la situación en el país era por demás delicada. Ahora que retornó, es explosiva, y en ambos momentos el problema es el hemos sostenido el rumbo, es decir, el gobierno se mantiene inactivo frente a la crisis y ésta, obvio es, se lo ha engullido, lo que sería lo de menos si entre las patas no se llevara a millones de mexicanos.

En febrero pasado, cuando el Cuauhtémoc zarpó, el registro oficial (IMSS) marcaba la pérdida de 150 mil empleos formales; en junio ese volumen se incrementó a 310 mil y a 735 mil si se considera de junio de 2008 a igual mes del presente año. Cuando la embarcación se alejó de territorio nacional, la economía se había desplomado 8.2 por ciento; a su regreso a esa caída debe agregarse una baja de 10.4 por ciento del segundo trimestre; lo mismo en producción industrial, exportaciones, servicios, inversión extranjera, ingresos petroleros y demás indicadores que confirman –como si alguien dudara del permanente incumplimiento gubernamental– lo fatuo del discurso del inquilino de Los Pinos. En síntesis, la tripulación del Caballero de los mares hizo su chamba; el michoacano, como resulta obvio, no; sólo promete para incumplir, como lo viene haciendo desde tiempos de la campaña electoral, mientras el país se desmorona.

La tempestad lejos de amainar día a día se fortalece, pero el marinerito de agua seca que pernocta en Los Pinos sigue hablando de sol, palmeras y paraíso. Pero no hay que sorprenderse. Como señalamos en este espacio el pasado 15 de febrero, el truco es el de siempre. la bola de cristal y el cronómetro utilizados por Calderón durante la ceremonia de despedida del Buque Escuela Cuauhtémoc (al igual que para difundir tantos otros pronósticos fallidos y ofrecer “buenas noticias –falsas– para los mexicanos”, o lo que es lo mismo los logros de Fox) son idénticos a los aplicados en ocasiones anteriores para presagiar, por ejemplo, cifras históricas en generación de empleo, golizas al crimen organizado, sólido avance económico, amplio bienestar para los mexicanos, catarritos económicos y demás suertes de aprendiz de mago de carpa, dicho sea con todo respeto para estos últimos.

Así que preparaos, incrédulos, que ya vienen las nuevas promesas de bienestar y felicidad para los mexicanos: frondosos aumentos en precios y tarifas del sector público (pagarán más por recibos de luz, gas, gasolinas y los que se les ocurran), por mucho que el brillante equipo económico de Calderón (tal vez uno de los mejores del mundo, según su propio dicho) asegure que de ninguna manera son aumentos, sino simple reducción de subsidios.

Las rebanadas del pastel

El próximo miércoles se cumplen dos meses de la tragedia en la Guardería ABC de Hermosillo: 49 niños fallecidos, más de 40 heridos, los padres exigiendo justicia, y la sociedad ofendida y engañada por un gobierno que le apuesta al olvido y al silencio. ¿Qué sigue luego de que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos señalara al IMSS como el mayor responsable, sin olvidar al gobierno de Sonora y a los propietarios de la estancia infantil? Ya reposados y serenos, hoy regresan a chambear los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Dejaron pendiente el caso de la ABC. ¿Habrán descansado lo suficiente para intervenir, o también apostarán al olvido y al silencio?

Artículo tomado del gran blog: PT Cholula, bien compañeros, la lucha no debe de cesar

Artículo tomado del gran blog: PT Cholula, bien compañeros, la lucha no debe de cesar

Tarifas eléctricas: indolencia criminal

El gobierno federal anunció ayer, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, su intención de reducir gradualmente el subsidio al consumo doméstico de electricidad, lo que en los hechos implicará que los usuarios tengan que desembolsar más dinero para saldar el costo de la luz. De tal forma, la presente administración pretende hacer frente a la pérdida de ingresos fiscales por concepto de la baja en los precios internacionales del petróleo y de la disminución en la recaudación tributaria, que ha llevado a las autoridades a anunciar recortes por 85 mil millones de pesos en el gasto público.

La medida, en sí misma ofensiva para la economía de millones de familias, constituye un agravio adicional para la población en su conjunto en una circunstancia como la presente, en la que convergen índices crecientes de desempleo (este año se perderán alrededor de 735 mil plazas formales, según estimaciones oficiales), caídas en las remesas desde Estados Unidos, inflación, carestía y condiciones generalizadas de desastre que se suman a las desigualdades económicas y sociales de siempre. Adicionalmente a esos aumentos habrá que añadir otros, como los que se deriven del retiro de subsidios en las gasolinas –también anunciado por las autoridades hacendarias– y los incrementos que registrarán las cuotas de las carreteras administradas por Caminos y Puentes Federales a partir del próximo 4 de agosto.

Los elementos mencionados confirman que, ante un escenario particularmente devastador en lo económico y lo social, el gobierno no tiene más receta que continuar los dictados de un modelo en manifiesta bancarrota: sacrificar a los sectores mayoritarios de la población, eludir a toda costa el déficit público, tranquilizar a los grandes capitales e instar a la gente común a apretarse el cinturón. Las medidas oficiales, que debieran constituir factores de tranquilidad ante la crisis, se han vuelto, en cambio, indicadores contundentes de la insensibilidad gubernamental, de la falta de previsión de las autoridades y del alejamiento de la realidad en que viven los funcionarios de la presente administración.

Por si fuera poco, la pretensión de recortar subsidios ocurre en el momento menos propicio en términos políticos, habida cuenta que al día de hoy se desarrolla, en distintos puntos del territorio nacional, un amplio movimiento de protesta por los elevados cobros que hace la Comisión Federal de Electricidad por consumo de luz (los cuales se han disparado en casi 54 por ciento en los nueve años de administraciones federales panistas). Estas expresiones de inconformidad han derivado ya en actos de represión y persecución oficial, que son, a su vez, potenciadores del descontento social: baste mencionar, como botón de muestra, la detención injustificada de activistas del Movimiento de Resistencia Civil del No Pago a la Luz Eléctrica, ocurrida en el municipio de La Candelaria, Campeche.

