Blogia

pueblapeje

Artículo de Carlos Fernandez-Vega

Artículo de Carlos Fernandez-Vega

México SA

Carlos Fernández-Vega
cfvmexico_sa@hotmail.com y mexicosa@infinitum.com.mx

■ Incumple el personaje que prometió bajar el precio de la luz a “los más necesitados”

■ En cambio, queda bien con los grandes industriales, los que menos empleos generan

Allá por los dorados tiempos de la campaña electoral, un candidato chaparro, pelón y de lentes (Manuel Espino dixit) aseguraba que “lo que no le cobren a la gente a través de tarifas se lo van a cobrar a través de más impuesto, o a través de más inflación, o a través de más deuda, que también son más impuestos a final de cuentas; la clave está en desenmascarar ese engaño”.

Más de dos años después, ese candidato, impuesto como inquilino de Los Pinos, a esa misma gente le ha cobrado más impuestos, le ha incrementado la deuda, le ha duplicado, cuando menos, la tasa inflacionaria comprometida y, para redondear, no se ha cansado en eso de aumentar precios. Es el mismo personaje que en campaña prometió reducir tarifas eléctricas a “los más necesitados” (“los que menos tienen” era una frase de la competencia).

Pues bien, para no ser tan estrictos hay que decir que cumplió esa promesa de campaña, aunque con un pequeño desvío de objetivo: no ha reducido tarifas eléctricas a “los más necesitados”, sino a quienes más tienen, o lo que es lo mismo a los grandes industriales del país, los que menor empleo generan, pero se quedan con la gran tajada. “No se trata de sacarle a la gente de una bolsa para metérsela en la otra”, decía en campaña. Y también cumplió, con el matiz de que “la otra” bolsa pertenece al gran capital industrial, que suele serlo, también, de las finanzas y los servicios.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Energía, los consumidores de energía eléctrica que dan cuerpo a la gran industria no pasan de 700, o lo que es lo mismo, 0.002 por ciento del universo. A quienes en tiempos de campaña prometió reducirles las tarifas eléctricas no les ha cumplido, por mucho que represente, cerca de 90 por ciento de dicho universo.

La empresa mediana, según la misma estadística, consumidora de energía eléctrica agrupa a 223 mil establecimientos, 0.7 por ciento del citado universo, con el agravante de que este sector es un gran generador de empleo, junto con la mediana y pequeña empresa.

Si se atiende el “argumento” de campaña, 99.998 por ciento de los consumidores de energía eléctrica en el país no son candidatos a que el ahora inquilino de Los Pinos cumpla su promesa de campaña. En cambio, 0.002 por ciento sí, y lo es tanto que el gobierno decidió –sin utilizar el aparato propagandístico, como suele hacerlo con sus “obras para que vivamos mejor”– retirar subsidios a los consumidores domésticos para rencauzarlos a los siempre democráticos barones de la industria.

Leemos en La Jornada de ayer: “en forma subrepticia, el gobierno federal modificó en el último bimestre de este año las tarifas del servicio eléctrico para beneficiar a los grandes industriales y mayores consumidores del país y darles mejores condiciones de pago, e incluso está trasladando a los empresarios subsidios que tenían los usuarios domésticos, mientras para los ciudadanos en 2009 las tarifas de luz se incrementarán en forma mensual… En cuanto a la modificación de las tarifas a escala nacional, información de las secretarías de Hacienda y Energía revela que desde la última semana de noviembre se cambió el esquema tarifario para ‘eliminar el efecto de la volatilidad de los precios de los combustibles y (evitar) que las variaciones inflacionarias’ afectaran a los industriales del país que tienen elevados consumos. Según Hacienda, se trata de ‘atenuar’ el impacto del mayor costo de la energía para los grandes productores del país –nacionales como extranjeros–, ampliar las opciones de pago y adoptar un esquema de cargos fijos para los usuarios industriales de alta tensión… Para el líder del Sindicato Mexicano de Electricistas, Martín Esparza, de nueva cuenta se trata de beneficiar a las empresas privadas y darles mejores condiciones de pago, e incluso se trasladan subsidios que tenían los usuarios domésticos a los industriales. Sin embargo, para los consumidores domésticos durante 2009 seguirá incrementándose el costo de la energía eléctrica, ya que los cobros se determinan tomando como referente el costo de la unidad de medición del gas internacional y no el costo de producción nacional” (nota de Patricia Muñoz).

