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Artículo de Ricardo Rocha

Artículo de Ricardo Rocha

Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
30 de abril de 2009
 
 
 
 
México aterrado
 

 

 

 

De todos los miedos, el miedo: a la muerte. Que es el que corre más rápido: de cubreboca a cubreboca; de unos ojos a otros en los altos del semáforo; que está presente en todas las pantallas de televisión; que viaja veloz por la red; que se escucha machaconamente en la radio, porque ya nadie habla de otra cosa y que se hace pánico en las miradas del elevador si a alguien se le ocurre toser o, peor aún, estornudar.

El miedo está ya en todas partes. Y se ha hecho imágenes inéditas: una ciudad tan desolada, tan encerrada en sus casas, que se extrañan los automóviles en calles y avenidas; el virus del miedo se materializa en el silencio de los estadios, en el vacío de los restaurantes y en la nada de los foros de la música y el teatro ahora mudos.

 

Un miedo tan grande que ya no cupo aquí adentro. Y voló más allá de nuestras fronteras y los límites de la razón: Cuba y Argentina no quieren saber nada de nosotros y suspendieron todo contacto aéreo; en Chile fumigan a las Chivas antes y después del partido y la gente les saca la vuelta en las calles; en Londres, al joven Vela —que de por sí no jugaba— lo encierran en su casa para que no los contagie; de Europa y Estados Unidos recomiendan de plano no venir. Y un círculo de repudio nos empieza a aislar del mundo. Lo dicho: apestados.

 

Y mientras tanto, el otro virus, el de la incertidumbre, también sigue creciendo y expandiéndose: ¿cuáles los nombres de los muertos y los infectados y dónde están? ¿Ahora resulta que nada más siete murieron por el virus de influenza porcina? ¿De verdad, era para tanto? ¿De qué tamaño es realmente el enemigo? ¿Por qué sólo aquí se mueren sus víctimas? ¿Por qué si se trata de un virus porcino no se manifiesta en el campo y sí en cambio en las ciudades? ¿Quiénes ganan con esta crisis? ¿Cuándo terminará el periodo de emergencia? ¿Y luego?

 

Nadie parece saberlo. El país no estaba listo. No sólo para enfrentar este virus de la influenza porcina. Tampoco lo estuvo para enfrentar otros demonios: ni la crisis financiera ni la económica ni la social derivada de las otras. Ya decíamos que México lleva un rato inerme y enfermo.

 

Por lo pronto, ya hay otra epidemia, para la que tampoco nos estamos preparando: los efectos devastadores de miles de pequeñas y medianas empresas quebradas y cerradas; de cientos de miles de nuevos desempleados que ya no volverán al trabajo; de pérdidas gigantescas en todo el territorio, pero más aún en una ciudad marcada como de alto riesgo. En suma, el ahondamiento exponencial de una crisis económica que ya de por sí era extremadamente severa. Un fenómeno global y local que nos cancela el futuro. O que, en el mejor de los casos, lo cuestiona dolorosamente.

 

Y en consecuencia, una nueva plaga de depresión colectiva, con dos etapas de la enfermedad: primero, la invalidez, el desamparo y la indefensión; luego, el descontento, la irritación y la rabia tanto tiempo contenidos. Una pandemia para la que la única vacuna sería un liderazgo fuerte, creíble e indiscutible. Así que, en eso, tampoco estamos preparados.

 

Mientras tanto, el miedo sigue creciendo.

Artículo de Rogelio Ramírez de la O

Artículo de Rogelio Ramírez de la O

Rogelio Ramírez de la O
Peso fuerte y economía débil
29 de abril de 2009
 
 
 
 
 

 
 


La caída del peso en un solo día de reconocimiento oficial de la epidemia echó por la borda los más de 22 mil millones de dólares invertidos por las autoridades desde octubre pasado para apuntalar al peso. Eso demuestra lo fútil de usar deuda externa para evitar que el mercado ajuste el peso según sus propias percepciones. Tratar de influir en esas percepciones con cuantiosos volúmenes de dinero prestado siempre acabará mal.

Desde luego, en el corto plazo es posible e incluso factible que con grandes créditos, tanto de la Reserva Federal estadounidense (Fed) como del Fondo Monetario Internacional (FMI) por 30 mil y 47 mil millones de dólares respectivamente, el peso pueda transitoriamente —por ejemplo, antes de las elecciones de julio— ubicarse entre 12 y 13 unidades por dólar. Pero sería un dólar subsidiado con deuda pública.