La ostensible indolencia del gobierno calderonista podría resultar muy costosa en términos políticos y sociales, y derivar en nuevos escenarios de inconformidad en todo el país. Es necesario, por tanto, que las autoridades atiendan las voces de disgusto que ya han comenzado a configurarse y a cobrar fuerza, que entiendan la pertinencia y la necesidad de emprender un viraje profundo en las medidas anticrisis adoptadas y que desistan, por lo pronto, de asestar nuevos reveses a la economía popular, como los que implicarían los aumentos referidos.

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El Lic. Andrés Manuel López Obrador Presidente Legítimo de México ahora está de gira por 400 Municipios de Oaxaca

El Lic. Andrés Manuel López Obrador Presidente Legítimo de México ahora está de gira por 400 Municipios de Oaxaca

 


En el PRD hay diferencias, pero la mayoría de los medios de comunicación las exageran, manifiesta AMLO

Totontepec, Oaxaca
Sábado 01 de agosto de 2009



* Destaca la necesidad de que los mexicanos estemos organizados para derrotar en las urnas a la mafia de la política, del poder y del dinero en México

* Sin un pueblo organizado, resultaría insuficiente que hubiese unidad en los partidos del FAP, PRD, PT y Convergencia, precisa

* El presidente legítimo de México llama al pueblo de Oaxaca a no quedarse al margen de los cambios

* Continúa con el segundo día de recorrido por municipios de la sierra Mixe


Andrés Manuel López Obrador manifestó que en su partido –el PRD— sí hay diferencias, pero en la mayoría de los medios de comunicación se exageran, porque “no son como las pintan”.

El presidente legítimo de México aclaró que desde hace más de dos años y medio no aborda el tema del Partido de la Revolución Democrática y aseguró que “no vamos a hacer nada”, si no se organiza al pueblo de México en la antesala de la contienda electoral del 2012.

En el segundo día de recorrido por municipios de la sierra Mixe, una de las regiones con mayores índices de pobreza y de marginación, destacó la necesidad de que los mexicanos estemos organizados para derrotar en las urnas a la mafia de la política, del poder y del dinero en México.

Sin un pueblo organizado, precisó, resultaría insuficiente que hubiese unidad en los partidos que forman el Frente Amplio Progresista, entre los dirigentes del PRD, PT y Convergencia, inclusive que se tomaran la foto para que la gente dijera: Ahora sí, ya se pusieron de acuerdo.

Acompañado por los senadores Gabino Cué (Convergencia) y Salomón Jara (PRD), subrayó que ningún acontecimiento ni hecho contrario a las aspiraciones de la mayoría de los mexicanos debe desanimar a los ciudadanos que luchan por un cambio real y verdadero de México y sus instituciones.

Recordó que durante los periodos de la Reforma, de la Independencia y de la Revolución siempre hubo y se manifestaron diferencias, al grado de que muchos de los luchadores se quedaron a la orilla del camino.

En la historia nacional hay registros y testimonios de quienes se cansaron de luchar, pero es necesario mantener e incorporar a un mayor número de hombres y mujeres libres dispuestos a concretar más tarde que temprano la transformación y renovación de la vida pública de México, insistió.

López Obrador llamó al pueblo de Oaxaca a no quedarse al margen de los cambios. “Vamos hacia adelante, porque lo más importante es el proyecto y no necesariamente la persona”, puntualizó.

Tanto en Totontepec como en Mixistlán, Santa María Tlahuitoltepec y Santiago Atitlán explicó que los cambios por los cuales luchan millones de mexicanos son para beneficio del propio pueblo y que la organización ciudadana se pondrá a prueba en las elecciones del primer domingo de julio de 2010, para renovar el gobierno de Oaxaca, y en la presidencial del 2012.

Y enfatizó que el movimiento por el cambio real y verdadero no le dejará libre el camino a la mafia de la política, para que mantenga la misma política económica de corte neoliberal, que ha arrojado a la mayoría de las familias mexicanas a la pobreza y marginación.

El próximo año –prosiguió—será importante, porque se presentará la oportunidad de elegir al nuevo gobernador de Oaxaca y “sería terrible que el pueblo de la entidad tuviese que soportar seis años más de corrupción, de caciquismo al estilo Ulises Ruiz y de sufrimiento”.

Oaxaca se merece ser gobernado por hombres de la talla de hombres oriundos del estado, como Benito Juárez, José Vasconcelos y Ricardo Flores Magón, añadió.

Posteriormente, en Tamazulapan, retomó el tema electoral. Mientras en los 418 municipios del estado sujetos al sistema de usos y costumbres se vive una auténtica democracia, porque los ciudadanos eligen libremente a sus autoridades, en el gobierno estatal impera una oligarquía, un gobierno para unos cuantos, aseguró al destacar que ya es tiempo de pensar en el 2012.

En ese año se presentará nuevamente la oportunidad de enfrentar a la mafia de la política y derrotar en las urnas a su nuevo pelele, el priista Enrique Peña Nieto, cuya ideología se concentra en su copete, señaló.

Luego llamó a los mexicanos a que “no dejen pasar la oportunidad que significa el 2012”, para concretar el cambio real en el país, e invitó en particular a los oaxaqueños a formar parte de la Red de Representantes del Gobierno Legítimo de México, que a la fecha tiene un padrón aproximado de 2.3 millones de afiliados.

Para mañana, el presidente legítimo de los mexicanos estará en Santa María Tepantlali, San Pedro Ocotepec, San Juan Juquila Mixe y Santo Domingo Tepuxtepec.

Artículo de Lorenzo Meyer

Artículo de Lorenzo Meyer

LA CRISIS DE MÉXICO, LA DE 1946 Y LA DE AHORA

por Lorenzo Meyer

(publicado en diversos periódicos nacionales y de provincia el 16 de julio de 2009)


“Ningún país podrá crear riqueza si el manejo de su economía tiene como fin el enriquecimiento de sus líderes o si la Policía puede ser comprada por los narcotraficantes. Ningún empresario querrá invertir en un lugar en donde desde el Gobierno le ‘descreman’ el 20% de sus utilidades o donde el encargado de las aduanas es un corrupto. Ninguna persona desea vivir en una sociedad donde el imperio de la ley es sustituido por el imperio de la brutalidad y del cohecho. Eso no es democracia, eso es tiranía, incluso si de tarde en tarde se tiene una elección. Hoy es el momento de que ese estilo de gobernar llegue a su fin.” (The New York Times, 11 de julio).