En dos años de “continuidad”, siempre según la Secretaría de Energía, los hogares consumidores de energía eléctrica se incrementaron alrededor de 8 por ciento; los comerciales cerca de 7 por ciento; los agrícolas 3.6 por ciento; los de la empresa mediana casi 14 por ciento y los pertenecientes a la gran industria cero por ciento; es decir, son los mismos quienes, un año sí y el siguiente también, son receptores de un beneficio que en tiempos de campaña fue comprometido para el grueso de los mexicanos. Y tiene razón: no es lo mismo el voto de los habitantes de casi 28.5 millones de hogares, que los de 700 grandes empresarios; tampoco los tiempos son iguales: una vez instalado en Los Pinos, los importantes son los segundos, y los primeros que arreen.

Mientras a unos les reducen las tarifas eléctricas, al resto se las incrementan, porque de alguna parte hay que sacar los recursos para que la gran industria –igual de grande cuando de financiamiento de campañas políticas se trata, no sin olvidar su grueso altero de facturas bajo el brazo– sea “estimulada” y pueda alcanzarse el objetivo de “atenuar” el impacto inflacionario (Hacienda dixit).

De acuerdo con el Banco de México, desde que el gobierno federal registró, así sea en silencio, que el “catarrito” carstensiano (de Agustín Carstens) tenía dimensiones de pulmonía doble, el crecimiento del índice de precios en electricidad ha sido superior a 34 por ciento (junio-noviembre), una proporción soberanamente alejada de aquella promesa de campaña sobre la reducción de tarifas.

Lo mejor del caso es que ya se aproxima una nueva etapa electoral, y el único consuelo que queda a los mexicanos es pasar la factura a los candidatos y partidos políticos incumplidores de promesas de campaña. De ser así, el problema resultante es que México se quedaría sin unos y otros.

Las rebanadas del pastel

En todas las ya innumerables ocasiones en las que en público ha narrado su fábula del cuento de la lechera (léase tras la aprobación de las “reformas” a la Ley del ISSSTE, gasolinazo, “fiscal”, de Petróleos Mexicanos, el presupuesto “histórico”, etcétera, etcétera), el inquilino de Los Pinos ha incluido aquello de “tarifas eléctricas más accesibles para los mexicanos”. En todas, pero a la hora de hacer el balance las susodichas tarifas sólo registran incrementos, lo que motiva la conclusión de que los únicos mexicanos son los barones de la industria (y de las finanzas, los servicios, el agro, etcétera), y el resto simples pagadores de los excesos del inquilino de Los Pinos.

