La respuesta de Los Pinos, aparentemente, llegó ayer, menos de una semana después, con la noticia de que la Procuraduría General de la República descubrió una red de 12 bandas delictivas que desde hace 10 años se dedican a robar, adulterar y vender gasolinas y diesel. Sólo en 2008, agrega la PGR, extrajeron casi 5 millones de barriles, causando un perjuicio económico estimado en 9 mil 300 millones de pesos.
¿Hay una relación de causa y efecto entre ambos hechos? ¿Reyes Heroles se distrae de sus ocupaciones petroleras para difundir que ahora Calderón vale políticamente menos que López Obrador y mucho menos que Peña Nieto y, por tanto, la PGR lo amonesta insinuando que debería prestar más atención al negocio que regentea y evitar que sus empleados se lleven a casa la mercancía? Como dijo Descartes, no lo descartes...
Otra. La prensa amiga del régimen realiza un hallazgo escalofriante, inesperado, devastador. Investigaciones independientes llegan a la conclusión de que diversos actores políticos desvían los fondos del Procampo a sus propias cuentas bancarias. Más: las pesquisas ponen de relieve que esta práctica, insólita e insospechada, se realiza desde hace nueve años. ¿Por qué nadie se había dado cuenta? ¿No habrá un error en la información? ¿Estarán hablando en serio?
Todo parece indicar que sí. Es más, según fuentes bien calificadas, los economistas de Los Pinos discuten ya la forma de acabar de una vez por todas con ese foco de corrupción que es Procampo. O dicho de otro modo, como el calendario electoral quedó atrás, el gobierno (o lo que sea) recortará drásticamente los programas sociales en el presupuesto del año próximo.
La columna Dinero, de Enrique Galv&aacu






























































































