Esta cita es del discurso pronunciado en Ghana por el presidente norteamericano, Barack Obama, con motivo de su primera visita oficial al África al Sur del Sahara. Visto desde nuestro país, Obama no le hubiera tenido que cambiar ni una coma a su alocución si hubiera decidido pronunciarla en México. Claro que aquí hubiera ofendido, pero gracias al origen africano de su padre y la ayuda que ha prometido para el continente que en siglos pasados proveyó de esclavos imprescindibles a la economía norteamericana, el presidente Obama recibió no un reproche sino una ovación. Son pocas las ocasiones en que el líder de un imperio puede darse el lujo de dar un discurso que fuese, a la vez, certero, crítico, oportuno y bien recibido por sus anfitriones. Obama lo hizo. Hay que ver si la retórica corresponde a las acciones.


Como sea, lo relevante es que el diagnóstico para África es también válido para nosotros. México tendrá un ingreso per cápita superior al del grueso de los países africanos, pero sufre de los mismos problemas de “gobernanza” a los que se refirió el presidente norteamericano; por ejemplo, en materia de corrupción México está peor que Ghana, (Transparencia Internacional, 2008 Corruption Perception Index). Y ese es el corazón de nuestra tragedia.


La solución que Obama sugirió a los africanos se podrá aplicar también al caso mexicano: “lo que se necesita no son hombres fuertes sino instituciones fuertes”. Cierto, pero resulta que una solución tan fácil de formular es muy difícil de poner en práctica sea en África o aquí, aunque como Obama señaló: “hoy es el momento” y “sí se puede”. Sin embargo, en términos operativos ¿cómo “mandar al diablo” a las pésimas instituciones que tenemos y remplazarlas por las que necesitamos? ¿Cómo lograr tener una Policía que efectivamente proteja a los ciudadanos, unos partidos políticos que sí representen a sus electores, un IMSS que realmente vigile los servicios que subrogó, un Ministerio Público que indudablemente defienda al público y no lo extorsione, un Ejército que no viole los derechos humanos cuando busca sicarios, un magisterio que en verdad dé al alumno la enseñanza a la que tiene derecho o un fisco que sea, a la vez, efectivo, justo y redistributivo? Incluso si empezáramos hoy, que no es el caso, la tarea de rehacer el entramado institucional requiere de una o dos generaciones para lograr el resultado buscado.


En 1947 Daniel Cosío Villegas, tras reflexionar sobre las perspectivas que se abrían para México al concluir la II Guerra Mundial, llegó a la conclusión que nuestra comunidad nacional estaba en medio de una gran crisis, una crisis de futuro y que la razón era básicamente una falla moral de las élites.


Para Cosío, México no debía dejar su destino en manos de los intereses del poderoso vecino del Norte, so pena de abdicar no sólo de su soberanía sino de su sentido mismo de comunidad histórica. Tampoco podía ya confiar en su clase política —la priista—, pues examinando al país en 1946, Cosío veía a la clase gobernante como irremediablemente tocada por la corrupción y por un escaso compromiso con el programa social, político y cultural que, se suponía, había sido la razón de ser de la lucha de Madero y sus sucesores. Y por lo que hacía a las alternativas, la situación era igual de desoladora: la izquierda había representado lo mejor de la Revolución, pero ya estaba agotada y la derecha —el PAN, los empresarios y la Iglesia— eran incapaces de trascender sus intereses de clase en aras de un proyecto que tuviera sentido para una mayoría que desde siglos había sido encajonada en una cultura de la pobreza.


La crisis de México fue un diagnóstico que se efectuó hace 63 años, pero con unos cuantos cambios pudiera haber sido escrito hoy. El origen del problema, dijo Cosío, “proviene de que las metas de la revolución se han agotado.” Hoy no sólo siguen agotadas las metas del viejo régimen, pero también lo están ya las del supuesto nuevo régimen ¡el que se inició hace apenas nueve años! En menos de dos sexenios, la vitalidad del cambio se consumió.


“La Revolución Mexicana, dijo Cosío, nunca tuvo un programa claro” pero, en la práctica, acometió tres grandes tareas: ensanchar el espacio de la libertad política, modificar la injusta tenencia de la tierra (acabar con el México de las “cien familias”) y dar protección al obrero. Del propio ensayo se desprenden dos más: hacer que la educación formal llegara a las clases populares y dar contenido al nacionalismo. La Revolución nunca pudo cumplir plenamente esas cinco metas, pero al menos lo intentó. Hoy, el programa del panismo en el poder ha sido, si cabe, menos claro que el de la Revolución y sus logros aún más pobres.


En 2000 se anunció urbi et orbi que México entraba en la etapa del “cambio”, ¿pero cuál? No hubo modificación al modelo económico formulado por la troika priista De la Madrid—Salinas—Zedillo. El crecimiento de esa economía apenas si fue perceptible y hoy estamos en franca recesión. La histórica y profunda desigualdad social se ha mantenido sin variación y la ausencia de una auténtica reforma fiscal sigue siendo una de las razones de la debilidad del Estado. No ha habido avance en la lucha contra la impunidad o la corrupción. Tampoco una corrección de fondo en el desastroso sistema educativo. Por lo que ha seguridad se refiere, estamos hoy tan mal o peor que antes, (12 mil ejecutados en lo que va del presente sexenio). Las violaciones de los derechos humanos van en aumento. Las elecciones presidenciales de 2000 fueron aceptables, pero ya no las de 2006 y, según una encuesta de 2008, sólo el 43% de los mexicanos realmente apoya a la democracia como la mejor fórmula política, es decir, 14 puntos porcentuales menos que el promedio latinoamericano, (www.latinobarometro.org).


Refiriéndose a la calidad del liderazgo de la Revolución hecha Gobierno, Cosío dijo que en 1946 ya había llegado el momento en que “[l]o humanamente imposible era conservar la fe en un gobernante mediocre y deshonesto. Así, una corrupción administrativa general, ostentosa y agraviante, cobijada siempre bajo un manto de impunidad


“[H]a sido la deshonestidad de los gobernantes revolucionarios, más que ninguna otra causa, la que ha rajado el tronco mismo de la revolución mexicana”. Sin duda que lo mismo puede decirse del sistema actual. Respecto del PAN, Cosío escribió hace 63 años: “me parece claro que Acción Nacional cuenta con tres fuentes únicas, aunque poderosísimas, de sustentación: la Iglesia Católica, la nueva plutocracia y el desprestigio de los regímenes revolucionarios”. Pues bien, esta última ya se anuló al punto que una parte importante de los mexicanos que fueron a las urnas en las últimas elecciones optó por los herederos de los “regímenes revolucionarios” y contra los herederos de Gómez Morín. Incluso es posible que, por su pobre desempeño, la plutocracia ya esté reconsiderando su apoyo al PAN.