Discurso de Paco Ignacio Taibo II al recibir la medalla en la ALDF

Discurso de Paco Ignacio Taibo II al recibir la medalla en la ALDF

Paco Ignacio Taibo II*

Escribimos Nacidos para perder, pero no para transar

Escribimos desde la ciudad que amamos y que nos enloquece. La ciudad cuyas maravillosas luces del atardecer y cuyos ciudadanos de todos los días nos iluminan.
Solemos hacerlo desde la rabia que provoca la injusticia, el abuso del poder, la corrupción, el miedo, la doble moral mojigata de aquellos que bendicen con la mano derecha y se masturban con la izquierda.
Escribimos desde la vaga sensación mutante de que nada de lo que se pone en el papel ha de alterar la historia, ni siquiera la historia personal, y sin embargo desde la clara percepción y la esperanza de que en medio de la selva urbana de antenas de televisión, alguien nos escucha y todo está cambiando.
Escribimos desde las pasiones desgastadas, y no por ello menos intensas, de los que se saben propietarios de la letra en países dominados por la perversión de la falacia de las ondas y el analfabetismo funcional; bromeamos en las ferias del libro y decimos que 60 firmas nuestras, libro incluido, se canjean por una de Maradona y dos de Hugo Sánchez.
Escribimos desde las vocaciones de la voluntad, la leyenda, la utopía, el humor negro, la sátira, el melodrama involuntario, el realismo accidental.
Escribimos como si nos fuéramos a morir si no pudiéramos contar un cuento de hadas, los delirios del presidente, la ausencia del parque del Seguro Social, la cascarita futbolera de la esquina, la resistencia tenaz de los huelguistas; como si pudiéramos convocar los fantasmas de Pancho Villa, José Revueltas y el cura Matamoros. Y efectivamente nos morimos si dejamos de hacerlo.
Escribimos como si nos fuera el alma en el intento, como si fuéramos a perder el último tranvía nocturno si no ponemos el acento o encontrar la palabra que describe el smog en las noches, cuando no es posible verlo.
Y llamamos a leer, porque fieles a las tradiciones de la izquierda, pensamos que la lectura desata la imaginación, el pensamiento crítico, liquida a la soledad y que sin duda: "verbo mata a carita".
Escribimos porque creemos en el poder de la palabra escrita, en su insinuante capacidad transformadora. Sabemos que la literatura es el gran instrumento de destrucción de las neuronas averiadas, que es el gran barco alienígena que navega en nuestras cabezas; que nadie será el mismo después de haber leído el diario de Ana Frank, que no se puede ser racista a los 40 si en la adolescencia fuiste sandoka-salgariano, que no está mal usar como los cuatro mosqueteros la palabra "honor"; que cuando Lenin fallaba Robin Hood era infalible, que se liga mejor con los poemas de Neruda y que el conde de Montecristo es el portador de algo tan sagrado como la vocación de la venganza, el mejor de los instrumentos políticos en estas tierras.
Escribimos desde el lugar que nos ha escogido y que hemos decidido nuestro, desde una ciudad cuyo nombre evoca temblores, represiones, gloriosas luchas populares y que a veces nos parece el último reducto de las pasiones en un planeta descafeinado y light.
No necesitamos una cuota extra de exotismo para que nuestros lectores nos quieran, compartimos con ellos el amor por cosas reales o inventadas, como el Ajusco al atardecer, la lluvia torrencial estimulada por Tláloc, el color escarlata de los cielos, el penacho de Moctezuma, los maratones de barrio, los personajes que se cortan las venas por amor, los puestos de comida callejeros a la salida del Hospital General, la rumbosa marcha de las obreras de Medalla por Reforma, segundos antes de que las reprimieran, la sensación de que un libro es tan útil como una hamaca en la selva amazónica peruana o la idea de que el sexo es una fiesta peligrosa.
Escribimos en una ciudad en la que sólo son inmutables la virgen de Guadalupe y el osito bimbo, en su eterna falacia virtual, los 40 ladrones de Alí Babá que cobran cheque en la tesorería federal y la certeza de que ni el futbol ni la lotería, ni el voto manchado por el fraude nos harán justicia.
Escribimos sonriendo cuando recordamos que nos hemos hecho una camiseta en cuyo frente reza: "Nacidos para perder", pero a la que sagazmente le hemos puesto en la espalda: "Pero no para transar". Y que la camiseta de tantos años de lavarla luce sus letras orgullosamente deslavadas.
No pedimos más de lo que ya tenemos: la posibilidad de escribir y que nos lean.
Y narramos por tanto, desde la feroz y divertida rabia de los que han perdido el avión tantas veces y en tantos aeropuertos, que empiezan a recobrar el sentido del viaje.
*Discurso pronunciado ante la ALDF, tras recibir la medalla.

A TODOS MIS AMIGOS, FAMILIARES Y CONOCIDOS...