Ahora bien, cuando el gobierno está dedicado a defender el tipo de cambio no puede hacer muchas otras cosas y menos gastar en obra pública. Esto, porque dicho gasto provoca preguntas de las agencias calificadoras sobre el posible déficit fiscal, a sabiendas de que la recaudación se está cayendo por la caída de la actividad. Eso contradiría la pretensión de un peso fuerte.

Así, a pesar de que ofreció ejercer el gasto presupuestado de forma acelerada para estimular la debilitada economía, el hecho es que no lo está haciendo. No sólo se han cancelado grandes proyectos, como Punta Colonet, por falta de financiamiento privado. También se declaró desierta la licitación de la red carretera del Pacífico. Y la prensa informó que en enero y febrero, el avance que tiene la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en el proyecto de construcción y modernización de carreteras fue apenas 1.2%, y eso de una meta tan modesta como 747 kilómetros.

Y la evidencia de cifras apoya lo anterior. El índice de actividad económica cayó 9.5% en enero y la producción industrial 13.2% en febrero. Un indicador de la falta de obra pública es el desplome de la construcción en enero y febrero, de 11.3% en el dato más reciente.

Lo anterior contradice uno de los 25 puntos del llamado Acuerdo en Defensa de la Economía de enero pasado, es decir, acelerar el programa nacional de infraestructura por 570 mil millones de pesos. Otro punto de este acuerdo fue que Banobras “garantice” la ejecución de los proyectos con participación privada contemplados para 2009.

De ahí que no debe sorprender que la encuesta de la firma KPMG haya mostrado que 77% de los empresarios encuestados piensa que los planes oficiales anticrisis en ese acuerdo no ofrecen ningún apoyo a las empresas.

Si se quisiera apoyar la economía deben aplicarse otras medidas. Una sería dejar que el mercado fije el tipo de cambio y no malgastar reservas tratando de sostenerlo artificialmente. En segundo lugar, apoyar a las empresas endeudadas en dólares porque emplean a mucha gente, pero el apoyo debe ser transparente, sin subsidio y garantizado con las propias acciones de las empresas. Tercero, para verdaderamente apoyar a las empresas, derogar el IETU que ahora resulta en una carga onerosa tanto económica como administrativa. Cuarto, para apoyar la actividad económica, reducir el IVA a 10%.

Por supuesto que habría un sacrificio fiscal cuando el ingreso federal ya está cayendo. Pero sostener el peso y otras acciones anunciadas son también un sacrificio y aumentan la deuda pública. Más aún, con la economía más débil la recaudación se caería todavía más de lo esperado. Aún es tiempo de cambiar de rumbo.

 

 

 

rograo@gmail.com

 

 

 

Analista económico

Artículo de Fermín Alejandro García

Artículo de Fermín Alejandro García

FERMÍN ALEJANDRO GARCÍA

En el año 2003, en el estado de Puebla se registró el vector de mujeres con más casos de infección de sida en el país, y por órdenes del entonces titular de la Secretaría de Salud (Ssa), Jesús Lorenzo Aarún Ramé, se decidió ocultar la información y sostener que en la entidad “no pasa nada”, que todo estaba controlado, y a lo mucho, se autorizó una pobre campaña de prevención de contagio de VIH.

Este comportamiento de ocultar la realidad ha sido una constante de la Ssa en por lo menos en las dos últimas décadas. Los casos más notables fue cuando a principios de los 90 empezó a crecer la incidencia de contagios de VIH y se decía que en Puebla no era grave el número de infectados;  y el otro, cuando hubo una epidemia de cólera y de los primeros enfermos los reportes oficiales decían que tenían una gastroenteritis menor, que no tenían la bacteria vibrio cholerae.

Con ese antecedente vale la pena preguntarse: ¿No está nuevamente la Ssa ocultando información; ahora en torno a la influenza porcina?

¿Es creíble que en Puebla no haya contagios, cuando el problema está en entidades vecinas como Hidalgo, Veracruz, el estado de México y el Distrito Federal?