Casi al final de su ensayo, Cosío hace referencia a la izquierda. Dice que por treinta años ésta llevó a la Revolución hasta donde llegó para, finalmente, perder su autoridad moral y política. Por tanto “es indudable que las izquierdas tendrían que purificarse o morir”. Hoy, la categórica afirmación es tan válida como entonces y es el gran desafío para la izquierda.


Si, como afirmó Cosío en 1946, el post cardenismo fue el ahogo moral de México, hoy registramos una situación similar, pero más aguda. El posible retorno del PRI al poder pudiera administrar el problema, puesto que él lo creó, pero no lo resolverá. Necesitamos una opción auténtica, distinta, radical.

 

Artículo de Guillermo Fabela Quiñones aparecido hoy en el diario Por Ésto de Yucatán

Artículo de Guillermo Fabela Quiñones aparecido hoy en el diario Por Ésto de Yucatán

Un gobierno rebasado

 

Guillermo Fabela Quiñones
Apuntes…

 

Ante su incapacidad para gobernar, Felipe Calderón se afana en imponerse al interior de su partido, como única alternativa, según él, para paliar su salida de Los Pinos y evitar un descalabro mayor cuando eso suceda. Con sus amigos en la cúpula panista, piensa él, será menos complejo el relevo a un contrincante que seguramente no será del PAN. Contra viento y marea habrá de imponer en la presidencia del partido a César Nava, aun cuando los costos que por ello deba pagar dicho instituto político serán más catastróficos en el 2012.
Si las fuerzas de izquierda tuvieran la altura ética y visión suficiente para aprovechar la coyuntura, se podría enviar a los panistas al tercer lugar de las preferencias electorales, pero como eso es impensable porque seguramente “Los chuchos” seguirán en la palestra dentro de tres años, el bipartidismo habrá de avanzar para complacer a la oligarquía y, sobre todo, a la Casa Blanca en Washington. El servicio prestado les redituará grandes beneficios a los miembros de dicho grupúsculo corrupto, pero el daño a la nación será impagable.
Para México no se vislumbra una salida que lo ponga a salvo de la voracidad de grupos de interés que no tienen empacho en acabar con lo que queda del patrimonio nacional, al fin que sus herederos no vivirán para entonces aquí, sino en Europa y Estados Unidos. De ahí lo absurdo y demagógico del optimismo irracional que es la divisa del gobierno calderonista. No hay ninguna base para pensar que podamos salir del atolladero al que nos llevaron los tecnócratas neoliberales en tres décadas de encabezar las instituciones nacionales.
Menos todavía si quienes dirigen realmente al país siguen empeñados en mantener una política económica igualmente irracional y contraria a los intereses mayoritarios. Esto a pesar de las llamadas de atención de líderes del sector privado que ven peligrar sus intereses, como la que acaba de hacer el presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), Salomón Presburger. Dijo que “el modelo económico está agotado”, ya que es insostenible seguir creciendo con 20 millones de personas en pobreza extrema, lo que evidentemente es una realidad. Aunque lo cierto es que son muchas más, de acuerdo con datos del INEGI.
Por eso no tiene ni pies ni cabeza que el secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, afirmara que la crisis que nos agobia “está tocando fondo”. Según él hay signos de que pasó lo peor, aunque evadió precisar cuáles eran esas señales. Al comparecer ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, el funcionario se mostró incapaz de convencer a los diputados y senadores de oposición, quienes le lanzaron críticas que no pudo responder. Por eso asombra que el gobierno calderonista siga empeñado en decir mentiras y eludir la verdad, pues a estas alturas a nadie engaña.
Todos los indicadores económicos son adversos, por donde quiera que se les mire, baste referirse al último dato del INEGI con respecto a la caída de la economía en el mes de mayo, que fue de 11.1 por ciento con relación al mismo mes del año pasado. Con todo, lo más dramático del caso es el desplome de los rendimientos netos de PEMEX, que fue de 92.81 por ciento en un año, de acuerdo con información que envió la paraestatal a la Bolsa Mexicana de Valores.
No, no ha pasado lo peor ni estamos cerca de que eso ocurra. Dicen mentiras los funcionarios calderonistas porque creen que pueden seguir engañando a una población desinformada, casi analfabeta y fácil de manipular. Con todo, da la casualidad que tantos años de crisis originada aquí mismo, no en el exterior, han hecho madurar a la sociedad, y a pesar de su escasa capacidad para discernir las causas de los problemas reales del país, intuyen que éstas se encuentran en la pésima conducción de los asuntos públicos por parte de tecnócratas voraces sin compromiso alguno con la nación.
De ahí la estrepitosa derrota sufrida por el PAN el pasado 5 de julio, gracias a la cual habrá de salir de Los Pinos para no volver jamás. Ojalá el PRI haya aprendido la lección y rompa con la tecnocracia desnacionalizada que se aferra a seguir por la misma senda, por convenir a sus mezquinos intereses.

Artículo de Marcos Chávez M. aparecido en la revista Fortuna

Artículo de Marcos Chávez M. aparecido en la revista Fortuna

El colapso del neoliberalismo calderonista

Marcos Chávez M
Sección: Opinión

 

La expresión fue lapidaria. Resonó con la fuerza de un cañonazo en medio de una nación paralizada por el miedo que, quizá, sólo alguien con oídos de artillero fue incapaz de escuchar

Fue como un estallido entre las hojas de Los Pinos que, probablemente, crispó a su apacible huésped y, acaso, reforzó aún más la mueca amarga que desde hace algún tiempo sustituyó su resplandeciente sonrisa. Fue tan estruendosa que también sobresaltó al jefe de despacho hacendario, quien, inevitablemente, en su primer Informe trimestral sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública de 2009, se vio obligado a reconocer la magnitud del desastre, aunque levemente matizada, ligeramente menos “catastrofista”.