Para todos aquellos que en el 2008 me pasaron correos, diciendo que si los reenviaba, sería rico o millonario quiero decirles que...


NO FUNCIONÓ ! ! ! !

 

Por ello, para el próximo 2009, les pido que mejor me manden dinero en efectivo, presentes, ropa, despensas, vales de gasolina, dulces, chocolates o vales de despensa. 

Muchas  gracias!! 

 

Artículo de Victor Hernández (Sendero del Peje)

Artículo de Victor Hernández (Sendero del Peje)

¿Qué se necesitaría para que AMLO pudiera recibir a Chucho Ortega?

No es verdad que se vayan a reunir Jesús Ortega y AMLO. Ni es nuevo que algún diario con inclinación hacia Felipe Calderón publique un rumor (que no un hecho probado) respecto a la supuesta reunión. Lo vienen haciendo desde hace varios días. El caso más reciente ocurrió en El Universal, en donde afirmaron que Ortega y AMLO se reunirían en Enero.

 

Pero resulta que fuentes del primer círculo del Presidente Legítimo de México informan a SDP que es falso lo publicado por El Universal. AMLO nisiquiera se ha reunido ni con Carlos Navarrete, a quien citan en el diario propiedad de Alejandro Ealy Ortiz, para hablar de la supuesta reunión. Con quien sí se reunió Navarrete fue con Alejandro Esquer, secretario particular de AMLO. Esquer, no obstante, no aceptó ninguna reunión entre Chucho Ortega y López Obrador.

 

¿Por qué publican rumores falsos en la prensa palera del PAN? Tal vez porque lo que buscan es presionar a AMLO para que se reuna con Ortega. O tal vez para tratar de desmoralizar a los simpatizantes del Presidente Legítimo y tratar, por enésima vez, de destruir a su movimiento. Vayan ustedes a saber.

 

El caso es que no habrá la supuesta reunión. Y no la habrá porque AMLO sabe que sus seguidores no quieren que esa reunión suceda. Lo que sus seguidores quieren es que Ortega reconzca que cometió un fraude en las elecciones internas del PRD y que renuncie a la dirigencia nacional para llamar inmediatamente a elecciones extraordinarias para que se limpie la elección de la dirigencia perredista. Así y SOLAMENTE así los seguidores de AMLO aceptarán una reunión. No para negociar nada, sino para informarle al Presidente Legítimo que pedirá Ortega disculpas por lo que hizo y respetará el voto de los militantes

 

Eso es lo que se necesitaría que ocurriera para que los seguidores de AMLO respaldaran una reunión entre él y Ortega. De otra manera, Chucho puede irse olvidando de sus pretenciones de legitimar su fraude. No ocurrirá. Sería comparable a una reunión entre AMLO y Felipe Calderón.

 

Ortega tiene que entender que su necedad por usurpar el PRD va a hundir al partido en 2009. Si Ortega quiere evitar esto, la única opción que tiene es renunciar. De lo contrario, no habrá reunión que le funcione, ya que la gente no lo aceptará.

El Universal no dice la verdad ¿Por que?

El Universal no dice la verdad ¿Por que?

Mienten Chucho Ortega y El Universal: Navarrete no se ha reunido con AMLO para pactar reunión AMLO-Nueva Izquierda

Por Redacción SDP

 

El Universal ha venido publicando en su columna política institucional que el senador de Nueva Izquierda Carlos Navarrete ha estado hablando con López Obrador para pactar una reunión entre el presidente legítimo y Jesús Ortega. Es falso. Navarrete fue recibido por Alejandro Esquer, secretario particular de AMLO, quien no está dispuesto a sentarse junto al líder espurio del PRD.

 

Son varias las veces en las que el diario de Juan Francisco Ealy Ortiz ha dicho que ya se prepara una reunión entre AMLO y Ortega citando como fuente a Los Chuchos. Pues bien, el SDP está en condiciones de afirmar que eso es falso.