¿Qué se gana o que se pierde ocultando información de un problema de salud que se originó en el extranjero, que lo mismo hay contagios en Canadá, Estados Unidos o la Gran Bretaña?

¿Qué acaso las autoridades creen que con un decreto se frena un problema epidemiológico?

Resulta absurdo que hasta ahora en Puebla no haya un solo caso de influenza porcina, cuando el estado tiene zonas conurbadas o integradas en una misma región, como ocurre con franjas de asentamientos humanos ubicados entre lo que es el Distrito Federal, estado de México y territorio poblano; o entre Tulancingo, Hidalgo, y Huauchinango, en el caso de la entidad poblana. Para nadie es desconocido que es alta la cantidad de ciudadanos que diariamente, semanalmente o mensualmente viajan entre la capital del país y municipios de Puebla por cuestiones laborales, de estudio, familiares o de entretenimiento.

No es entendible que no haya contagios en Puebla cuando el estado tiene un alto grado de desnutrición y la población con ese problema es la más vulnerable frente a la propagación del virus H1N1, que ha causado la presente crisis de salud pública.

Lo grave de todo esto es que las autoridades de la Ssa no han podido explicar de manera convincente por qué en Puebla no hay contagios.

Y no es que este columnista desee que haya gente con influenza porcina en Puebla, sino que la información oficial hace sospechar de que por enésima vez se esté recurriendo a la equivocada estrategia de mentir, de ocultar datos, de maquillar cifras, de decir “aquí no pasa nada”.

Dicho comportamiento no es privativo de la Ssa, sino de todas las instancias oficiales del Poder Ejecutivo. Se dice que no hay crimen organizado en Puebla, pero el caso es que ya se presentaron ejecuciones, operativos del Ejército y es notorio el manejo de dinero mal habido en la compra de mansiones, autos o joyas suntuosas que la mayor parte de la población no puede adquirir.

Se dice que los efectos de la crisis económica en Puebla no son tan graves, pero empresas consultoras han presentado estudios de que en la entidad, desde hace seis años, todos los días ha quebrado una micro o mediana empresa. Y la migración hacia Estados Unidos cada vez aumenta más y se nota la quiebra de decenas de comercios.

Se dice que en Puebla el agro se encuentra produciendo y progresando, pero las cifras del Inegi muestran que casi el 50 por ciento de las tierras productivas ya fueron abandonadas por labriegos que prefieren migrar a Estados Unidos, ser vendedores ambulantes o pedir dinero en las calles en lugar de dedicarse a una actividad que no les resuelve su problema de falta de ingresos económicos.

Se dice que en Puebla no hay transgénicos, pero empresas trasnacionales están repartiendo semillas entre labriegos poblanos.

Se dice que no hay casos de personas infectadas por la influenza porcina en Puebla, pero el caso es que hay enfermos y muertos por neumonía cuando estamos en una época en que supuestamente bajan los males respiratorios.

Yo la verdad no entiendo lo que está pasando.

O este tecleador forma parte de los escépticos que ya no creen en las buenas noticias o estamos ante otro caso de mentiras oficiales.

Artículo de Ricardo Rocha

Artículo de Ricardo Rocha

Ricardo Rocha
Detrás de la Noticia
28 de abril de 2009
 
 
  
 
 
 
México enfermo
 

 

Y no se trata únicamente de esta influenza porcina y porfiada que se ha hecho sicosis y que revela el tamaño de nuestros miedos. Las enfermedades de la nación son crónicas y llevan ya mucho tiempo.

Si lo comparamos con un cuerpo humano, el país tiene un grave problema de huesos, de estructuras que no han podido reforzarse porque siempre andamos en superficialidades. Así, continúan sin acometerse los grandes pendientes: una reforma del Estado que —entre otras cosas— reequilibre los contrapesos entre los tres poderes de la Unión y acabe con aberraciones como la de que el procurador general de justicia sea empleado servil del presidente; el diseño e implementación de un modelo económico propio que redistribuya el ingreso, que atenúe la polarización entre los muchos que tienen poco y los pocos que tienen mucho; y una gran revolución educativa que corresponda a la era global del conocimiento y acorde a nuestros peculiares retos científicos y tecnológicos.

 

Entre otras cosas, para no pasar vergüenzas como eso de que el señor Carstens ande limosneando 200 milloncitos de dólares para comprar laboratorios que nos permitan identificar al virus mortífero que ahora nos persigue.