El 28 de abril durante la presentación del Informe sobre la inflación. Enero-marzo de 2009, Guillermo Ortiz, corresponsable del colapso, pronunció las palabras que estremecieron a los que todavía no se habían dado cuenta, o fingían no percatarse, del violento despeñadero del país: “La severidad de esta recesión es sin duda la peor desde la posguerra” (sic). En el documento se dice: “La mayoría de las cifras de demanda y de actividad productiva domésticas sugieren que, en el [primer] trimestre la economía mexicana registró una caída considerable en sus niveles de actividad, entre 7 por ciento y 8 por ciento.

Se espera que [en todo] 2009 la contracción [sea] de entre 3.8 por ciento y 4.8 por ciento [y que en] 2010 [se expanda] entre 1.5 por ciento y 2.5 por ciento. El número de trabajadores asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) [podría descender este año] entre 350 mil y 450 mil [y recuperarse] entre 200 y 300 mil empleos [en 2010]. Se prevé que el déficit de la cuenta corriente se sitúe en 2.2 y 2.3 por ciento del Producto Interno Bruto (20.4 y 23.7 mil millones de dólares)” y la inflación en 4 o 4.5 por ciento y 3 o 3.5 por ciento en 2009 y 2010, respectivamente. Además, se aclara que los efectos nocivos en la economía de la crisis de la influenza dependerán de su duración.

Por su parte, en su documento Hacienda señala escuetamente: “Se estima que durante el primer trimestre de 2009 [la economía] haya caído a una tasa anual cercana a 7.0 por ciento, lo que en cifras ajustadas por estacionalidad implicaría una disminución trimestral de 5.0 por ciento.” (Cursivas de quien esto escribe).

Al final, la necia realidad se impuso sobre la risible fantasía construida por los calderonistas. Expertos en inventar estrambóticas e inútiles razones para justificar su indolencia y el fracaso de sus supuestos programas anticrisis, al menos durante siete meses voltearon hacia otro lado, al menos públicamente, para no ver la evolución de los indicadores económicos ni sus violentas secuelas sobre la población, que desde noviembre pasado empezó a ser arrojada masivamente a las calles. Sólo en ese mes fueron despedidos 1 mil 913 trabajadores por día, proceso que se aceleró hasta promediar 5 mil 576 hasta febrero, 134 mil 513 por mes, 538 mil acumulados. De las plazas destruidas, 461 mil 455 eran permanentes. A la mitad de abril, Calderón vio alguna golondrina entre los pinos de su fortaleza. La consideró como un “signo alentador”, y entre las ruinas económicas tocó a vuelo las campanas para dar la “buena noticia”: en marzo se frenó la caída del empleo y se crearon nuevos puestos de trabajo.

Ante el promisorio augurio, con exagerado talante triunfalista, agregó: mientras en otras naciones se registra una pérdida de millones de puestos, en México hubo una creación neta de casi 4 mil plazas.

Debió decir: se “recuperaron”, no fueron nuevas, y sólo equivalieron al 0.7 por ciento de las perdidas. En realidad, la inscripción de trabajadores el IMSS mejoró en 13 mil 325, el 2.5 por ciento de las destruidas. Sin embargo, los empleos permanentes siguieron disipándose a un ritmo de 645 por día en marzo y sumaron 20 mil más en el mes, elevándose el total a 481 mil. En justicia puede decirse que se redujo su ritmo: en noviembre-febrero fueron 5 mil 177 personas por día las que se quedaron a la vera del camino. Todos las plazas abiertas en ese mes fueron temporales, 33 mil 327, aquéllas que son efímeras como las “buenas nuevas” de Calderón y tan precarias como su gobierno. Qué duda cabe: los narcos tienen una mayor capacidad para crear empleos. Y son más generosos en los pagos que los mezquinos “empresarios”. Son schumpeterianos, aunque no lo sepan. Es cierto que el desempleo abierto en los países industrializados es aparatoso.

En Estados Unidos pasó de 7.5 millones al cierre de 2007 a 11.1 millones en 2008, y 13.2 millones en marzo de 2009. En la zona del euro, de 12.7 millones a 14.2 millones entre el cierre de 2008 y marzo de 2009, y en la Unión Europea (27 países) de 18.3 millones a 20.1 millones.

En México apenas de 1.5 millones a cerca de 2.5 millones entre junio de 2008 y marzo de 2009. Pero en aquellos países existe el seguro contra el desempleo y en México no, lo que obliga a los trabajadores a buscar cualquier forma de supervivencia que no se registra estadísticamente.

Pero para dar una idea del problema laboral hay que agregar que existen al menos 3 millones de subempleados, verdaderos desempleados, y al menos 11.6 de trabajadores informales. Cuando menos 16.7 millones de damnificados.

Pero esos son simples detalles inicuos

Las golondrinas fueron utilizadas simbólicamente por otra razón: vender externamente la imagen de la falsa robustez de la economía mexicana para tratar de mantener los flujos de capital; por si alguien se lo creía.

Porque a Calderón nada le importan los trabajadores.

Si fuera así, hace tiempo que hubiera instrumentado ambiciosos planes anticrisis (keynesianos por necesidad). Pero por naturaleza, él, Ortiz y Carstens son alérgicos a ese tufo. Si les preocuparan, con la crisis de salud y su decisión por paralizar al país para contenerla, hubieran emitido un programa de subsidios para apoyarlos. Pero los estímulos sólo serán para los empresarios que suspendieron sus actividades, según Carstens. Y los empresarios carroñeros dejaron de pagarles sus sueldos a los trabajadores los días que cierren sus negocios.

Son fundamentalistas que aún esperan a Godot, que el “libre mercado” resuelva milagrosamente la crisis. Son tan cavernícolamente adoradores de la “mano invisible”, que ni al nuevo emperador Barack Obama le son útiles.

Calderón y Álvaro Uribe no le sirven para tratar de construir un “líder” e “interlocutor” que le haga el trabajo sucio en América Latina, como lo hizo Vicente Fox a George Bush. Quedaron huérfanos. Son damnificados, vestigios emblemáticos de la añeja y desacreditada contrarrevolución neoconservadora reaganeana-thatcheriana que hundió al capitalismo mundial en la peor depresión desde la década de 1930. Tan patéticamente Calderón y sus chicago boys han quedado fuera de la realidad que en Davos, Suiza, hicieron el ridículo ante los especuladores y otros asistentes que, contritos, renegaban del torbellino de papeles que ellos mismos provocaron con sus tropelías librecambistas, mientras contabilizaban los miles de millones de dólares esfumados.