 

Ni es verdad que el enlace sea Navarrete (que no ha sido recibido por López Obrador) ni AMLO tiene la menor intención de ofender a sus seguidores juntándose con el perredista que, a la mala y mediante el fraude electoral, robó la elección interna del PRD a Alejandro Encinas.

 

Las fuentes del SDP son irrefutables pues pertenecen al primer círculo del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador.

Adios al 2008

Adios al 2008

A pesar de muchos,  Andrés Manuel López Obrador sigue siendo las figura del año. Su convicción en defender el petróleo frustró el atraco en despoblado de Felipe y su difunto tesorito español detonando los foros en el Congreso en donde al final… aventaron el resto de dinero para comprar a la banda de los chuchos.

2008 mostró también la incapacidad, incompetencia y torpeza para de fecal para prepararse a recibir el clima de adversidad que tanto desarrolla su talento y que emociona a la tripulación de su mentado barco de gran calado.

Artículo de Porfirio Muñoz Ledo

Artículo de Porfirio Muñoz Ledo

Porfirio Muñoz Ledo
Bitácora republicana
26 de diciembre de 2008
 
 
 

 

bitarep@gmail.com

La frontera del caos

Amena conversación con Íngrid Betancourt en la embajada de Francia, que al poco se tornó apocalíptica. A la pregunta “¿qué pasa con las muertas de Juárez?” fuimos develando los turbios orígenes, las complicidades, la patología sanguinaria y la impotencia del poder político en ese microcosmos de la tragedia mexicana.

Fenómeno transfronterizo por antonomasia, fue exhibido como la quintaesencia de la corrupción, la explotación humana y la degradación moral estimulados por la apertura económica. Retengo la explicación de Jean Meyer sobre el carácter histórico de la violencia entre nosotros y la de Carlos Montemayor en torno a la asociación criminal de los agentes de autoridad.

Nuestra amiga —recién rescatada del infierno— tuvo la revelación insólita del desmantelamiento del Estado en un país que hoy expresa su carácter por la omnipresencia de la muerte. No ocultó su azoro frente a la pérdida, casi ontológica, que significaría el hundimiento de un país por tantos querido y admirado.

Hubimos de indagar si se trata sólo de la ilegitimidad de los gobernantes y de una pendiente económica sin freno o éstas derivan de la debilidad de las instituciones y su captura por los intereses privados. Concluimos que la crisis disuelve al Estado-nación en sus tres componentes: gobierno sin ejercicio de soberanía, población en éxodo creciente y territorio a merced de la fuerza bruta.

Simultáneamente, Calderón —tras un periplo fotogénico en guayabera— externaba su propio descubrimiento: el desastre se debe a que sus predecesores “ignoraron o prendieron administrar el crimen”. Diagnóstico tardío que reconoce la pervivencia de los vicios más perversos del antiguo régimen, a los que debe su investidura y que nada ha hecho por enmendar.

A partir de esta confesión sin alternativa, se ha endurecido drásticamente el tono de la denuncia. Voces sosegadas se han vuelto incendiarias. González Garza desenmascara una crisis múltiple y advierte que en 2009 “esta bomba revienta”. González de Alba nos remite a la caída del imperio maya, cuando “la gente acabó arrastrando a los sacerdotes —caros e ineficaces— porque dejaron de cumplir la función esencial de protegerlos”.

Hay coincidencia en que las matanzas a todos horrorizan pero a pocos afectan, los asaltos y secuestros hieren a muchos, pero el tsunami económico a nadie va a dejar incólume. Valdría recordar la conjunción de agravios que precipitaron las rebeldías de hace 100 y 200 años. Entonces teníamos Estado: ahora es simplemente la frontera del caos.

Los datos son inapelables. Según la Cepal, México crecerá a 0.5% en 2009 y, de acuerdo con la OCDE, sólo a 0.36 %: el más raquítico de la región. Los inversionistas extranjeros sacaron del país 22 mil 190 millones de dólares, a los que habría que adicionar 18 mil 277 millones utilizados por el Banco de México para contener la devaluación del peso, que ha perdido ya un cuarto de su valor.