 

Por supuesto que la contingencia es grave, pero lo es más por nuestros órganos ineficientes, por nuestras esclerosis múltiples y por las heridas tan profundas como las de 88 o 2006, que todavía no cierran. Por eso el impacto de la influenza es todavía mayor. De ahí los ojos del desconcierto tras el cubrebocas que ya se ha hecho paisaje urbano en nuestras ciudades semidesiertas.

Más aún con la amenaza de aislarnos globalmente ahora que México fue identificado como el foco viral que alarma igual en Estados Unidos que en China, en Suecia, en Brasil o en Nueva Zelanda. Ya sólo eso nos faltaba, que la Organización Mundial de la Salud nos declare en cuarentena y nos aplique un cerco sanitario para apartarnos, como apestados, del resto del planeta.

 

Por cierto, es más que legítimo preguntarnos: ¿Por qué México? ¿Es verdad que expertos en inmunología alertaron a tiempo y nadie hizo caso? ¿Acaso no hay responsabilidad oficial alguna?

 

Por lo pronto, el asesino invisible sigue matando mexicanos en porciones crecientes de territorio. Y no hay quien pueda detenerlo. Una cuarta plaga, después de las crisis financiera, económica y social que todavía estamos padeciendo. Una prueba de fuego para nuestros gobiernos. Una epidemia de efectos devastadores, sobre todo para los más pobres. Y es que este país, desde hace tiempo, está muy enfermo.

Peligro para todos, tomar precauciones a tiempo.

Peligro para todos, tomar precauciones a tiempo.

Artículo de Victor Hernandez en el Sendero del Peje

Artículo de Victor Hernandez en el Sendero del Peje

Calma; los vamos a allanar

Por Víctor Hernández
26 de Abril, 2009 - 00:00

La crisis de pánico que se desató en varias personas por la alerta de influenza se debió en parte al mal manejo de la información por parte de las autoridades de salud (que se esperaron horas para cancelar clases pero dando realmente pocos detalles al respecto, por ende dejando a la gente especulando al respecto) y en parte porque diversos medios pretendieron convertir a esta alerta de GRIPE en algo que no es (no se trata de una epidemia de ebola o de anthrax, pues).

Ayer, cuando ya era claro que el pánico se estaba saliendo de control sin necesidad, Felipe Calderón, quien durante todo el viernes no dio la cara--mientras que Marcelo Ebrard sí lo hizo--sale a decirle a la gente que guarde la calma.

Luego de decirle a la gente que la influenza porcina es curable--algo que debió haber subrayado una y otra vez desde el jueves el gobierno federal--y que hay suficientes antivirales para tratar a los pacientes contagiado, Calderón dijo lo siguiente:

"El gobierno federal a mi cargo no dudará un momento en tomar todas las medidas necesarias para responder con eficacia y con oportunidad a esta epidemia respiratoria"

(Paréntesis para hacer notar algo muy jocoso: Noten como por alguna razón tiene que repetir que el gobierno federal está a su cargo. O la gente no se la cree, o no se la cree él).

Bueno, pues esto de la calma lo pidió Calderón horas después de que el Diario Oficial de la Federación publicara un decreto en el cual se le da a la Secretaría de Salud el poder para ordenar allanamientos para "control y combate" de la influenza.

El artículo dos del decreto establece que la instancia a cargo de José Ángel Córdova Villalobos podrá autorizar "el ingreso a todo tipo de local o casa habitación para el cumplimiento de actividades dirigidas al control y combate de la epidemia."

Esto tiene varios problemas. Para empezar, el decreto no dice cómo o quién ejecutará los allanamientos. ¿La policía local? ¿La PFP? ¿El ejército?

En segundo lugar ¿bajo qué circunstancias ordenará la SS un allanamiento? ¿Con una denuncia anónima? ¿Cuando un paciente enfermo no quiera ir al hospital? ¿Cómo?

Pero además: si hasta Calderón dice que la influenza porcina tiene cura ¿Qué necesidad hay poner un permiso de allanamiento? Ahora sí que ni que fuera ebola o anthrax.

Y OJO: NO estoy diciendo que no se debe hacer todo lo posible por curar a la gente y eliminar la epidemia. Lo que no ayuda a que la gente guarde la calma es decirle que si la SS lo dice, se puede meter a su casa bajo el pretexto del combate a la influenza. "Hola, guarda la calma; te vamos a allanar."