Nuestros cómicos personajes trágicos dijeron, a quienes quisieron escucharlos, que gracias a su “disciplinado” manejo económico, México era una ínsula, en una “fortaleza” financiera, que quedarían indemne ante el vendaval, en tanto exaltaban las virtudes del “libre mercado”.

Fue como exhibir la cuerda en la casa de los ahorcados por la “mano invisible”.

Pero la realidad se impuso. Arrasó brutalmente la ilusoria “fortaleza”. El avasallante hundimiento de la economía en la estanflación con alto desempleo e irritación social los tomó por sorpresa, según ellos, y apenas atinaron a trasladar la culpa de la malaventura a los “factores externos” e improvisar tres remedos de programas contingentes, cuyos resultados saltan a la vista. ¿Quién se acuerda de ellos? Tan pésimamente fueron elaborados que hasta Armando Paredes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, aseguraba que las políticas públicas se han realizado sin la planeación adecuada, con criterios populistas o de corto plazo. Justo cuando el gabinete se placeaba en Davos. En el momento en que el salvaje “espíritu” de los especuladores derrumbaba estrepitosamente la bolsa y el peso, saqueaba impunemente las reservas internacionales, con la complacencia oficial, y la economía estadunidense caía al fondo del pozo depresivo arrastrando consigo a su colonia mexicana, con el dogal de la dependencia, ayudado por la paraplejía calderonista.

Hasta hace poco se quiso ocultar oficialmente la recesión detrás de la tasa media de crecimiento de 1.3 por ciento en 2008 y que fue la peor de América Latina y el Caribe. O casi, pues su nivel es comparable al registrado por los países más humildes de la región: fue igual a la de Haití y apenas mejor que la de San Vicente (1 por ciento) y Jamaica (0.0 por ciento). En cambio, fue lamentable si se compara con las de las naciones similares a la nuestra, por cierto, gobernadas por los detractores del fundamentalismo neoliberal que, en alguna medida, se han distanciado del neoliberalismo, del “consenso” de Washington: Argentina se expandió 7 por ciento; Bolivia, 6.2 por ciento; Brasil, 5.1 por ciento; Ecuador, 6.5; Venezuela, 4.8 por ciento.

En 2009 México mantendrá ese lugar de honor. En octubre de 2008 el Fondo Monetario Internacional (FMI) le pronosticaba una tasa de 1.8 por ciento; en enero de - 0.3 por ciento y, recientemente, una caída del orden de 3 a 3.5 por ciento. Hacia octubre, el Banco de México estimaba una tasa de 0.5 a 1.8 por ciento, mientras Hacienda se obstinaba en su nivel de crecer 3 por ciento. En enero ya aventuraba una contracción de 0.3 por ciento y el otro de 0.0 por ciento. Después bajaron sus expectativas hacia un 3 por ciento. Ahora el Banxico sugiere que será negativa en 3.8 o 4.8 por ciento. Hacienda guardó prudente silencio.

Según las evidencias, los pronósticos no son la especialidad del Banxico ni Hacienda. ¿Cuál será? Esas casas necesitan una limpieza de chicago boys.

En sentido estricto, la desaceleración del crecimiento se inicia en el primer trimestre de 2008, se acelera en el segundo y en el tercero ya era evidente la pendiente hacia el precipicio. En el último trimestre ya estaba en caída libre, al retroceder 1.6 por ciento. En el primero de 2009 cae como plomo en la insondable recesión, cuyo fondo es impredecible, al igual que el tiempo de su permanencia en el mismo y el ritmo en que saldrá de tan incómodo lugar.

La tasa de -7 o -8 por ciento es similar al observado en el segundo, tercero y cuatro trimestre de 1995, cuando decreció 9.2 por ciento, 8 por ciento y 7 por ciento, respectivamente.

Ese año infausto cuando promedió una tasa negativa de 6.2 por ciento, la peor de la posguerra, y debió arrojarse al neoliberalismo al basurero de la historia.

Pero las elites son obstinadamente suicidas, pues les resultaba rentable. Lo novedoso es que será una gran recesión inflacionaria posdevaluatoria y especulativa, con un severo déficit externo y deterioro fiscal, sin flujos de capital, más allá de los especulativos, fenómenos que no se habían observado anteriormente. ¿Esos desequilibrios pueden considerarse como “fortaleza” financiera? Para promediar de 3.8 a 4.8 por ciento en 2009 existen dos opciones: que la maltrecha economía empiece a recuperarse de su estado comatoso y se reanime a partir del segundo trimestre y en el último se ubique ligeramente por encima de cero por ciento, o todos los trimestres sean negativos acercándose al cero al final del año. Pero la acotación del Banxico fue prudente: su estimación no considera la crisis de la influenza. No sería exagerado suponer que al agregarla en el segundo trimestre la economía se despeñe aún más hacia el -10 por ciento.

Aun sin esa eventualidad, ninguno de los indicadores que definen la tendencia de la economía muestran algún punto de inflexión: los índices globales de la economía para febrero, peores a los meses anteriores, fueron: el total -10.8 por ciento; el primario, -7.1 por ciento; el secundario, -13.2 por ciento, y el terciario, -9.6 por ciento. Los de la actividad industrial: el total -13.2 por ciento; el manufacturero, -16.1 por ciento; el eléctrico, -6.5 por ciento; la construcción, -11.3 por ciento; la minería, 7 por ciento. Para enero, todos los componentes de la inversión, maquinaria y equipo nacional y extranjero y en construcción muestran el mismo destino. Para febrero las ventas al mayoreo y al menudeo, 10 por ciento y 8.6 por ciento. Para marzo, las tasas anuales de las exportaciones totales declinaron 25 por ciento; las petroleras, 62.4 por ciento; las no petroleras, 15.7 por ciento, y hacia Estados Unidos, 29 por ciento. Los ingresos presupuestarios del sector público en el primer trimestre decrecieron 9.1 por ciento, los petroleros del gobierno federal, 38 por ciento; los tributarios, 11.4 por ciento; el impuesto a la renta, 11 por ciento, el Impuesto al Valor Agregado, 21 por ciento. La recaudación refleja el desmoronamiento de la producción, la inversión, el consumo y el crecimiento.