La balanza comercial alcanzó un déficit de  8 mil 380 millones de dólares, el más bajo nivel en más de una década. Vegetamos en la venta de petróleo crudo —a la baja—, las remesas de migrantes —también a la baja—, la venta de mano de obra barata en las maquiladoras —después asesinada— y el lavado de dinero —en alza— que confirma el predominio del crimen sobre el Estado.

Los ingresos derivados de esos conceptos se invierten en compras de alimentos en el extranjero. Las consecuencias sobre la población resultan devastadoras. El imparable adelgazamiento de la economía formal hace que la expectativa de contrataciones para  2009 sea casi 20% inferior al año precedente. El incremento de 4.6% en los salarios mínimos es cuatro veces inferior al aumento del costo de vida en esa franja de consumidores.

Durante el último tercio del año se estima una pérdida de 200 mil empleos y un descenso sustantivo en el disfrute de los servicios públicos. Las encuestas señalan un aumento notorio en la esperanza de la migración y una certidumbre creciente en la incompetencia de todos los poderes públicos.

No asoma un proyecto verosímil de cambio y los analistas coinciden en la ausencia de iniciativas consistentes que pudiesen detener la caída en plazo previsible. La falsificación mediática está llegando a su fin, tanto como la tolerancia de sectores mayoritarios de la población. Diagnosticar la gravedad del caso y proponer una salida constitucional mediante la remoción del gobierno me hizo objeto de orquestado vituperio. Invito a los críticos de hoy para que ofrezcan una solución racional a la crisis de la nación.

Artículo de Rosario Ibarra de Piedra

Artículo de Rosario Ibarra de Piedra

Rosario Ibarra
“México huele a muerte”
25 de diciembre de 2008
 
 
 

 

“México huele a muerte”. La frase la he traído en la mente desde hace mucho, tras leer en todos los periódicos y enterarme por todos los otros medios de difusión del reguero de cadáveres que se encuentra en todos los estados de este territorio que se llama México y que la mayoría de los que aquí vivimos llamamos patria… mientras que “los otros” la quieren vender a retazos y se sentirían felices si la frontera norte, en vez de ser el río Bravo, lo fuera el Suchiate.

“México huele a muerte”, frase terrible, la leí en la contraportada del libro titulado Muertes históricas. En dicha obra se afirma: “Por encima de ideologías, proclamas incendiarias o discursos patrióticos, las páginas de nuestra historia se han escrito entre torrentes de sangre derramada”.

Es cierto, entre torrentes de sangre se han escrito las páginas de nuestra historia, pero entre los torrentes de sangre que hoy manchan el suelo de este trozo de América sólo se escriben historias de terror, de corrupción, de impunidad y, sobre todo, de simulación… Y qué decir de las otras historias, de las historias de dolor de los millones de hogares miserables donde los niños mueren víctimas de la desnutrición casi a la par de sus madres, y de los otros en los que se llora porque los hombres “se fueron al norte” porque aquí no hay trabajo, y de los otros, los que no viven en sus casuchas porque son los miles de pobres que llenan las cárceles…

Y de los nuestros, los de los hogares tristes, los hogares mermados, los hogares de los desaparecidos en los que el dolor punza las almas y la memoria de todos los que en ellos vivimos desde que nos los arrebataron, mientras quienes ordenaron su secuestro siguen impunes, cubriéndose los unos a los otros durante todos los sexenios...

Pero por demagogia no queda; por discursos de “mano dura” contra el “crimen organizado” quedan los tremendos intereses de los que “gobiernan” este país desde la ilegitimidad.

Todo aderezado con la invasión “verde olivo” que —aparte de intimidar al pueblo pobre— denigra a las Fuerzas Armadas, otrora dignas defensoras de la patria, pero cubiertas de ignominia el 2 de octubre de 1968 y en otras fechas en las que se pudieron repetir las palabras: “México huele a muerte”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dirigente del comité ¡Eureka!