Vaya manera de tranquilizar a la gente. Más bien van a ser millones de mexicanos los que van a pensar que lo que busca Calderón es usar a la influenza de pretexto para terminar de imponer el régimen fascistoide que no le han dejado que imponga usando de pretexto a la "guerra" contra el narco.

PD: OJO: esto de los allanamientos es algo muy serio. No se si lo hicieron sin darse cuenta o con toda la intención, pero lo que están haciendo realmente raya en la violación de la constitución. De nuevo ¿cómo le va a hacer la SS para saber a qué casas habitación meterse sin que se los autoricen?

PD2: No me equivoqué cuando dije que la gente iba a pensar mal con este decreto. El sitio de internet de Reforma también dio a conocer ayer lo de los allanamientos, PERO con palabras más bonitas para que no se viera tan feo. No importó. De todos modos se dio cuenta la gente de lo que estaba pasando. Uno de los primeros comentarios de lectores de Reforma al respecto fue el siguiente: "No tengo claro: la epidemia es para preocuparse o no? Creo que se envian demasiados mensajes contradictorios. Y por otra parte que quiere decir esto: que se suspenden las garantias individuales por lo menos para las autoridades de la SSa? Pueden entrar a mi casa y aislarme si alguien informa que tengo sintomas de la enfermedad?!!"

PD3: Le peguntaron ayer al secretario de salud federal, José Ángel Córdova Villalobos, por qué solamente se ha muerto gente por la influenza porcina en México pero no en Estados Unidos siendo que es el mismo virus. Respondió que porque el virus es nuevo en México. Lo que no dijo es que son tan pocos los casos de influenza porcina que se han dado en Estados Unidos que virtualmente también es nuevo para Estados Unidos.

PD4: el blog de esta columna en http://victorhernandez.senderodelpeje.com

PD5: Ya se rumoraba que Felipe Calderón estaba "salado". Pero ahora un lector de SDP nos da la explicación política de por qué Calderón está salado: porque es salinista.

PD6: Yo creo que sí vale la pena empezar a decir a todo el mundo por email, celular, o de viva voz que Calderón está salado, y por ende es de mala suerte votar por el PAN y por el PRI. Digo, ¿Qué más evidencia quieren que la muy lamentable situación en la que esos dos partidos tienen al país? A ver si el Maestro Pomponio se chuta una listita de ejemplos de lo salado de Calderón para empezar a reenviarla a todo el mundo.

Crisis sanitaria: dimensiones e implicaciones

Crisis sanitaria: dimensiones e implicaciones

En una conferencia de prensa realizada en la residencia oficial de Los Pinos, el titular de la Secretaría de Salud federal, José Ángel Córdova Villalobos, señaló que hasta el momento se han registrado en el país 81 muertes probablemente relacionadas con el brote del nuevo virus de influenza porcina –identificado el pasado viernes– y señaló que se encuentran internados unos mil 300 pacientes con los síntomas de esta enfermedad. Ante ello, anunció que las actividades escolares de todos los niveles, así como los servicios de guarderías, se suspenderán hasta el próximo 6 de mayo en el Distrito Federal, el estado de México y San Luis Potosí, entidad esta última en la que se han contabilizado cinco muertes vinculadas con la gripe porcina. Durante la misma reunión, el titular de la Secretaría de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, informó que no se suspenderán las actividades productivas en el país frente al brote de influenza.

Además del aspecto estrictamente sanitario, la presente emergencia tiene una inocultable dimensión económica, y es obligado señalar que el objetivo del gobierno federal de no parar las actividades productivas en las zonas afectadas por el virus se enfrentará al temor y la incertidumbre que acusan amplios sectores de la población. En un momento en que México padece los efectos de una grave crisis financiera de escala planetaria, la reactivación de la economía y el mercado internos se presenta como medida por demás necesaria. Este objetivo, sin embargo, se complica cuando los habitantes de la capital y los municipios conurbados –zona donde buena parte de la actividad económica se concentra en el comercio y los servicios– se resisten a salir a la calle ante el temor de contraer la enfermedad.