Sin embargo, no deberá extrañarnos que el desfondamiento económico sea más grave que el supuesto por Ortiz y que enmudeció a Carstens y Calderón, y entonces pueda compararse con el peor del siglo XX –no hay que olvidar que por la Revolución Mexicana no hay registros del crecimiento en 1911-1920–: el de 1932, cuando la economía se derrumbó, 14.8 por ciento.

¿Se recuperará la economía en 2010, en el nivel esperado por el Banxico? Es obvio que no será en 3.6 por ciento como pronosticaba Hacienda en 2007 y 2008 y nada garantiza que será como predice Ortiz.

Dependerá de lo que suceda en Estados Unidos, dada nuestra dependencia, y el FMI supone que su reactivación se iniciaría en la segunda mitad de 2010, con una tasa anual de cero por ciento. Su deflación durará alrededor de 30 meses, pese a su política contracíclica, el recorte de réditos de referencia en 20 meses, que los ubicaron en su nivel mínimo nominal y real negativo (en julio de 2007 era de 5.26 por ciento, en octubre de 2008 de 0.97 por ciento y en marzo de 2009 de 0.18 por ciento), y el billonario gasto público, que elevó el déficit fiscal tres veces, de 2007 a 2008 (de 310 mil millones de dólares a 928 mil millones) y llegará a 1.5 billones en 2009.

Ni el recorte de los réditos iniciado por el Banxico apenas en noviembre pasado ni el gasto público programable, ni las otras medidas lograron atemperar el desplome, como decían los calderonistas. A menos que esperaran una contracción de más de 10 por ciento y no de 7.5 u 8 por ciento. La tendencia de los indicadores, empero, los desmienten y, si acaso dan algún resultado, éste sería a finales de 2009 o la primera mitad de 2010 y no es aventurado decir que tendremos dos años de tasas negativas.

Aun aceptando los cálculos de Ortiz, será un cuatrienio de “crecimiento” cero (0.0 por ciento-0.3 por ciento). Pero será peor. Quizá la reactivación se atisbe hacia 2011 o 2012, cuando abran la llave del gasto para tratar de impedir su derrota electoral.

El calderonismo será un sexenio más perdido, el segundo panista. Serán 30 años de graves retrocesos económicos y sociopolíticos si sumamos los neoliberales priistas. O 36 con el retorno priista o cualquier otro partido estatal, porque ni el Partido de la Revolución Democrática tienen nada que ofrecer; simboliza el colapso de un proyecto de nación.

¿Ese espeluznante fantasma cruzó por la mente de Ortiz cuando dijo que “la severidad de esta recesión es sin duda la peor desde la posguerra”? (sic). Si fue así y le dio pavor decirlo, le asiste la razón. A cualquiera aterraría. Sobre todo porque sería el testimonio que las políticas públicas, incluyendo las del banco central, que han sido absolutamente inservibles, lo mismo que el gobierno calderonista. Pero dudo que eso le intranquilice. Quizá en un país civilizado hace tiempo Ortiz y Carstens ya hubieran acrecentado las cifras del desempleo. Incluso Calderón mismo ya se hubiera visto obligado a renunciar como lo hizo a finales de enero Geir Haarde, primer ministro islandés, abrumado por la crisis económica. Pero somos parte del trópico, tierra fértil de los esperpentos de cinismo sicalíptico.

Quizá el horror soterrado de Ortiz esté en otro lado cualitativo: que el colapso del neoliberalismo aborigen y el despotismo oriental calderonista y del sistema político mexicano pueda provocar el estallido social. ¿Qué opción le queda a una sociedad sacrificada con el genocida proyecto neoliberal de nación sin expectativas futuras? La historia y, en especial la latinoamericana, demuestra que la única salida que le queda es la revuelta que ni los militares han sido capaces de contener cuando se libera la cólera del pueblo humillado.

Artículo aparecido en el Blog San Luis Peje si

Artículo aparecido en el Blog San Luis Peje si

PROCAMPO

15 AÑOS DE CORRUPCIÓN Y ……

SIGUE LA MATA DANDO


Se acaba de destapar una “cloaca” más del Sistema Político Mexicano, instituida desde que por intereses propios, de Grupo y del Sistema Financiero Internacional (USA concretamente), se decidió integrarse PRIMERO a un tratado de libre comercio totalmente desfavorable para nuestro país (como estado tercermundista poco competitivo) y SEGUNDO, aceptar a “pie juntillas” la integración al Esquema Neoliberal liderado por USA, que dentro de sus compromisos se encontraba la apertura sin restricciones al Comercio Internacional, la Autonomía de Gestión del Banco de México y por lo tanto la abierta gestión Financiera en México, la prohibición de la “autoprotección” a la apertura comercial, incluido el Sector Agropecuario e Industrial, razón por lo cual se quiso “proteger” al Campo (débilmente) con esta “Ley de Capitalización del Procampo” (sic), mediante el otorgamiento de subsidios, mismos que fueron a parar principalmente a las manos menos debidas, dada nuestra corrupción política endémica.


Baste señalar que el Artículo 5º de dicha Ley establece que;


Artículo 5o. Podrán beneficiarse del Sistema todos los productores inscritos en el padrón del PROCAMPO que cumplan sus reglas de operación y conforme a la disponibilidad de recursos del Sistema, sin distinción de aquéllos que se encuentren en cartera vencida u otros antecedentes crediticios restrictivos.


Tendrán prioridad los beneficiarios del PROCAMPO: de menor ingreso; que se encuentren debidamente asociados y organizados; quienes tengan 5 hectáreas o menos; las mujeres; y los grupos indígenas.


Los beneficiarios del PROCAMPO podrán obtener simultáneamente, recursos de otros programas, previo cumplimiento de la normatividad que al efecto expidan las dependencias federales, estatales o municipales que correspondan.


La prensa diaria ha estado dando a conocer información sobre el Listado de Beneficiarios, en los que se incluyen Políticos y/o sus Familiares, Integrantes del “Crimen Organizado”, y/o sus familiares, pero esos “Flashes” más bien son mediáticos sin entrar de lleno en lo corrupto de tales otorgamientos de subsidios y si existe o no un delito, que estamos ciertos de que sí, y que el Congreso de la Unión debe tomar nota y obrar en consecuencia. YA BASTA DE TANTA CORRUPCIÓN.-


Para muestra basta un botón:




Durante el ejercicio de 2006/2008, la Señora Marcia Matilde Altagracia Gómez Tonella, junto con sus hermanas Lucía, Sofía y Adriana, recibieron $256,328.00 por apoyo del programa Procampo tradicional y fríjol pinto nacional por 21 hectáreas de cada una, (No incluye el ciclo Otoño/Invierno 2008), según datos de “Subsidios al campo en México”. Estos subsidios según la Ley Agraria, sólo se otorgan a Pequeños Propietarios, Ejidatarios y/o Comuneros, y sólo se pagan con documentos para abono en cuenta de cheques por montos de $25,000.00 o más, y para pagos menores no se requiere tener cuenta de cheques. (Esta aclaración se hace porque los pagos a estas personas no son mayores de $20, 627.00 para cada ocasión o predio de los cuatro susodichos.


 

 


Serán pequeñas propietarias ejidatarias, Comuneras, o Agricultoras Nylón con derecho a PROCAMPO esta Persona y sus tres hermanas, o sólo son Familiares de la Primera Dama … ?????


Es necesario tomar en cuenta, lo que el Código Penal Federal establece respecto al uso abusivo de funciones y el Tráfico de Influencias de los Servidores Públicos en sus Artículos 220 y 221.

Artículo de Boaventura de Souza Santos

Artículo de Boaventura de Souza Santos

¿La izquierda es burra?

 

Boaventura de Sousa Santos

Carta Maior

 

Traducido por Antoni Jesús Aguiló y revisado por Àlex Tarradellas

 

 

La frase «la izquierda es burra» es autoría de Fernando Henrique Cardoso (FHC), sociólogo de renombre internacional y Presidente del Gobierno de Brasil entre 1995 y 2003. Se hizo famosa por el simplismo con el que descalificaba a los adversarios de las políticas neoliberales de su gobierno. Curiosamente, estas políticas descalificaban todo lo que él había escrito como sociólogo, lo que le llevó a pronunciar otra frase que se hizo igualmente famosa: «olviden todo lo que escribí».

Tuve ocasión de discutir con él el significado de la frase sobre la izquierda. Discrepaba de su sentido más obvio y me intrigaba su arrogancia. Para FHC, la frase tenía varios significados: la izquierda todavía no había entendido que el neoliberalismo era la única solución para la economía mundial y la mejor garantía contra las propagadas crisis del capitalismo; el principal líder de la izquierda, Inácio Lula da Silva, era un obrero ignorante sin preparación para gobernar el país; la izquierda estaba minada por el fraccionalismo y nunca se uniría —al contrario que la derecha— para asumir el poder. Trágicamente, para FHC y sus aliados la frase resultó ser errónea en todos sus significados desde la elección de Lula hasta la crisis del por ahora difunto neoliberalismo —¿resucitará?—.

La frase, sin embargo, quedó como uno de los fantasmas de la izquierda brasileña, como si ésta tuviera que demostrar en cada momento que no era burra y como si la misma losa no pesara, por otras razones aunque con la misma justificación, sobre la derecha, finalmente la perdedora. Es sabido que los fantasmas, al igual que los espíritus, atraviesan tiempos y fronteras. De la misma manera que discrepé de la caracterización simplista de la izquierda brasileña, discreparía de ella si se la aplica a la izquierda portuguesa. No obstante, ante los actos electorales que se aproximan, me pregunto si, a título preventivo y como duda metódica, no tiene sentido plantear la cuestión: ¿la izquierda portuguesa es burra? O mejor, en los próximos actos electorales, ¿quién acabará por ser menos burra, la izquierda o la derecha?

Al contrario que los confusionistas habituales, no tengo dudas de que hay izquierda y derecha. Tanto la una como la otra son plurales, están divididas en varios partidos y en varias tendencias dentro de cada partido. Si tomamos como referencia las últimas elecciones al Parlamento Europeo y tal vez la mayoría de los actos electorales celebrados desde el 25 de abril de 1974, los portugueses votan mayoritariamente a la izquierda. De algún modo, la idea de solidaridad social se ha superpuesto a la de darwinismo social, la idea de un Estado protector a la de un Estado depredador, la idea del bien público a la del interés privado. Y si es verdad que la izquierda gobernante ha frustrado consistentemente las expectativas que derivan de estas ideas, no es menos cierto que los portugueses se han empeñado en creer que esto no es una fatalidad ineludible y que la derecha no ofrece una alternativa excepto como último recurso.

De ahí que las frustraciones con la izquierda gobernante se hayan traducido menos en el crecimiento de la derecha que en el crecimiento de las opciones por la izquierda hasta ahora no gobernante, un fenómeno inédito en la Europa de hoy. A la luz de esto, a menos que los portugueses se sientan en una situación desesperada, podemos concluir que, si en las próximas elecciones gana la derecha, la izquierda es más burra que la derecha.

En las condiciones portuguesas, la izquierda corre el riesgo de ser más burra que la derecha por dos razones principales: por un lado, por confundirse con la derecha; por dividirse hasta el punto de no poder unirse en lo principal: impedir la elección de un nuevo gobierno de derecha. Teniendo en cuenta lo dicho arriba, cuando la derecha trata de confundirse con la izquierda —lo que ha pasado con frecuencia— corre siempre menos riegos que cuando la izquierda se confunde con la derecha. Por otro lado, la derecha tiene una historia unitaria mucho más consistente que la izquierda. Para que estos riesgos no se concreten, las izquierdas tienen que mostrar a los portugueses que el corazón de la esperanza sigue latiendo más fuerte que el corazón del desespero. No es una tarea fácil, pero tampoco imposible. Y esto que es válido para las elecciones legislativas es igualmente válido para las elecciones municipales. En lo que respecta a estas últimas, el caso de Lisboa será paradigmático. Parece obvio que sólo por desespero se puede votar al candidato de la derecha. A su vez, el candidato principal de la izquierda es uno de los políticos más brillantes de la nueva generación de líderes de izquierda, sólo comparable al líder de la izquierda más innovadora de la última década. Si él saliera derrotado en los próximos comicios, obviamente la izquierda es burra. Espero vivamente que no sea el caso.

Artículo original publicado el 30 de julio de 2009.