Es claro, por lo demás, que la crisis sanitaria que hoy se vive en México y en algunas regiones de Estados Unidos constituye en sí misma un factor de riesgo para la economía nacional y mundial: vale la pena recordar las estimaciones realizadas el año pasado por el Banco Mundial, en el sentido de que una pandemia de influenza significaría la pérdida de unos tres billones de dólares y redundaría en una caída cercana a 5 por ciento del producto interno bruto global. Las autoridades del país deberán tener estas consideraciones en mente y encontrar una manera de equilibrar las medidas adoptadas para solucionar la emergencia sanitaria con la necesidad de alentar el crecimiento económico.

En otro orden de ideas, no puede dejar de advertirse que el decreto emitido ayer mismo por el Ejecutivo federal y publicado en el Diario Oficial de la Federación –que, entre otras cosas, faculta a las autoridades sanitarias para aislar a a los posibles infectados por el virus de la influenza porcina y a ingresar “a todo tipo de local o casa habitación para el cumplimiento de actividades dirigidas al control y combate de la epidemia”– pudiera tener efectos contraproducentes en los ámbitos político y social. Nadie puede negar la pertinencia de que en una situación de emergencia como la presente las autoridades adopten medidas orientadas a llevar a cabo sus tareas de manera más eficiente, sobre todo cuando está en juego la salud de la población. No obstante, esto no puede ni debe pasar por medidas que, en caso de no ser manejadas con la transparencia y el cuidado que se requiere, pudieran provocar un comprensible descontento entre la población e incluso redundar en acciones violatorias de los derechos y las libertades ciudadanas.

En suma, la actual emergencia sanitaria plantea la necesidad de que las autoridades de todos los niveles de gobierno exhiban sensibilidad, mesura e inteligencia, así como comprensión cabal de todas las dimensiones y de los impactos de la problemática que se enfrenta, y que actúen en consecuencia.

Artículo de José Agustín Ortíz Pinchetti

Artículo de José Agustín Ortíz Pinchetti

El Despertar

Cananea

José Agustín Ortiz Pinchetti
E

n Cananea está abierta una herida por la que puede verse la decadencia de nuestra República. La población en la extremadura sonorense está rodeada de desiertos. Algún día próspera, agoniza hoy después de 21 meses de huelga. Las autoridades federales por instrucciones de Calderón intentan vencer por hambre la resistencia de los trabajadores.

Asombra la insensibilidad de la derecha frente a los símbolos. La huelga de 1906 en este mismo sitio fue reprimida con salvajismo por el régimen de Porfirio Díaz con intervención del ejército estadunidense. Este hecho se convirtió en antecedente de la revolución mexicana e impulsó la reforma que dio origen al artículo 123 de la Constitución, pero el espíritu antiobrero ha renacido con extremo vigor a 100 años de distancia. La oligarquía mexicana y el gobierno que le sirve mantienen la misma mentalidad reaccionaria. “No han olvidado nada ni han aprendido nada”.

Inclinarse de forma abusiva en favor de la empresa no es un caso aislado, es una política de Estado y no es nueva. Opera desde hace 25 años. Los obreros no tienen una verdadera representación sindical, la mayoría de sus derechos son letra muerta. Existe un proyecto para ampliar los privilegios en favor del sindicalismo oficial y de los patrones.

En la huelga de Cananea se ha llegado a la aberración de decretar la extinción del contrato colectivo invocando como causa “una fuerza mayor”, que no ha sido probada y tampoco, de acuerdo con la ley, es motivo para terminar el contrato y la huelga. Los tribunales federales han nulificado las decisiones del gobierno, pero éste insiste para ganar tiempo y debilitar a los trabajadores.

México tiene ante sí un panorama muy difícil. La economía declina y un déficit explosivo se hace inevitable por la caída del precio del petróleo. Agredir a la clase trabajadora es apresurar un conflicto social y político. Pero a Calderón no le queda más remedio. La familia Larrea, dueña de Minera Cananea, pertenece al grupo de los que aportaron 180 millones para imponerlo en la Presidencia. Él no tiene ninguna capacidad para enfrentar a los sindicatos corruptos, ni para eliminar los privilegios de los grandes grupos, ni para hacer una verdadera reforma fiscal, ni para proteger a los trabajadores. Optará por utilizar los recortes presupuestales y, muy probablemente, acelere el final del régimen.